Imagen de cabecera, con un entramado de esferas de diferentes colores conectadas entre sí. Arriba, a la izquierda, puede leerse "Workshop Incide: Una política para la educación inclusiva desde experiencias ciudadanas". Abajo, a la derecha, los logotipos del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, el de la Universidad de Málaga y el del Plan Estratégico de Educación Inclusiva.

Presentación del Workshop Incide

En el marco del proceso de elaboración del Plan Estratégico de Educación Inclusiva, el Ministerio de Educación, en colaboración con la Universidad de Málaga, organizó un encuentro participativo con el título «Workshop INCIDE. Una política para la educación inclusiva desde experiencias ciudadanas» que tuvo lugar los días 4 y 5 de mayo de 2026 en la sede del Ministerio en C/ Torrelaguna, 58 (Madrid). 

El Workshop Incide fue un encuentro entre docentes y otros profesionales de la educación, familias, estudiantes, responsables políticos y otros agentes comunitarios para elaborar propuestas al Plan Estratégico a través de un trabajo participativo, sistemático y riguroso, empleando el análisis y compromiso ciudadano para facilitar y acelerar el proceso de transformación de nuestro sistema educativo para hacerlo más inclusivo.

Los participantes realizaron un diagnóstico participativo sobre la inclusión y la equidad en las escuelas, asistidos por un equipo del Grupo de Investigación «Educación y Cambio Social» de la Universidad de Málaga, liderado por Ignacio Calderón Almendros y Teresa Rascón Gómez. El encuentro tuvo particularmente en cuenta las voces de personas pertenecientes a colectivos en situación de desventaja en las escuelas y generó un diálogo igualitario en el que pudieran emerger líneas estratégicas para seguir trabajando de forma participativa, sistemática y rigurosa durante el próximo año. No fue un congreso ni un curso. Fue una sucesión de asambleas y talleres para hacer un análisis de la realidad escolar a partir de las experiencias de los y las participantes, con la finalidad de arrojar luz al Plan Estratégico y generar equipos de trabajo que continuarán posteriormente avanzando en las principales líneas emergentes.

Cartel del Workshop Incide

Instantes del encuentro

Fotografías de Raúl Aguirre, Paula verde y MEFPD

Objetivos del Workshop Incide

  • Desarrollar un diagnóstico participativo de la situación del sistema educativo español a través de experiencias de la comunidad.
  • Facilitar y acelerar el proceso de transformación de políticas, culturas y prácticas a través de metodologías participativas.
  • Constituir un espacio para la confluencia de buenas prácticas en materia de inclusión, con la intención de aprender de ellas, compartirlas y potenciarlas.
  • Conocer, comprender y mejorar a través del diálogo las concepciones educativas, experiencias y prácticas profesionales que desafían los procesos de segregación y exclusión.
  • Aprender de los saberes del alumnado, las familias y los/as profesionales, favoreciendo que puedan exponer sus experiencias escolares y sus propuestas de mejora, particularmente las de los colectivos en desventaja.
  • Identificar, desarrollar y compartir los mecanismos de colaboración utilizados en y entre diferentes centros educativos.

Objetivo: la inclusión educativa

Tras la realización de este encuentro se elaborará un informe que recogerá las conclusiones y aportaciones realizadas, con el objetivo de que sean consideradas en la elaboración e implementación del Plan Estratégico que nos permita avanzar hacia un sistema educativo más inclusivo. Todas las sesiones plenarias y talleres fueron grabados en vídeo para su posterior difusión.

Entre las producciones del encuentro, destaca el reportaje realizado por RTVE titulado «Objetivo: la inclusión educativa», emitido el día 2 de junio en el programa «La aventura del Saber» de La 2.

Toda la información del reportaje en: https://play.rtve.es/v/17096502/ 

Germinando el Workshop Incide

En los días previos al evento se prepararon una serie de testimonios breves en formato video de estudiantes, docentes, orientadorers/as y especialistas, madres y padres de estudiantes, así como directores/as de centros escolares. El conjunto de videos «Germinando el Workshop Incide» pretende abrir preguntas a partir de experiencias concretas, y fueron movilizados a través de dos preguntas, dependiendo de la persona a la que fueran dirigidas:

  • ¿Puedes contar un dolor y una alegría en relación con tu experiencia con la educación inclusiva?
  • ¿Cuándo te has sentido uno más y cuándo te has sentido uno menos en la escuela?

La primera estuvo dirigida fundamentalmente a profesionales y familias. La segunda fue empleada para hablar con alumnado, haciendo referencia a la pertenencia: momentos, experiencias, situaciones en las que sentían que formaban parte o no de la escuela. De ahí el título de los videos: «Uno más, uno menos en el sistema educativo», que nos ayuda a reflexionar sobre los procesos inclusivos y excluyentes que ocurren de forma simultánea en las escuelas. La pregunta emana de la experiencia de un estudiante –Antón Fontao–, que da título a su libro biográfico: «Antón. Uno más, nada menos» (2025, Editorial Manelia).

Como fruto de este llamado, se germina el Workshop Incide, con una serie de 30 video-testimonios de gran riqueza.

Imagen con la captura de pantalla de 30 videotestimonios en los que se ve a una persona en cada uno de ellos (excepto 2 de los videos, con 2 y 3 personas respectivamente)
Germinando el Workshop Incide

Todo el Workshop, abierto a la ciudadanía

Toda la información de las dos jornadas de trabajo, incluidos videos y actas, pueden encontrarse entrando en el programa del evento. Durante el desarrollo del workshop hubo una gran tarea de coordinación, registro y sistematización. Puede encontrarse la información pormenorizada en los siguientes enlaces:

Jornada 1: Diagnóstico

Transcripción de:

  • Inauguración institucional
  • Presentación: una agenda ciudadana para la educación inclusiva
  • Asamblea Plenaria Inicial: ¿Qué nos está pasando en las escuelas?

LUCIO CALLEJA: Bueno, pues muy buenos días a todos los asistentes esta mañana a este acto de inauguración de este encuentro, que es un gusto ver aquí a tanta gente, ver prácticamente lleno este auditorio de esta sede del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Y además verlo lleno de tanta diversidad, con niños, con gente joven, con gente más mayor, con profes, con familias, con alumnos, gente de instituciones, de administraciones, en fin, una variedad que, bueno, que no es ni más ni menos reflejo de la variedad de la sociedad y un poco el motivo por el que estamos aquí esta mañana, para hablar de diversidad, para hablar de inclusión y para compartir experiencias y compartir vivencias. No quiero alargar ni mucho menos esta presentación. Va a haber un breve espacio de presentación institucional. Y entonces, bueno, como lo importante va a empezar después, yo simplemente pido que suban a la mesa Ignacio Calderón, Jesús Martín y Mónica Domínguez, por favor, que van a ser las tres personas que inauguren.

Bueno, mientras se van sentando, Ignacio Calderón Almendros es profesor de la Universidad de Málaga y es, junto con Teresa Rascón, que también está aquí delante, las personas que lideran el grupo de investigación, educación y cambio social. Jesús Martín Blanco es el director general de Derechos de las Personas con Discapacidad, del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Y Mónica Domínguez García, que es la directora general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Quiero agradecer también la presencia, que está aquí en la primera fila de Julio del Valle, que es el director general para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas LGTBI, del Ministerio de Igualdad. Gracias, Julio, por venir. Y una última cosa, el bucle magnético me han dicho que está en la zona de allá. Os digo, por si hay alguien que lo necesita, que sepáis que está en el lado izquierdo, según estoy yo mirando la sala. Pues nada más, Nacho, cuando quieras tienes la palabra.

IGNACIO CALDERÓN: Bueno, pues muchas gracias, Lucio. Muchas gracias a todos y todas por venir. Muchas gracias al Ministerio por haber dado la oportunidad de generar este espacio de construcción colectiva. Estoy feliz, también nervioso ahora mismo, de iniciar este momento. Bueno, en la tarea me decía Lucio, no te enrolles, comienza algo rapidito, ¿no? Y pensaba cómo introducir este workshop. Y me he remontado hace 25 años, cuando yo empecé a investigar sobre educación. Y en particular, yo estaba tratando de investigar sobre la experiencia, la experiencia del fracaso escolar. Particularmente, la experiencia del fracaso escolar de niños y niñas que vivían en situaciones precarias, en situaciones de pobreza. Y recordaba una historia, una primera historia que escribí con Elena, una estudiante de secundaria de un barrio obrero de Málaga. Esa historia de vida se tituló Liberarse de la escuela. Y liberarse de la escuela era como una pulsión que tanto ella como sus amigos y amigas contaban, que era la de tratar de zafarse del control de la escuela. Después de escribir aquella historia, hice una formación para equipos directivos. Y me llevé algunos fragmentos de lo que Elena me contó. Esos fragmentos lo que contaban, básicamente, es que no recordaba significativamente muchas cosas de la escuela. Comenzaba así. En primero, estuve con un profesor, no recuerdo su nombre. No me acuerdo de sus clases, ni de cómo explicaba, ni de lo que hacíamos en clase. Y ahí continuaba una retahíla de no recuerdo, no recuerdo, no recuerdo. Y un docente de aquella sala me dijo, esa niña tiene amnesia. Y entonces traje la historia de otro niño, en este caso era José, un joven de 17 años, de una familia con muy escasos recursos, de madre gitana, de padre payo. Y comenzaron de nuevo a repetirse esos no me acuerdo, no me acuerdo, no me acuerdo. Y no se acordaba ni de los docentes, ni de los compañeros, ni de los libros, ni de las asignaturas. Tanto que llega un momento en el que me dice, no entiendo qué es lo que ha pasado aquí, ¿eh? porque es que se me ha borrado la memoria del colegio. Como si la memoria del colegio estuviera en un sitio diferente de otras memorias, ¿no? De aquella historia, de la historia de José, escribí con él su biografía que se tituló Sin suerte, pero guerrero hasta la muerte. Ese título también tenía que ver con una pintada que había en la celda en la que él estaba, en el reformatorio, en el centro de menores e infractores, en el que yo lo conocí.

