Crear un nuevo modelo, acorde con los derechos humanos

Desde Junio de 2020, un nutrido grupo de orientadores y orientadoras comenzó a reunirse online para dar respuesta a una de las principales problemáticas señaladas un tiempo antes en el WorkshopOrienta y en las Conversaciones sobre la escuela inclusiva: la función selectiva y los efectos excluyentes de las prácticas habituales de los equipos de orientación escolar. La intención con estas reuniones, que ya había tenido avances previos durante los años anteriores, era la de generar un nuevo modelo de Evaluación Psicopedagógica orientado a la inclusión, que pudiera ser de utilidad para todo profesional que pretenda transformar sus prácticas ante las nuevas demandas que la sociedad hace a la escuela.

El proceso no ha sido fácil. El grupo de trabajo se constituyó con unas 50 personas de diferentes territorios del Estado.  Con reuniones periódicas, fuimos generando debates a partir de las experiencias de todo el equipo, reflexionando con la ayuda de lecturas, y poniendo en juego todo el saber profesional que se daba cita en las reuniones. De todo ello se ha destilado un trabajo, a modo de guía,  que pretendemos implementar en diferentes centros. Un trabajo que trasciende la evaluación psicopedagógica y que aterriza una nueva forma de concebir la actividad de los departamentos de orientación. La guía será publicada próximamente, y tendrá un carácter muy práctico, para que pueda ser llevada de forma flexible a la reconstrucción de las culturas, políticas y prácticas de cada centro en particular.  Este primer paso de experimentación será tenido en cuenta para el contraste y la mejora de la herramienta.

A su vez, pretendemos hacer redes territoriales de formación en la que los propios creadores y creadoras de la guía pongan sus reflexiones y aprendizajes al servicio de otros miembros interesados en transformar sus prácticas.

Determinar los límites

Como decíamos, los límites de la evaluación psicopedagógica son los derechos humanos, entre ellos el Derecho a la Educación Inclusiva, reconocido en nuestro ordenamiento jurídico (tanto en la LODE como en la LOMLOE).

Por ello, determinar esas fronteras de la actuación orientadora es garantizar que nuestro trabajo no va a exceder los derechos del alumnado, y va a situarse en la promoción de la equidad y la inclusión. El documento de líneas rojas las sintetiza en un decálogo sobre el que construir toda una pedagogía escolar.