Es decir, que esa irrelevancia de la escuela tuvo un gran impacto en la vida de un niño, como tuvo un gran impacto en la vida de Elena. Bueno, y por aquellas fechas, estamos hablando de hace 25 años, por aquellas fechas, a mi hermano Rafael, la escuela en la que habíamos acudido todos los hermanos y hermanas, le invitó, y lo pongo entre comillas, le invitó a abandonar la escuela para ir a un centro de educación especial. Mi familia se negó a aceptar aquel dictamen y emprendió un camino de disidencia que es complejo y que quería reconocer la legitimidad de mi hermano como legítimo estudiante en esa escuela en la que habíamos estado el resto de hermanos y hermanas. Aquella historia se convirtió en un libro que se tituló, inicialmente, Vertebrar la lucha educativa. y lo que pretendía era que la historia que había ocurrido en mi familia no quedara solo en una familia, sino que pudiera ser algo que sirviera para otras familias avanzar en la lucha por el reconocimiento de los derechos educativos de todos los niños y todas las niñas. Y este este es el sentido del encuentro que comienza ahora. Experiencias como las que acabo de narrar en realidad todavía existen muchos. Incluso en algunos términos han empeorado. Y lo que me hace pensar es que no hemos aprendido suficientemente a reconocer el valor de los saberes de la ciudadanía, de los niños y de las niñas, de sus familias, del profesorado que trabaja con ellos y ellas. Y esos saberes que yo reconocí en Elena, en José Medina, en mi hermano Rafa, en mi propia familia, mi madre, esos saberes son mucho más fuertes cuando se hacen colectivos. Y esto es lo que pretendemos hacer aquí, generar un saber colectivo que permita o que impulse la transformación del sistema. Por eso un espacio como este tiene para mí un gran valor y me genera una gran esperanza porque es una apuesta del ministerio por trabajar para que estas experiencias que han ocurrido, que ocurren desde hace mucho tiempo y que siguen ocurriendo lamentablemente hoy, puedan tener un tapón, puedan comenzar a solucionarse. Así que muchas gracias Mónica por esta oportunidad, muchas gracias al ministerio y gracias a todos y todas por hacerla posible.

LUCIO CALLEJA: Gracias, Nacho. Y a continuación, Jesús Martín, director general de discapacidad, nos va a decir unas palabras también.

JESÚS MARTÍN: Muchas gracias, querido Lucio, querida Mónica, también a ti y también querido Nacho. Buenos días a todas y es un honor compartir este espacio, además, en el día de mi cumpleaños, yo creo que es el mejor regalo que puedo tener, compartir mi 52 cumpleaños con personas que dedicáis vuestro tiempo, vuestro talento a mejorar la educación, que a mi juicio es el mayor capital junto a la infancia que atesora cualquier Estado. Y lo estáis haciendo como corresponde en una democracia avanzada como la nuestra, desde los derechos humanos, es decir, pensando en todo el alumnado sin excepciones. Gracias, querida Mónica, por decir siempre que sí, por trabajar mano a mano, por dejarte la piel, tú y tu equipo, para que la inclusión pivote en nuestro sistema educativo. Y gracias también por trascenderla a la discapacidad y pensar que esto es una cuestión de todas las realidades humanas, de todas las niñas y todos los niños. hoy nos ha convocado la educación pero desde una escuela que iguala, desde una escuela que libera, pero desde una escuela que también incluye. Y efectivamente de eso va la educación inclusiva. Es un sistema que debe ser flexible, debe ser un sistema que celebra la diversidad humana y en la que todos los niños y todas las niñas deben aprender en los mismos espacios. El que tenemos que tener en cuenta que existen diferentes capacidades, grupos étnicos, estaturas, orientaciones sexuales, orígenes, edades y qué es el sistema, el que debe cambiar para acoger esta diversidad y adaptarse a cada estudiante. entenderéis que la escuela es después de la familia el primer lugar de convivencia para la persona y desde esta perspectiva es imprescindible que todo el alumnado, todo el alumnado, también el que con discapacidad, reciban la educación en los mismos colegios. Que el resto de el alumnado de la familia humana para compartir aulas, aprendizajes, patios, extraescolares en los que se construyan los afectos, en los que los niños sean Laura, Adrián y Jesús y no un niño con acondroplasia o un niño sordo o con síndrome de Down. Y sobre todo, que en esos espacios se construya el respeto mutuo. Estas niñas y estos niños van a ser los adultos que gobiernen este país en el futuro. Si desde el principio construimos ese respeto, os aseguro, que nuestra vida, la vida de las personas con discapacidad, la vida de las personas trans, de las personas gitanas, va a ser más fácil. Pues habremos inoculado desde un inicio un virus maravilloso que es el de la inclusión. Y el enfoque inclusivo de esto va este seminario valora a las y los estudiantes como personas, respeta nuestra dignidad inherente y reconoce nuestras necesidades y nuestra capacidad, sí, también, para hacer una contribución valiosa a la sociedad. También, la inclusión reconoce que la diferencia brinda una oportunidad de aprendizaje y reconoce esta relación que es indisociable entre escuela y comunidad para construir estas sociedades en las que todos nos sentimos parte. No solo el alumnado, también el profesorado, el personal que está en las escuelas, las familias. Yo siempre cuento una anécdota. Yo soy de un pueblo muy pequeño de Extremadura y me fui a estudiar gente que será de mi edad a lo que eran entonces las universidades laborales. Me fui a Huesca. Entonces, claro, era un internado de dos mil y pico personas y solo había dos personas con discapacidad. una que era externa, una mujer con parálisis cerebral, Noelia, y yo. Y a mí, sin preguntarme, me dejan exento de educación física. Cuando yo venía de saltar por riscos y por todos los sitios de mi pueblo de mi pueblo, de hacer el cabra, lo que tiene que hacer un niño. Nadie se preocupó de hacerme una adaptación curricular. Y yo, en esa asignatura, no sé cómo será ahora, Mónica, pero antes era una asignatura de mucho esparcimiento, de juego, pues yo me iba a la biblioteca. Y ahí empieza el primer señalamiento. Por no hacer una cosa tan sencilla que ahora lo tenéis muy integrado como una adaptación curricular. La escuela inclusiva supone transformar el sistema educativo para que acoja y aprecie la diversidad sin restricciones.

Es decir, que haya presencia, que haya progreso, que esos niños no solo estén en la escuela, sino que aprendan, y que también participen en los juegos, de las extraescolares, de los patios. Y en el gobierno de España lo tenemos claro, que la educación inclusiva es una meta incontestable. Y lo hacemos desde la determinación, desde el convencimiento, porque así lo dice la convención que este año hace 20 años. Y lo dice la propia LOMLOE. Y un gobierno decente debe respetar su marco legal. La educación inclusiva, por eso me encanta ver tanta gente ver a los chavales que están aquí donde tienen que estar en primera fila, porque sois los protagonistas, ver a familias, ver a la sociedad civil, estoy viendo ahí a Carmen, a la presidenta de Plena Inclusión, ver a docentes, ver a investigadores, porque esto debe abordarse desde el diálogo, desde el sosiego, desde el encuentro. Aquí no sobra nada ni nadie. Todas las voces son valiosas y lo son porque precisamente nos jugamos un tema muy importante, que es el derecho a la educación de nuestras infancias. Y en este reto, que es un reto de país, deben estar, como digo, toda la comunidad educativa, las familias, las organizaciones y, por supuesto, vosotros, los niños y las niñas, cuya opinión es muy importante es muy importante a considerar. Porque vosotras sois los titulares de los derechos, algo que olvidamos muchas veces cuando construimos políticas públicas. Quiero dejar muy claro, mi compañera, la directora general, lo va a subrayar igual que yo. Esto no es una guerra contra nada ni contra nadie. Aquí no se enmienda nada. Esto va de sumar. Esto va de sumar. Por eso, os hemos reunido a toda esta amalgama, que es una representación de lo que es la sociedad, para tener vuestro conocimiento, vuestras dudas sobre lo que va a ser el próximo plan de educación inclusiva, para que sea solvente, para que sea certero, como nos mandata la disposición adicional cuarta de la LOMLOE. En esta ecuación no puede faltar la ciencia, como un pilar clave de nuestra emancipación individual y social, y como palanca también para nuestra liberación de culturas y estructuras capacitistas. Hoy estamos aquí y finalizo para sostener todas juntas la bandera de los derechos humanos, para cristalizar una igualdad que debe ser transformadora del cambio sociocultural y esta igualdad transformadora es la que cuestiona la visión hegemónica en la que persiste un tratamiento diferenciado por motivos de discapacidad, de etnia, de orientación sexual y esta igualdad transformadora es la que va a contribuir a erradicar esas formas sistémicas, estructurales y más ocultas de discriminación. Hoy aquí, a lo largo de estos dos días, vamos a buscar en la educación la mejor aliada para reescribir la historia de las persona con discapacidad, de las personas gitanas, de las personas trans, para que esta sea una historia de autodeterminación, de convivencia, de inclusión y sobre todo de derechos. Muchas gracias.

LUCIO CALLEJA: Pues muchas gracias, Jesús, por tus palabras y también por tu apoyo y como administración y como persona. Y finalizamos este acto protocolario de inauguración de este encuentro con Mónica Domínguez García, directora general de evaluación y cooperación territorial del Ministerio de Educación y responsable también de todo el desarrollo de este plan estratégico de educación inclusiva.

MÓNICA DOMÍNGUEZ: Muchas gracias, Lucio, Nacho, Jesús. Buenos días a todas y a todos. Mira, tal como han ido mencionando mis compañeros en la mesa y también Lucio, hace unos meses que el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes tomó la determinación que teníamos que elaborar, empezar a diseñar el plan estratégico de educación inclusiva. Un plan que evidentemente requiere de ciencia, como bien decía como bien decía Jesús en sus palabras anteriores, requiere de rigurosidad, requiere de hacer un buen diagnóstico, requiere de muchas cuestiones. Pero desde luego lo que teníamos muy, muy claro en el momento en que empezamos a hablar debemos hacer este plan es lo que hoy va a empezar a darse aquí. Teníamos muy claro cuando empezamos a gestar el plan que no se podía hacer esto sin tener algo muy claro, y es que necesitamos tener en un auditorio un número de personas, hoy casi 200 personas aquí. personas aquí que tienen casi 200 historias distintas, casi 200 vivencias. Y la respuesta de lo que queremos o pretendemos a partir de este momento es poner sobre la mesa la verdad. Y la verdad en mayúsculas. No queremos hablar de estadísticas hoy, no queremos hablar de diagnósticos, no queremos titulares. Queremos de verdad hablar de la verdad de lo que no está funcionando en el sistema educativo español. Queremos la verdad de que somos conocedores y confiamos plenamente en que todas las personas que estáis hoy aquí sentadas tenéis la capacidad de poder cambiar y mejorar el sistema educativo. Cada uno de vosotros con vuestras experiencias, con vuestras vivencias, con los saberes de la ciudadanía, como ha nombrado Nacho anteriormente, va mucho más allá de lo que los manuales, la teoría nos pueda dar. No venimos a un congreso al uso y creo que esto es lo que, por favor, venimos aquí a escuchar y a construir todos juntos. Venimos a reconoceros a todos y cada uno de vosotros como expertos. No os pedimos que vengáis a opinar, pedimos que vengáis a participar. Y con la palabra participación me refiero a una construcción conjunta, a que podamos de verdad sumar, como bien decía Jesús. Permitidme hablar con total honestidad. Yo soy muy consciente que en esta sala hoy aquí hay estudiantes o antiguos estudiantes que habéis aprendido a adaptaros a un sistema en el que quizá habéis sido invisibles en algún momento, en el que habéis tenido que adaptaros vosotros al sistema porque no se ha sabido dar respuesta a vuestras necesidades. También sé que hay otros que pueden hablar muy en positivo de cómo sí se puede garantizar una participación dentro de un centro educativo, cómo se puede sentir parte de una comunidad educativa, cómo se puede sentir de verdad la inclusión en todo el sentido, en todo su sentido más amplio. También hay papás, mamás aquí sentados hoy que habéis luchado muchísimo a lo largo de la trayectoria académica de vuestros hijos e hijas, que quizá en algún momento os habéis sentido solos. A veces incluso habéis tenido que aprender porque nadie, no habéis encontrado la persona que os puede explicar cómo salir de esa dificultad, de esa presión, de ese dolor de ver que no se está dando la respuesta necesaria para vuestras hijas o vuestros hijos. Pero también sé que aquí hay padres y hay madres que sí que pueden hablar en positivo mostrando cómo se pueden funcionar los apoyos coordinándose desde todas las partes, cómo se pueden derribar barreras que existen. También sé que en esta sala hoy hay docentes, hay maestras, hay maestros que habéis puesto en práctica soluciones que son brillantes, que a veces sin apenas recursos habéis sido capaces de dar respuesta, de ser una persona clave y significativa para que alguien, alguna persona, algún estudiante os tome como referente, sepa que sois las personas que les permitisteis tener el éxito y tener la confianza en uno mismo para poder seguir adelante. No podemos dar por sentada que la vocación está entre todos los docentes, debemos trabajar para que realmente se sepa dar la respuesta pertinente. Hay también aquí miembros de equipos directivos que lideráis, que confiáis en vuestros claustros, en vuestras familias, en vuestros alumnos, que hacéis de puente con la administración educativa y que generáis esa transformación que muchas veces parece imposible, pero lo lográis.

Hay investigadores, aquí en esta sala hay mucha gente de la academia, que trabajáis en universidades, en equipos de investigación varios, que habéis sabido convertir en realidad, en una realidad cotidiana, conocimiento riguroso que existe desde las aulas y lo habéis sabido transformar en ciencia, en evidencia científica. Aquí hay asociaciones, instituciones del tercer sector, que desde luego sois los que conocéis mejor que nadie el colectivo, los colectivos que estáis trabajando con ellos y que sabéis estar luchando, dando la cara, viniendo siempre a trabajar con la administración educativa de frente, dando la mano y dando la respuesta que se pretende. Y evidentemente hay miembros de las administraciones no solo educativas, educativas y de otras áreas, que tenéis algo que los demás no tenéis. Y es precisamente la capacidad de hacer que todo cambie de escala, de que estos sueños y de que esta realidad sea una realidad para todos y para todas, de convertir lo excepcional en norma. Y para eso estamos aquí hoy. Así que hoy aquí todos sois imprescindibles. Os doy las gracias sinceras a todos y cada uno de vosotros por haber aceptado, por haber aparcado vuestras agendas, por estar aquí. Y os pido muy sinceramente que vayamos a construir, porque este plan estratégico de educación inclusiva necesita vuestra voz, necesita poder aportar la teoría que se vive dentro de las vivencias de cada uno de vosotros y de vosotras. Quiero aprovechar evidentemente el momento de agradecimiento, no solo a todos los que estáis aquí hoy sentados, sino también muy sinceramente al equipo de investigación, educación y cambio social de la Universidad de Málaga. Aquí está Nacho, ahí está Teresa, sé que venís con un equipo enorme. Muchísimas gracias porque nos estáis acompañando completamente para que, no solo con el contenido y con la mirada, sino también con todo el apoyo metodológico que va a ser necesario para que este congreso, no a la usanza, que va a durar durante dos días, seamos capaces de facilitar la participación, de fomentar el diálogo, de construir ciencia, que es de lo que todos vosotros y vosotras sabéis tanto. Necesitamos que esto sea riguroso y que sea sistemático y que nos aporte de verdad lo que necesitamos. Quiero reconocer también evidentemente la trayectoria del movimiento ciudadano, quererlas creerla, ha mostrado la importancia de lo que significa la conexión, la conexión de unas definiciones que son claves para la mejora educativa, la investigación, la innovación, la experiencia educativa y sobre todo la acción social. Esta conexión son precisamente las claves que buscamos para este congreso, este encuentro.

Queremos construir política pública partiendo de la escucha a quienes conocéis, a quienes vivís y a quienes transformáis la realidad educativa desde dentro. Soy muy consciente que esto es necesario y no se puede trabajar desde los despachos, no se puede trabajar desde la teoría exclusivamente. Es muy, muy, muy necesario tener siempre los pies en el suelo para que sepamos que estamos dando la respuesta coordinada y necesaria. Quiero citar un lema que estoy segura que Jesús lo habrá utilizado muchísimas veces. Es muy simple, son solo cinco palabras. Nada sobre nosotros sin nosotros. Estas cinco palabras tan simples buscan el principio que es fundamental. No puede haber ninguna persona, ninguna que esté ausente de cualquier conversación que vaya a decidir su futuro. Toda la normativa, todas las acciones, todo lo que se hace desde todos los despachos, llamémosle de ministerios, de ayuntamientos, de ayuntamientos, da igual. En cualquiera de las administraciones se debe tener muy, muy en cuenta la vivencia personal, esta acción social. No se pueden tomar decisiones, por tanto, ni diseñar programas, ni diseñar planes emitiendo el gran plan estratégico de educación inclusiva. No se pueden escribir leyes sin preguntar, sin escuchar y sin comprender. Así que este es el objetivo principal del workshop incide, precisamente porque lo que no queremos es hablar de educación inclusiva desde una distancia segura. Estamos aquí para practicarla, para demostrar que es posible construir conocimiento solo y únicamente cuando todas las voces se sientan en la misma mesa. Cuando tenemos en cuenta que las mejores políticas educativas no nacen en los despachos, pero sí nacen con las vivencias de aulas, de pasillos, de patios, de a veces conversaciones incómodas, diría. Pero lo incómodo hay que escuchar y hay que estar enfrente para poder sumar. La inclusión. La inclusión no es un destino al que queramos ponerle un tic. Ya somos un sistema educativo inclusivo. No es una meta. No es un día en el que vayamos a llegar y vayamos a celebrarlo. La inclusión es la manera en la que queremos caminar juntos. Es un proceso. Y caminar juntos exige escuchar de verdad. Insisto otra vez con la palabra con la que he iniciado, que es esa verdad. No queremos escuchar para responder. No queremos escuchar para corregir. No queremos escuchar para defendernos de nada. Queremos escuchar para comprender, para mejorar y para incluir en este plan estratégico de educación inclusiva. Porque todas las acciones que hagamos sabemos que los recursos son muy limitados dentro de las políticas públicas y, por tanto, tenemos que estar muy, muy seguros que toda la acción que vayamos a llevar a cabo sea una acción que de verdad sea algo que genere esta ayuda.

Por tanto, a lo largo de estos dos días os vamos a pedir, por favor, que compartáis esas experiencias que quizá nunca hayáis puesto en palabras, que quizá incluso os obliguen a sacar intimidades, pero que es el momento para que podáis hacer preguntas, dar respuestas, disentir si es necesario. Equivocarse. No pasa nada. Para eso estamos, para escucharnos y para trabajar juntos. Porque quizá una voz sola, muchas veces lo habréis vivido, una vez sola puede ser que no se escuche suficiente, que sea ignorada o que no sea escuchada con suficientemente acción. Lo que queremos es que 200 personas, 200 voces, si construyen un camino. Para finalizar, quiero mencionar una cita de Paulo Freire, un pedagogo de finales del siglo XX, en lo que creo que es una frase que resume muy bien el objetivo de este Congreso. Nadie educa a nadie, ni siquiera uno se educa a sí mismo. Los hombres solo se educan entre sí con la mediación del mundo. Hoy en esta sala esto no es una teoría. Queremos que esto de verdad sea una realidad. Va el workshop terminará mañana, por la tarde, vamos a salir por esta puerta, vamos a terminar este workshop. Pero realmente lo que empieza hoy es otra cosa. Esperamos que se generen vínculos. que podamos cruzar ideas, que podamos escuchar verdades, no siempre cómodas, que generemos compromisos y la pregunta que os lanzo hoy no es si somos capaces de construir una educación más justa, es si nos atrevemos a hacerlo juntos. Bienvenidas y bienvenidos. Empecemos. Muchas gracias.

LUCIO CALLEJA: Bueno, pues muchísimas gracias a los tres por vuestras palabras y, como decía la directora general, empecemos. Esto empieza ahora, empieza con una primera presentación que, como tenéis en los programas, lleva como título “Una agenda ciudadana para la educación inclusiva”. Simplemente por cuestiones de ubicación, esta será la sala general, donde tendremos los encuentros de grupo, luego después tenemos cuatro salas independientes, donde se irán generando los talleres para la discusión. Están, conforme salimos aquí a la derecha, hay otra que está en la sexta planta, que coge el acceso, pero bueno, ya os irán indicando la gente del equipo, todos los que están allí detrás son el equipo de educación inclusiva del ministerio, a los que también agradezco encarecidamente el gran esfuerzo que estáis haciendo por que esto vaya adelante. Y, bueno, pues a partir de este momento, ya os digo, sentiros como en casa. Estáis en vuestra casa. Creo que es fundamental que se genere esa confianza, esa tranquilidad, que os sintáis a gusto y que os dejéis llevar por las emociones y por la necesidad de compartir todo aquello que habéis vivido, que estáis viviendo, porque de ese compartir esperamos, como ministerio, poder ir construyendo políticas educativas. Muchas gracias y empezamos.

IGNACIO CALDERÓN: Sí, sí, hola. Bueno, pues vamos a continuar, a iniciar la tarea. Tere y yo venimos con la idea de establecer un poquito el marco del workshop, del trabajo que vamos a desarrollar. Lo primero, teníamos apuntado por aquí bienvenida. Bueno, bienvenidos, bienvenidas a todos y todas. Gracias por estar aquí. Gracias por haber venido desde lugares lejanos, de haber dejado todas las cosas que tenemos que hacer, que son siempre muchas e importantes, y de haber decidido dedicar dos días a un trabajo intenso, porque de lo que se trata es de hacer un workshop participativo, es decir, de generar un espacio en el que todo el mundo participa aquí, nadie vino a ver, sino que aquí hemos venido todos a tomar parte. Un workshop se funda sobre algo que planteaba ahora Mónica, y es que se funda sobre el reconocimiento de que todos los seres humanos tenemos un saber que es valioso, y que además es insustituible. Entonces, el saber, por ejemplo, de estos chicos y chicas, es insustituible por toda esa gente grande que hay por ahí. Lo que vosotros y vosotras sabéis, no lo sabemos el resto. Y nos interesa saber lo que ellos piensan, pero también lo que piensa Nuria o lo que piensa Ricardo. Nos interesa saber qué es lo que sabe la gente. Y nos interesa porque en las escuelas, en muchas ocasiones, esos saberes que parten de la experiencia de cada cual no son suficientemente valorados. Y si los valorásemos, nuestras escuelas tendrían recursos para ir mejorando. Entonces, este workshop es una construcción colectiva en la que vamos a tratar de entrelazar los saberes, los distintos saberes que hay aquí, en esta sala. Y lo vamos a hacer para construir un conocimiento que no es solo un conocimiento sin más, sino que es un conocimiento, por una parte, emocionado, es decir, que tiene que estar vinculado con nuestras vidas, con lo que nos importa. Y, por otra parte, es un conocimiento para actuar, para provocar actuación, en este caso, de la Administración, pero también para provocar una actuación en nosotros y nosotras.

TERESA RASCÓN: Bueno, yo primero sumarme a esa bienvenida de Nacho. Es una alegría ver aquí tanta, tanta diversidad. Y, sobre todo, es una alegría que tengamos este espacio para poder discutir con confianza y libremente la pregunta fundamental que nos trae hoy aquí, con este workshop, que es qué está pasando, qué no está pasando en la escuela, para que muchos niños y niñas no se sientan hoy día incluidos en ella. Y eso es un poquito el motivo del día de hoy, de la jornada de hoy, hacer un diagnóstico sobre qué está pasando y, a partir de ahí, pensar juntos qué podemos hacer para conseguir esa escuela de nuestros sueños, ¿verdad? Esa escuela que todos queremos y todas queremos. Por aquí dicen sí, los alumnos. Entonces, en realidad, hoy es el primer encuentro presencial del workshop, pero este workshop comienza ya hace unos días cuando os empezamos solicitando una serie de vídeos a las familias, al alumnado. A la familia os pedimos, si recordáis, que contarais una alegría y, bueno, y algo… Un dolor. Un dolor. Un dolor. Y al alumnado le pedíamos que contaran cuándo se habían sentido uno más y cuándo uno menos. Bueno, agradeceros de antemano la gran cantidad de vídeos que hemos recibido. Muchísimas gracias. Evidentemente todos nos los podemos proyectar aquí porque tenemos un tiempo muy cortito, pero sí que hemos querido empezar recogiendo una de esas voces del alumnado, que es la voz de Fabricio. No sé si está preparado por ahí el vídeo. Y bueno, él nos va a contar cuándo se ha sentido uno más y cuándo uno menos.

Bueno, como veis, Fabricio nos contaba cuándo se ha sentido uno más. ¿Y cuándo se ha sentido uno más? Pues cuando utilizaba un lenguaje que a veces es poco valorado en la escuela, que es el lenguaje del arte y otra manera de comunicarnos, ¿verdad? Pero también decía, a veces me he sentido uno menos. ¿Cuándo me he sentido uno menos? Pues lo que nos decía Fabricio es que se había sentido uno menos cuando no llegaba o notaba que no llegaba al ritmo de sus compañeros. Esto que nos dice, pues lo que nos dice es que la educación inclusiva es un proceso colectivo. Necesitamos a todos y a todas, sin excepción, en esas aulas. Bueno, como os decía, este workshop está dividido en dos momentos fundamentales. Hay un primer momento, que es el que vamos a vivir hoy, que es de diagnóstico. Sí que se iniciarán algunas propuestas, pero sobre todo lo que queremos es responder a esa pregunta que planteábamos al principio. Y habrá un segundo momento mañana, más en profundidad, donde analizaremos o trabajaremos conjuntamente, contando con todas las voces que hay aquí, en esas propuestas de mejora. Esos serán los dos grandes momentos que se encadenarán con distintas asambleas y talleres, que vamos a ir organizando a lo largo del día, entre hoy y mañana.

IGNACIO CALDERÓN: Bueno, vamos a continuar. Después de esta presentación que estamos haciendo, comenzaremos con la primera asamblea. Vamos a, como decía Tere, vamos a encadenar asambleas y talleres. Las asambleas son espacios en los que compartimos experiencias, saberes, emociones, propuestas. Son espacios en los que contamos, en gran medida, cosas que son íntimas. Lo que nos interesaría es que este espacio que comienza ahora, igual que Fabricio acaba de compartir algo que es íntimo, que es parte de su experiencia escolar, lo que nos gustaría es construir la propuesta que se emana de este espacio, de este workshop, a partir de ese compartir íntimo de cada uno y cada una. Ese compartir también tiene que tener en cuenta, esto nos gustaría advertirlo, aunque lo tenéis advertido desde el principio, cuando hiciste las inscripciones. Esto ahora mismo es una gran plaza pública. Es decir, estamos en un espacio que se está grabando, en el que queremos aprender de lo que nosotros contamos, de modo que, igual que os invitamos a contar parte de vuestra experiencia, también os decimos, contad solo la parte de vuestra experiencia que queráis compartir en esa plaza pública que es Internet, porque esta grabación después será publicada. De modo que tengamos muy presente todo el tiempo eso y, teniéndolo en cuenta, compartimos lo que entendamos valioso. Contar historias, como acaba de contar Fabricio, nos permite entrelazar nuestra historia. Es decir, que la historia de Fabricio tiene que ver también con mi propia historia. Y lo que pretendíamos con esta recolección de vídeos, de experiencias, era cómo esas historias podían hacernos despejos para nuestras propias historias, para ir pensando cómo hemos vivido nosotros la experiencia de estar en la escuela. Al entrelazar las historias vamos construyendo algo colectivo y eso tiene un gran poder. Tiene el poder de que lo que estamos construyendo trasciende la historia de Fabricio, trasciende la historia de Nacho o la historia de Tere, porque lo que estamos es construyendo algo que nos abarca a todos. Sin embargo, tenemos muy poco tiempo. O sea, tenemos dos días, pero tenemos muy poco tiempo para construir. Entonces, tenemos que tener muy claro todo y todas que tenemos, a pesar de que tenemos tiempo, tenemos muy poco tiempo para hablar. Y eso implica que asumamos que tenemos que gestionar muy bien nuestro tiempo. Las intervenciones vamos a intentar que sean como de dos, tres minutos. Intervenciones breves. Intervenciones que permitan que haya mucha conversación. Intervenciones que permitan que haya mucha conversación. Y esto implica que pensemos muy bien de toda tu historia, de toda tu trayectoria como madre o como docente o como estudiante, de todo lo que tú has vivido, qué es lo que te parece fundamental que deberías contar aquí y que se lo deberías contar al Ministerio de Educación de España. Que es fuerte, ¿no? Que es fuerte. Dice, pues esto que me pasó a mí, esto lo tengo que contar yo al Ministerio de Educación de España. Pero también, esto que me pasó a mí, tengo que contárselo yo a esta gente que hay aquí que está escuchando sin juzgar. Sino que está escuchando para tratar de aprender y de construir algo nuevo. Entonces, tenemos que priorizar, eso se llama categorizar la experiencia y la categorización es uno de los pasos fundamentales que hacemos los investigadores educativos. Entonces, aquí lo que tenemos es a casi 200 personas haciendo investigación educativa, Eso se llama ciencia ciudadana, es construir el saber desde la gente común y corriente, construir el saber nuestro que cuestiona en muchas ocasiones los poderes que muchas veces nos someten. Y en esta idea traemos el segundo vídeo, el vídeo de Abril, que lo vamos a proyectar ahora para continuar también con esas voces, construyendo lo que viene a continuación.

TERESA RASCÓN: Bueno, pues después de esta otra experiencia tenemos que continuar porque, como dice Nacho, tenemos poco tiempo, pero ese tiempo es muy valioso por lo que hemos tenido que organizarlo muy bien. Bueno, pues vamos a comenzar con una asamblea en la que haremos una lluvia de ideas para contestar a esa pregunta que planteábamos al principio, ¿no? ¿Qué está pasando en nuestras escuelas para que haya muchos niños y niñas que no se sienten incluidos? Una vez terminemos la asamblea y esa lluvia de ideas, nos iremos al almuerzo a las dos de la tarde, que lo pondrán por aquí fuera. Y, mientras tanto, durante un ratito, pues un grupo de facilitadores nos vamos a reunir para, de todas las temáticas que habéis ido sacando cada uno de vosotros en esta primera asamblea, sacar algunos temas importantes que pueden aunar otros y que sean motivo de los talleres que después vamos a celebrar. Es decir, que los talleres, los temas de los talleres van a emerger de esta primera asamblea, ¿vale? Entonces, una vez se hayan decidido los temas, al principio del almuerzo, en cuanto vayáis terminando de almorzar un poquito antes de las cuatro de la tarde, os vais pasando, ahora nos dirán por dónde estarán colocados los papeles, dónde os podéis ir apuntando a los talleres. Hay que apuntarse porque el aforo es muy limitado, ¿vale? Me parece que son en torno a unas cuarenta plazas por taller. Entonces, nos tenemos que ir apuntando al que nos interese. Después de esos talleres, que se iniciarán, como digo, a las cuatro de la tarde, habrá una pausa para el café. Y tras la pausa del café, haremos una puesta en común de lo que se ha tratado en los distintos talleres. Así, aquellos compañeros y compañeras, aquellos alumnos y alumnas que no hayan tenido la oportunidad de estar en todos los talleres, pues hagan una idea de qué ha pasado en esos otros espacios. Y tras esta puesta en común, la idea es que hagamos una asamblea final. En esa asamblea final, si bien vamos a profundizar en el análisis de este diagnóstico que comentábamos antes, ya va a ser también un momento en el que van, como decíamos al principio, la idea es que vayáis ya elaborando algunas propuestas de acción. Aunque mañana será el día en el que trabajemos más sobre estas propuestas, bueno, esto puede ser un inicio para comenzar el trabajo de mañana. Entonces, ese va a ser un poco el planning que hemos hecho para hoy, pero tenemos que cumplir muy bien con los tiempos, para que todos y todas tengamos la oportunidad también de tener nuestro ratito para expresar qué opinamos y qué podemos proponer en este sentido.

IGNACIO CALDERÓN: Importante, como decía Tere, el límite de tiempo, asumir el límite de tiempo y que no te lo tengamos que decir, oye, ¿qué te has pasado de tiempo? Pero vaya, que no os preocupéis que os lo decimos. O sea, que no hay problema, ¿vale? Si os pasáis, te vamos a tirar de la oreja sin problema. Cuando alguien toma la palabra, levanta la mano, se le pasará el micro. Es importante que todo lo que se diga, se diga con el micro, porque todo se está grabando y para que la grabación esté correcta, que se diga con el micro. Y lo primero que hacemos es presentarnos. Hola, soy Nacho, vengo de Málaga. ¿Vale? Y nos ponemos de pie. O sea, te pones de pie. Hola, soy Nacho. Y vengo de Málaga o te presentas como quieres y ya cuentas lo que quieres, ¿vale? Cuando alguien habla, el resto... Escuchamos. Pero escuchar es escuchar. Escuchar es querer entender lo que la otra persona está diciendo o lo que la otra persona está contando, ¿eh? Con respeto a la persona y a su experiencia. Y lo que vamos a tratar de construir es una agenda ciudadana. Es una agenda de cómo la ciudadanía puede impulsar el plan estratégico del ministerio y también qué papel tenemos nosotros en el impulsar la educación inclusiva. Bueno, antes del último vídeo con el que vamos a comenzar ya la primera asamblea, yo quería dar las gracias a los intérpretes, a los técnicos que están haciendo la labor de que todo esto quede grabado, a los técnicos del ministerio por el trabajo que han ido desarrollando y, bueno, y a todos y todas por haber venido aquí. Pasamos ahora al tercer vídeo, que es el de Martín, Héctor y Lucas.

Ahí va el primer tema, ¡pum! Primer tema. La pregunta no era baladí, la pregunta que se hizo es una pregunta diseñada por otro estudiante. Hay un vídeo de él, Antón, que dice que de hecho él escribe su historia en una afirmación de que es uno más, no uno menos. Hablar de uno más y uno menos tiene que ver con lo que dice Héctor. To be or not to be. Ser y estar o no ser y estar en la escuela. Y aquí se abre la palabra.

ALEJANDRO: Hola, buenos días. Soy Alejandro, el padre de Rubén Calleja. Muchos me conoceréis seguramente porque ya llevamos una trayectoria muy grande de muchos años de lucha y resistencia por la defensa del derecho a la educación inclusiva. Vengo de León y, bueno, quisiera contar una anécdota que ha ocurrido hace poco, nadie conoce, normalmente hablamos mucho, pero bueno. Es una anécdota que me llamó la atención de hace una semana. Rubén es un joven con síndrome de Down que está trabajando en un centro de Alzheimer, en una empresa ordinaria. Es el único trabajador con discapacidad que está trabajando en el centro de Alzheimer. Y llegó para hacer el ingreso una familia al centro de Alzheimer de León. Y, bueno, el familiar que llevaba a la persona con Alzheimer reconocía a Rubén, que está allí, lógicamente, haciendo labores, trabajando. Y comentó a la administrativa que iba a hacer el ingreso con la guerra que nos dio su padre en la dirección provincial. ¿Cuánto le tuvimos que aguantar y cuánto tuvimos que soportar las presiones que nos venían por la lucha que llevaba esta familia? Claro, la administrativa, Rubén, ya lleva ya unos cuantos años trabajando en este centro. Sabe perfectamente nuestra historia, el León es muy conocida. Y le dijo, pues, lo mismo que tú quieres que tu familiar se le reconozcan los derechos y esté bien atendido, eso es lo que buscaba el padre de Rubén. Que se le reconociese su derecho a la educación inclusiva y que estuviese bien atendido. Pero ya no volví a hablar.

IGNACIO CALDERÓN: Alejandro, yo diría, perdona que te interrumpa, diría, es que hay mucha gente que no conoce vuestra historia. Entonces, no des por sentada la historia en un minutito.

ALEJANDRO: Esa es lo que vi. Quería iniciar con la anécdota, entre comillas, que es muy importante. Y, bueno, pues, la historia nuestra, pues, son 15 años de lucha y resistencia. Hemos estado peleando por el derecho a la educación inclusiva de nuestro hijo. Con 10 años, Rubén fue apartado de la escuela ordinaria, en la que estuvo perfectamente escolarizado e integrado. Hasta que surgió, pues, un profesor que no le quiso en el aula. Y ahí se activó toda la maquinaria de informes psicopedagógicos, dictámenes de escolarización. Y, al final, pues, bueno, el dictamen dictaminó al centro especial. Nosotros nos negamos, lógicamente, Rubén nunca pisó el centro especial. Ahí iniciamos una lucha a muerte con la administración educativa, con la política educativa de este país y con un sistema que no nos quiso. No quiso a Rubén y no quiso a su familia. A Rubén le rechazó, le discriminó. Nunca le pudo segregar porque nosotros no lo permitimos. A nosotros nos costó, como padres, sufrir el acoso tanto de la administración educativa como incluso de la Fiscalía de Menores, que nos denunciaron por un delito de abandono de familia, por no llevar a nuestro hijo al centro especial. Y el fiscal de menores de León nos imputó un delito penal de abandono de familia. Delito penal. Por defender el derecho humano fundamental de nuestro hijo a la educación inclusiva. Tuvimos que ir a juicio, le ganamos, pero fue una presión tremenda, increíble la que tuvimos soportar, porque se nos pudo haber quitado la patria potestad, pudimos ir a la cárcel, estábamos dispuestos a ir a la cárcel por defender a nuestro hijo, y al final lo sacamos adelante, y lógicamente, de aquella que sepamos, ya no ha vuelto la Administración a denunciar realmente a ninguna familia, porque la que está fallando es la Administración, el sistema está fallando, que rechace y discrimina, no las familias y menos el alumno, o sea, el mundo al revés, tenemos que estar peleando para que se reconozca un derecho reconocido, que es un derecho constitucional y un derecho que está en la Convención de Derechos Humanos, de las personas con discapacidad, y que son de obligado cumplimiento en este país. No es una cosa que, bueno, si quiero, sí, si quiero, no, no, no, no, no. El derecho es del menor y tiene que ser sí o sí. Hemos conseguido dos sentencias muy importantes, porque al final de todo el proceso tuvimos que llegar hasta la ONU, para que se reconociese el derecho y la dignidad de Rubén, y después del dictamen del Comité de la ONU, que nos dio la razón, después de no habernos dado el Tribunal Constitucional, ni Estrasburgo, ni las derechas instancias, tuvimos que recurrir para que el Estado acatase el dictamen del Comité de la ONU, que es de obligado cumplimiento, sí o sí. Y hemos tenido que ir por dos veces al Tribunal Supremo, para que ahora sí, ya, porque el dictamen obliga, ahora sí, el derecho y la dignidad de Rubén ha quedado judicialmente reconocido, incluso se nos tiene que abonar una indemnización por ello, y hemos creado una base y una jurisprudencia que ahí está, y contra ella la Administración no puede, no tiene el poder para rechazar y discriminar al alumnado. Entonces, ahí tenemos que andar, tenemos que seguir, tenemos que pelear, todavía, hoy en día, hay tanta o más discriminación que hace unos años, parece mentira, pero la base jurídica para luchar y pelearlo está ahí, la hemos conseguido y tenemos que seguir. Gracias.

ALICIA: Hola, buenos días a todos. Yo me llamo Alicia, vengo de Cantabria, y soy de una asociación que se llama Famundi, que es de familias adoptivas y acogedoras, pero en este caso vengo representando a Cora, que es la coordinadora a nivel nacional de todas las familias adoptivas y acogedoras de España. Yo quería decir que muchos de los niños que acaban en el sistema de protección de menores tienen problemas en la escuela, porque normalmente presentan patologías que la escuela no quiere ver, que tienen que ver con el pasado, porque muchos han sufrido malos tratos, abusos, y todo eso influye en el aprendizaje de estos niños en el comportamiento, suelen ser muy disruptivos, y luego los diagnósticos que se hacen en la escuela son casi todos erróneos si es que se hacen, porque muchas veces no se hace ni diagnóstico, ¿no? El diagnóstico es que las familias no sabemos educarlos y que ellos son unos malos educados o unos vagos. También muchos de ellos sufren discriminación por el hecho de ser adoptados, o muchos de ellos son racializados y también sufren discriminación. Hay muchos prejuicios, tanto en docentes como en todo el colectivo de la escuela, referente a la adopción y al acogimiento, y es una pelea que llevamos las familias desde hace muchos años, y todavía hemos conseguido poco, la verdad, muy poco hemos conseguido. Y nada más.

IGNACIO CALDERÓN: Para las intervenciones sí que diría que en la medida de lo posible, tengamos en cuenta que hay diferentes edades, desde muy pequeñitos hasta muy grandecitos, en la sala intentemos regular el lenguaje para que pueda servirnos a todos, en la medida de lo posible.

MARI CARMEN: Hola, mi nombre es Mari Carmen, vengo de Pedro Muñoz, un pueblo de Ciudad Real, Castilla-La Mancha, y, bueno, en primer lugar, tenía dos cosas en mente, y lo siento, pero son negativas. Una, el maltrato institucional que sufre el alumnado y las familias, como ponía, por ejemplo, Alejandro. El maltrato institucional que recibimos las familias, no solo por falta muchas veces de contestación, directamente etiquetar, clasificar y decidir sobre el alumnado, sin dar opción a qué opine ni el alumnado ni la familia. El maltrato institucional cuando intentas denunciar esas situaciones y nadie te hace caso, incluido el real patronato de la discapacidad, como fue nuestro caso. A las familias y al alumnado no se las suele escuchar, y eso es algo que yo me gustaría que de aquí saliera ese cambio, que se escuche a las familias, que creo que por eso estamos aquí, y al alumnado, muy importante. Y otro punto negativo que nosotros encontramos en el funcionamiento del sistema educativo es la inspección, la inspección educativa. Echamos mucho en falta, y es algo que nosotros hemos intentado trabajar en el plan estratégico de inclusión educativa de Castilla-La Mancha, que está ahora en proceso final, Y es que inspección inspeccione y se asegure de que el trabajo se está haciendo bien, de que no existe una discriminación, de que la normativa se cumple. Y luego también tengo que decir que hay mucho docente, mucho profesional muy bueno que quiere trabajar, que tiene muchas ganas de incluir y que no se les deja. No se les deja porque el sistema no les deja, no les da opción. Porque cuando un profesional acude a estas cosas y se va cargando las pilas y dice, cuando llega a mi centro esto va a ser de otra manera. Y llega al centro y tiene un equipo directivo que le dice, quieto, quieto, que aquí tenemos los recursos que tenemos. Porque hablamos mucho de los cambios que hay que hacer, pero para eso hay que poner recursos, además de formación. Y formación obligatoria, porque no podemos permitir iniciar un cambio en el sistema sin iniciar una formación obligatoria en inclusión. Y en inclusión en general, no solo en discapacidad. Porque sabemos que hay muchas DEA y si vamos formando, vamos segregando, vamos a formar en DUA, en los diferentes sistemas que tenemos de formación para poder llegar a todo el alumnado.

MERCEDES SÁNCHEZ: Buenos días. Bueno, lo primero agradecer la posibilidad de este espacio tan enriquecedor. Me llamo Mercedes Sánchez, soy profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense. Una facultad en la que formamos a la gente de magisterio y a la gente de secundaria con el máster de formación del profesorado. En relación con el que falta, yo veo tres cosas muy claves. Lo primero, que en el sistema educativo, empezando por infantil y terminando por la universidad, se invisibilizan todo el rato realidades. Cuando hablamos de diversidad, se asocia a diversidad funcional, estamos dejando de lado diversidades etnicoculturales, diversidades exogenéricas, diversidades familiares. Lo hablaba la madre de las familias adoptivas. Realmente es que se invisibilizan todo el rato un montón de diversidades. Entonces, ¿cómo se va a incluir algo que ni siquiera se menciona en ninguna etapa educativa? Por otro lado, este adultocentrismo tan grande que se recoge, no se escucha la voz del alumnado, ni de las criaturas pequeñas, ni casi de estudiantes de las facultades de educación. Y por último, a mí me parece algo fundamental, el tema de los recursos. Tiene que haber un control de qué está pasando en las comunidades autónomas. Yo vengo de la comunidad autónoma de Madrid y a mí me parece una cosa alucinante lo que está sucediendo, primero, con las ratios, con los salarios del profesorado. Que es que yo hablaba con una maestra 0-3, que estamos ahora 0-3 en una lucha encarnizada. En el País Vasco cobran el doble que en Madrid. Entonces, algo desde el Ministerio que vea qué está pasando con los fondos destinados a la inclusión educativa, desde las diferentes comunidades autónomas y que está pasando sobre todo con las ratios, porque es que con las ratios que tenemos realmente es muy complejo. Y que está pasando también con los planes de formación de profesorado y de la formación permanente del profesorado a que se está dando importancia. Gracias.

BELÉN: Hola, yo soy Belén, vengo de Zaragoza. Y bueno, supongo que no lo sabréis porque tengo una discapacidad que es invisible, que si no me hago una coleta pues no lo veis. Soy sorda de nacimiento, tengo discapacidad auditiva y puedo escuchar gracias a dos implantes cocleares que tengo. Me parece increíble que hagáis esta iniciativa para conocer las realidades que se ocultan en las escuelas. Yo he terminado la universidad y pues conozco diferentes realidades que he ido pasando durante todos mis ámbitos escolares. Y nada, pues aquí quería comentar ahora mismo pues que el año pasado hubo una realidad que... Tenemos la obligación de hacer el examen de la PAU, que antes era de EVAU, bueno pues la PAU, para pasar a la universidad. Pues el año pasado un compañero nuestro que vengo de Fiapas le hicieron quitarse las prótesis auditivas para realizar el examen. Cosa que es un derecho nuestro el poder escuchar, el poder oír y que lo necesitamos para hacer el examen. Cualquier indicación que nos vaya a dar el profesorado o cualquier cosa, pues me parece muy injusto que todavía siga pasando hoy en día esto. Además sabiendo que él había pedido adaptaciones y que iba con adaptaciones que el tribunal ya lo sabía y los docentes con los que iba a hacer el examen también lo sabían. Entonces pues eso, creo que todavía faltan muchas cosas por cambiar y que la realidad que sí que estamos luchando por conseguir una educación inclusiva, pero que todavía faltan esas pequeñas cosas que no nos pueden quitar el derecho de oír.

BELÉN JURADO: Hola, buenas. Yo soy Belén, madre de dos hijos. Tengo a Lucía con 18 años con autismo y tengo a Marcos con 15 años sin autismo. Yo últimamente, debido a nuestra experiencia en la escuela, que ha sido muy muy mala, horrible, pues a Lucía la diagnosticaron con tres añitos, la metieron en una aula TEA porque no tuvimos opción de otra cosa y en la aula TEA se ha pasado día tras día, de curso tras curso, pues hasta ahora que tiene 18 años y ya sale. Yo pienso mucho últimamente en el valor de las personas, en el valor de mi hijo o en el valor de mi hija. El valor de mi hija en el sistema educativo ha sido cero patatero. Nunca la han querido, nunca han contado con ella, no ha podido ir a excursiones, no ha podido estar en su clase ordinaria con todos los compañeros, pero el valor de mi hijo sí ha sido de un 10, ¿no? Él no tiene autismo, entonces sí ha podido estar en excursiones y sí ha podido estar en su clase ordinaria, sí ha podido participar de todo. Para nosotros, para mi familia, mis hijos tienen el mismo valor, pero para el sistema educativo y para la sociedad en general no tienen el mismo valor. De hecho, mi hijo dentro de unos años tiene oportunidad de estudiar una carrera, un ciclo o lo que le dé la gana. Mi hija, el año que viene, después de toda la lucha que hemos tenido para que estuviera dentro de un aula ordinaria, nada más que su derecho, ¿no? Que eso que te venden muy bonito de que va a estar en el aula TEA cuando necesite, pero luego va a estar en el aula ordinaria casi todo el tiempo, en nuestra experiencia es falso. Al revés, se ha tirado mucho más en el aula TEA. Entonces, mi hijo el año que viene estudiará una carrera, en el curso, en los siguientes, y mi hija el año que viene se va a educación especial porque no hay otra opción. Tenemos que llevarla a un colegio de educación especial con la que no estamos de acuerdo porque creemos que es segregación, al igual que las aulas TEA, y eso es la única opción o dejarla en casa. Tiene 18 años, se le ha negado todo durante todos estos años en la escuela. Si se paras en la escuela, se paras para la vida entera, como decía una amiga, La separaron desde el primer día con tres añitos. Va a estar separada hasta que muera porque la escuela debió hacer su trabajo de no separarla, sino de estar con todos, como era su derecho. Nuestra experiencia ha sido horrible. Muchos me conoceréis. Yo soy Belén Jurado, vivo en Madrid y suelo compartir todas nuestras experiencias por redes sociales. Yo creé lo de él y no pasa nada, que son muchas experiencias reales de prácticas educativas que se silencian y que se ocultan en las escuelas y que existen, pero que no pasa nada porque existan. Nadie va a hacer nada y me gustaría también que luego saliera en algún taller. ¿Qué tenemos que hacer las familias para que se nos escuche, como han dicho antes? ¿O qué tenemos que hacer las familias para que nuestros hijos a los 18 años salgan del colegio y no tengan a dónde ir? Solamente le den la opción de educación especial. Muchas gracias.

DANIEL: Me llamo Daniel. Ahorita estoy en el espectro, fui recogido dentro del espectro como hace unos años. Y una cosa que, desde que he estudiado aquí, desde que bueno, ya estoy unos años ya fuera del colegio, pero en todos los años que he estado en el colegio, una cosa que siempre he notado y siempre me ha impactado era la falta de empatía, la falta de educación y la falta de... Y también la falta de empatía, educación y tolerancia. Que especialmente entre los chicos de los años que estuve, todos actuaban de una forma. Y si no eras visto actuando de esa forma, eras el forastero, eras lo que nadie quería. Y todos estén dispuestos a hacer lo que sepas, que no eras querido en ese ambiente. Y en casi todos los institutos que he ido aquí, hasta en mi primer centro de FP, había poco, poco se hacía cuando había ese tipo de problemas. En todos los centros y colegios que he estado, solo dos donde realmente hicieron alguna cosa respecto de eso. Y eso es todo.

FEDERICO: Buenas tardes, mi nombre es Federico. Yo vengo de Sevilla y represento a la Asociación de Enseñantes con Gitano. Tengo aquí también compañera de Madrid, pero bueno, voy a empezar yo. Con la pregunta de uno más, uno menos, yo creo que el primer problema, y para todas, ¿no? Para todas las discapacidades, inmigrantes o pueblos gitanos, el primer problema es el etiquetaje. Y el etiquetaje se da, por desgracia, desde infantil por culpa, no solamente de las propias familias, sino por culpa del propio sistema educativo, que nos venden cuando nos formamos, que no se puede etiquetar, pero lo primero que se hace es el etiquetaje en el centro educativo. ¿Eso qué produce? Estereotipos, prejuicios, racismo. Y mientras, en el caso de los pueblos gitanos, más racializada sea la persona, pues más tendrá, más estereotipos, más prejuicios y mayor discriminación desarrollará a lo largo de su trayectoria educativa. Más todavía, si ponemos la excusa, que no es esa la única excusa del problema residencial, porque los centros guetos no es solamente un problema residencial. Existen centros guetos por otros problemas, que es multidiverso, vamos directamente. Entonces, pues peor todavía en ese sentido. Y en este plan de educación inclusiva, que nosotros hemos estado intentando aportar la parte teórica, pues eso es lo primordial, erradicar el tema de la segregación escolar y evitar futuros centros segregados o guetos. Y igual que existe el micromachismo, existe también el microrracismo y el microrracismo institucional. Yo, por suerte o por desgracia, estoy en los procesos de realojo de familias gitanas. Y cuando no estás en un proceso en fecha de matriculación, pues el proceso es ir a la dirección con el jefe de inspectores. El jefe de inspectores te da la carta para ir al centro educativo atendiendo a la cercanía y necesidad de esa familia. Y si la primera estampa que te encuentras es un colegio que es racista, pues imaginarse la familia cómo va a ser atendida el tercer día o cuarto día cuando se acompaña. Y eso hay que trabajarlo, porque, por desgracia, cada día nos encontramos más profesorados muy, muy trabajadores, pero también nos encontramos con profesores y profesoras, maestros y maestras, que nos dan un poco con la mayor riqueza de los centros educativos, que es las diversidades. Y otra cosa más importante que demuestra todo eso es cuando nos encontramos con personas gitanas no racializadas. Montones de sitios hemos estado en el que dicen, no, pero si aquí no hay gitanos. Y te dicen barbaridades, no, si aquí no son asentistas, aquí vienen lavados, aquí vienen todos limpios. Y eso se te da desde los centros educativos de infantil y primaria, bachillerato, incluso en universidades públicas y privadas. Y esos aspectos hay que trabajarlos para realmente tener un centro educativo inclusivo. Gracias.

JOAQUÍN: ¿Qué tal? Bueno, lo primero, gracias por la oportunidad de habernos reunido tantas personas que vienen a rehacer la escuela. Bueno, voy a plantear la experiencia como docente. Yo soy profesor de secundaria, educador social, cooperante en educación transformadora para el desarrollo. Y lo que me encuentro en mis aulas, lo que me he encontrado en mis aulas, son tres muros principalmente. El muro de la primera evaluación. Soy profesor de enseñanza secundaria. Cuando, después de pasar por una experiencia primaria poco traumática, llegan chicas y chicos y suspenden ocho en la primera evaluación, ¿no? Y empieza la cantinela de cómo pudieron pasar desde primaria y luego suspender ocho. Pues el problema es, creo que es otro, ¿no? El problema es una cultura del examen sin acompañamiento, sin relación de ayuda y una conflictividad fabricada por el propio sistema, de ahí que se llame el centro de difícil desempeño, que afecta especialmente al alumnado gitano, también al marroquí, alumnado afrodescendiente y rumano y, por supuesto, alumnado con discapacidades, que no está de acuerdo con ser separado del grupo, que no quiere estar en un aula específica dentro del centro ordinario. Eso lo que produce, ya digo, es conflictividad, aulas del sudor donde nadie quiere estar, ni el alumnado, ni las familias, ni el propio profesorado. Luego tenemos otro muro, que es el muro de la criba, ¿no? En segundo y tercero eso, alumnado con mochilas de suspensos enormes, ¿no? Sin expectativas de éxito, que empiezan a faltar de manera sistemática, ¿no? Y solo vienen para que servicios sociales no intervengan. Eso produce abandono temprano a los 16 años y afecta a todas las personas que he dicho anteriormente, a las que todavía están. Les queda todavía el muro del limbo en cuarto de la ESO y en formación de grado medio. Se purifica y se excluye a quienes son visiblemente diversos, ¿no? Esto afecta al alumnado racializado y aparte del alumnado con discapacidad. Se recomienda que eviten el bachillerato y la educación superior. Se rebaja la nota media de este alumnado, con lo cual no puede acceder a la mayoría de los ciclos de grado medio. Y esto, ya digo, es especialmente grave en el caso de las personas con discapacidad, porque ni siquiera se le da el título de la ESO. Y te argumentan y alegan que es que no cumplen los mínimos, ¿no? O sea, me parece tremendo.

IGNACIO CALDERÓN: ¿Es tu nombre, por favor? Joaquín.

Yo primero, sí que me gustaría escuchar a los chavales y luego hablo yo. Porque están ahí esperando. Primero aquí.

NEYÉN: Hola, me llamo Neyén. Hola, me llamo Albert. Y os queremos contar una historia que nos pasó en nuestro colegio que vimos y que no nos gustó, la verdad, que mucho. Nosotros estábamos en el patio del comedor, ¿vale? Y estábamos jugando tal y de repente vimos que unos niños le tiraban piedras a una niña que, por así decirlo, tiene como una especie de autismo, ¿no? Que, pues no se sabía defender tal. Ella pensaba que era un juego, pero esos niños no lo estaban haciendo a modo de un juego. Lo estaban haciendo porque les parecía divertido tirarles piedras. Y entonces nosotros, la niña, se metió al baño, ¿no? Para esconderse. Y los niños fueron tirando piedras para entrar al baño. Hay como una especie de cristal. Le tiraron piedras al cristal, tal. Y entonces cogimos, entramos y mi amigo Albert le dijo a un niño, oye, ¿qué estás haciendo? El niño le dijo, tirarle piedras. Y Albert le dijo, ¿por qué? Y se quedó en blanco. Y al final luego fuimos a un monitor del comedor. Y le dijimos lo que estaba pasando tal, lo solucionaron un poco y ahora os va a hablar él.

ALBERT: Bueno, y al final nosotros lo arreglamos, ¿vale? De cualquier manera, lo intentamos arreglar. Sí, se arregló. Y nosotros, pues, es que no tenemos muchos monitores del minchador. Tenemos uno por cada clase, o sea, por dos clases. Y somos 46 niños, más o menos, en dos clases. Y entonces queríamos decir esto porque queríamos tener más monitores en el minchador. Porque si no hay más problemas en el minchador.

IGNACIO CALDERÓN: A ver, que me ha encantado vuestra anécdota de Neyén y Albert, pero yo pregunto, ¿cómo lo arreglasteis? Porque ha dicho de cualquier manera, yo quiero saber cuál era esa manera.

NEYÉN: Bueno, pues, fuimos al monitor de nuestro curso. Uno, o sea, el que le estaba tirando piedras, lo llevamos al monitor. Y entonces el monitor habló con él y le dijimos que no volviera a tirar piedras a la gente. Ni a ella ni a nadie más.

ESTIFO: Sí. Yo soy Estifo y vengo también con mi madre de Cora. Pero bueno, yo voy a hablar ahora como estudiante de Magisterio de Educación Infantil y en relación un poco con lo que han dicho los niños. Y simplemente que yo creo que algo que hay que cambiar respecto a la pregunta que hicisteis al principio es que hay que cambiar un poco como los objetivos de la enseñanza. Es decir, no centrarnos tanto en los contenidos curriculares típicos como matemáticas, lengua y todo eso, que está muy bien. Pero yo creo que si queremos un cambio, sobre todo hacia la inclusión, hay que centrarse en crear ciudadanos que estén preparados para la sociedad, para la diversidad. Y simplemente, pues sí es verdad que lo que he dicho, las mates y todo eso es muy importante y no hay que dejarlo atrás. Pero sin incidir desde infantil, primaria, sobre todo, que son los más pequeños, en crear a ciudadanos y saber lo que les prepara para la sociedad, lo que es la sociedad. Porque muchos, pues igual en primaria, en infantil, no entienden eso. Y si no lo empezamos desde ahí, no vamos a llegar nunca al cambio ese que estamos buscando con esto, por ejemplo.

JESÚS MARTÍN: Oye, me están cantando, la verdad, que me están cantando. Bueno, yo en primer lugar, por alusiones, quería pedirle disculpas a la madre esta que dice que no la hemos escuchado desde el Real Patronato a disposición. Las puertas abiertas para escucharte y en primer lugar, cuando quieras, por supuesto. Está aquí mi compañera Carmen y en primer lugar, disculpas. Como a mí lo que me interesa mucho este taller, por supuesto, escuchar a adultos, escuchar a Neyén, a Albert, a los chavales que están aquí. Porque, claro, estamos hablando de no etiquetar, de la inclusión. Pero luego esto, como yo he sido un chaval con discapacidad, ¿qué hacía yo? Mi discapacidad es muy visible. Muy visible y además está asociada a cuestiones muy claves como la risa, pues el enano, el bufón, todas estas cosas, ¿vale? Entonces, o sea, claro, pues vas buscando estrategias. Yo me voy de un pueblo muy pequeño, de Cáceres, donde era un entorno protegido, de alguna manera, todos me conocían y todos me habían visto crecer, no, porque no crecí mucho, pero todos me habían visto desde siempre con este cuerpo y pues yo era uno más, ¿no? Me voy en la adolescencia, pues haceros cargo, cuando todos ligan menos tú, pues a un macro instituto donde soy el único chaval con discapacidad. Y claro, te quieres sentir parte del grupo. Yo, la verdad es que no sé si por ser del pueblo o por lo que sea, yo tenía mis estrategias o tuve mis estrategias para que la gente se olvidara de mi cuerpo. Y yo tuve, pues no lo sé por qué, tenía dotes de liderazgo. Pero no todos los chavales pueden tener esa personalidad. Entonces, yo escuchando a ellos que, bueno, pues que hagan este ejercicio de denuncia, de protección, o sea, eso es difícil. Eso es difícil porque tú normalmente te quieres sentir parte del grupo. Parte del grupo y ese tipo de responsabilidad dársela a los chavales a mí me parece a veces complicado. En los programas estos de los planes de convivencia, ese tipo de cuestiones hay que tenerlas en cuenta. Ellos lo explicaban, lo explicabais muy bien. O sea, cómo, cómo aparece, cómo convive, cómo convive una niña con autismo o una niña con parálisis cerebral que se comunica a través de un ordenador. ¿Qué se le explica a esos chavales? ¿Qué se le explica a esos chavales? Se les explica algo, no se les explica nada. Y luego está el tema de las etiquetas, porque aquí se habla de una manera, desde la filosofía, de etiquetar o de no etiquetar. Pero es que la administración necesita poner nombres a las cosas. O sí, o sí, necesita poner nombres a las cosas. Yo he sido un gran defensor de las no etiquetas. Pero ahora, y sé que esto va a ser disruptivo, pero como esto es una asamblea, hay que ser disruptivo, hay que generar debate. Cuando se estuvo construyendo la LOSU, la ley del sistema universitario, se hablaba de las unidades de diversidad. Y eso a mí me preocupaba, porque la discapacidad en el sistema educativo necesita gasto. Necesita inversión. Y si no le ponemos nombres a las cosas, quedamos dibujadas en una amalgama de la diversidad, en que evidentemente no es lo mismo, y hay que decir las cosas claras, no es lo mismo lo que necesita una persona gay, una persona lesbiana, lo digo porque yo también lo soy, no es lo mismo que lo que necesita un chico con paralel cerebral autismo. No es lo mismo. Y se necesitan otros tipos de apoyos para que participe de la educación. Por tanto, hay que buscar, yo no sé si la palabra se etiqueta, pero hay que buscar herramientas, herramientas, para que esos chavales, esos chavales y esas chavalas, tengan asegurado el derecho a la educación. Por tanto, ojo con los chavales, o sea, cómo se está haciendo. Preguntémonos también de dónde vienen esas resistencias, de dónde vienen esas resistencias. Si es miedo, porque yo cuando he escuchado a voces que defienden la educación especial, que también son valiosas, pues su miedo es a que su hijo no sufra en la escuela. Porque la educación ordinaria no es educación inclusiva. No nos equivoquemos. No es educación inclusiva. Y este plan va de eso. Va de darle una vuelta de campana al sistema educativo para que acoja a niñas como la hija de Rocío, como yo, o como niñas y niños gitanos. De eso va esto. De darle una vuelta de campana. Y hay que mirar a los chavales cómo se les está atendiendo, pero hay que mirar también y hay que repensarse uno mismo. Sorry. Gracias.

MARÍA JOSÉ: Hola. Mi nombre es María José. Soy la madre de Raúl, un chico con grandes necesidades de apoyo y que no tiene voz. Y estoy aquí para darle voz. Disculpadme, estoy un poquito nerviosa. Sí que quería comentar a Jesús que a mi hijo... Disculpe, Jesús. Escúcheme. Lo que tiene mi hijo, le voy a decir lo que es diagnosticado. Te ha tocado. O sea, no le puedo poner una etiqueta al niño porque es un te ha tocado. Tiene grandes necesidades de apoyo y mi hijo se ha pasado toda la etapa educativa sintiendo cómo no lo querían en ningún centro. Quiero que sepan todo el mundo que yo estoy tocada emocionalmente de por vida del sufrimiento tan grande que yo he llevado. Y no estoy aquí para visibilizar mi sufrimiento, sino el de él que no tiene voz. Necesito que entiendan que hay chicos con grandes necesidades de apoyo educativo y de otros apoyos que no tienen voz y que son humanos y que también quieren estar en la escuela. Y yo quiero y siempre he querido un espacio para mi hijo en una escuela ordinaria. No me los echéis, no echéis a los chicos por no poder hablar o por tener grandes necesidades. Mi hijo es un ciudadano de pleno derecho y se los habéis vulnerado. La administración, los profesionales, me habéis hecho muchísimo daño y especialmente a mi hijo. Y estoy aquí para alzar su voz. Por favor, que los profesionales se formen. Dejar de decirnos que nuestros hijos no tienen derecho a estar en un centro educativo. Pero por favor, ¿por qué? Es un ser humano maravilloso. Es un ser humano maravilloso. Tiene capacidades que muchos profesionales no han sabido ver porque no han querido verlo. No habla. Bueno, camina. Pero parece que no presta atención, por favor. Si es un chico que tiene afectada el área de la comunicación, que no habla, que no le proporcionáis un sistema alternativo de la comunicación, que no tiene ni pizarras digitales, ¿cómo queréis que os escuche si no se entiende? Por Dios, si no se entiende. Y se le ha catalogado toda su vida. Por favor, escuchadme. Nuestros hijos con grandes necesidades de apoyo también son hijos, son niños. Y tienen derecho a estar en una escuela inclusiva. Desde el minuto uno mi hijo ya es grande. Desde el minuto uno que yo supe que Raúl era un niño especial, que me dijeron, ¿te ha tocado? Ese fue el diagnóstico y es que no sabemos lo que tiene. Es que me ha tocado. Yo estoy súper orgullosa de la vida porque me haya tocado este niño. Nos ha hecho familias a una familia maravillosa. Tengo unos hijos, dos hijos mayores, maravillosos, a los que les he enseñado este legado. Luchar por la educación inclusiva. No quiero que mis nietos ni las futuras generaciones sufran lo que yo he sufrido. Y estoy viendo que hay un retroceso. Por favor, a la Administración se lo pido. Por favor, escúchenos. Hay un retroceso. Hay gente que quiere que estemos encerrados. ¿Por qué? Porque mi hijo tiene que estar encerrado. Quiero que sepan que hace muchísimos años yo abrí junto con otra madre un aula abierta. Me dijeron que era un aula abierta y dije, ¡oh, la leche! Esto es lo que yo quiero para mi hijo. Primera mentira. No era un aula abierta. Se convirtió en un gueto. En un centro. En un minicentro de educación especial. En un centro ordinario. Raúl. ¿Cómo va a entrar a esto? Por favor, ¿cómo va a entrar aquí? No, hombre. ¿Dónde va Raúl? ¿Sabéis dónde acabó Raúl? Debajo de una cancha de tenis. Sentado. Eso era donde se integraba. En el patio. Su padre y yo lo miramos. A través de la reja y lloramos. Quiero que esa es la realidad. Después llegaron los 16 años y nos fuimos a un centro de educación especial. Segunda mentira de la educación. No había educación. No sé qué pasa. Yo os hablo de mi experiencia de vida. La historia de vida de mi hijo. Nadie creyó en él. Nadie le puso una pizarra digital. Nadie le puso un comunicador. ¿Qué hacía Raúl? Pues, ¡oh, oh! ¿Qué es lo que sabe hacer? Ojalá pudieras verme, cariño. Para decir que estoy aquí. Para apoyarte. Y para apoyar a tantos niños como tú. Para que no les hagan sufrir lo que te han hecho sufrir a ti. Por favor. Solo pido eso. Y pido muchísima formación y obligatoria. Es que no se dan cuenta que yo no puedo, si soy docente, elegir si a este niño me entero de lo que tiene o de lo que no tiene o me formo. Tenemos que ayudar a las personas en los entornos ordinarios. Es que esto no tiene sentido. Y por favor, de verdad que comprendáis que detrás de cada niño hay una familia. Una familia que ha sufrido muchísimo. Gracias.

JESÚS MARTÍN: Solo una cosa que no dije antes, que no nos olvidemos, no nos olvidemos, estamos en un Estado de Derecho y yo siempre animo, sé que es agotador, sé que es agotador y al miedo a Alejandro que se denuncie, que se denuncien prácticas que son contrarias al ordenamiento jurídico. Se denuncie. O sea, está bien, este espacio de asamblea es muy interesante, pero también hay que ir a los espacios de denuncia para denunciar situaciones que son discriminatorias. Nada más.

IGNACIO CALDERÓN: Pero, pero, yo diría Jesús, una cosa es la denuncia individual y otra cosa es lo que está ocurriendo aquí, que es una denuncia colectiva.

JESÚS MARTÍN: Estamos tomando nota, la directora de educación y yo estamos tomando nota y esto nace de una propuesta del gobierno. Queremos escuchar, pero cuando pasen cosas flagrantes...

IGNACIO CALDERÓN: Pero es que pasan muchas. Claro, lo que se está viendo es que pasan muchas. Vale, a ver, por aquí...

LAURA BADÍA: Sí, ahora hemos cambiado porque le quería decir una cosita a Jesús, que es un poco de controversia, pero aprovecho. A ver, bueno, yo soy Laura Badía, presidenta de la Asociación Segundo Maestro, desde... es una asociación que acompañamos a familias de niños con discapacidad para garantizar el derecho a la educación de estos niños. Y antes de que se vaya Jesús, solo decirle, Jesús, que aquí todas las familias que hemos estado escuchando, lo que están dejando de manifiesto es que las instituciones no les escuchan. Y nosotros como asociación hemos invitado en numerosas ocasiones a las familias a que presenten su denuncia, tanto al defensor del pueblo como a la Oficina de Atención a la Discapacidad, y es demasiado constante las respuestas. Esto no es nuestra competencia. Esto no es nuestra competencia. Nosotros lo trasladamos a las personas que son las que tienen la competencia. A mí me duele mucho, a mí me duele mucho como persona que discapacidad. No, no, no, no, es que tengo que hacer pedagogía de esto. Hay que hacer pedagogía de lo que pasa. Cuando a mí me llega una denuncia, una denuncia de un centro concreto, con nombre y apellidos, que está haciendo un acto de discriminación, ¿yo qué hago como Administración General? Yo lo traslado a la Administración competente para que actúe, porque yo no tengo, a mí la ley de discapacidad me impide actuar directamente para sancionar a ese centro educativo. Yo lo pongo en conocimiento de ello. No le puedes sancionar, pero puedes hacer algún informe. Yo hago ese informe, eso se hace, Laura, pero nosotros tenemos que informar a la persona que no somos competentes y que se da traslado con un informe y eso se hace a la Administración competente. Que tampoco responde. Y cuando la familia va al defensor del pueblo, ojo, no todos los defensores del pueblo, es cierto que hay defensores del pueblo de comunidades autónomas que actúan. Y las familias, con un simple informe, hemos hecho esta investigación, hemos solicitado esto a la Administración, a la Consejería de turno y no ha actuado, eso sí que ayuda administrativamente a la familia. No el silencio y el no soy competente, porque entonces las familias, lo que realmente están poniendo aquí de manifiesto, es que están solas. Están solas, nadie es competente, ni la Consejería de Educación, ni el Ministerio, ni el Defensor del Pueblo, ni la Inspección Educativa, ni las Direcciones de Área Territorial, ni la Viceconsejería, o sea, es que nadie es competente. Entonces, no tienen las familias, ningún organismo, ni autonómico, ni estatal, donde hacer llegar sus denuncias y que alguien les escuche. Gracias.

IGNACIO CALDERÓN: Gracias. Vale. Bueno. No, pero no. Es que hay muchas palabras. Hay muchas palabras. Hay muchas palabras. Tienen que ser intervenciones muy breves. Pensad cómo las hacéis para hacerlas muy breves, para que podamos hablar todos y todas.

CAROLINA: Buenos días. Mi nombre es Carolina. Vengo en representación de la Plataforma Canaria de Educación Inclusiva. Soy madre de una niña con síndrome de Down, la cual está expulsada del sistema educativo hace dos años que la tengo en casa conmigo. He emprendido la misma lucha que emprendió Alejandro Calleja con su hijo y le he plantado cara a la administración para no permitir que maltraten a mi hija, obligándola a estar en un entorno en el cual ella no quiere estar ni va a aprender y por el contrario me la van a discapacitar. Hoy he venido a hablar en nombre propio, como madre, en nombre de mi hija y en nombre de todas las familias canarias que no tienen voz, que no tienen a nadie que las ampare y que no están siendo escuchadas.

INMACULADA BLANCO: Bueno, muchas gracias. Es tan emotivo y tan emocionante escucharos a todos aquí hoy, que realmente es emocionante. Yo soy Inmaculada blanco, Macu para los amigos y quería decir dos cosas. Tenemos en la educación ordinaria una criba importantísima en sexto de primaria. En sexto de primaria es donde empieza la deriva de educación especial, insistente por parte de los orientadores fundamentalmente, que algunos deberían saber que es sacar a ese alumno del sistema educativo. No es que va… No, no, no es terapia ocupacional. Le está sacando usted del sistema educativo. Y realmente la segunda criba es, si has conseguido superar todos los retos que ha habido y pasas a secundaria, en segundo de secundaria, volvemos a tener la hermosa invitación a esta educación especial o pasar a formación profesional de grado básico. Es decir, para la discapacidad intelectual hay barreras que son insalvables por cómo está el sistema educativo. directora general, el sistema educativo de formación profesional y los currículums que hay en grado medio de formación profesional son imposibles, sin ningún tipo de adaptación curricular que lo supere una persona con discapacidad intelectual. Es imposible. Imposible. Y la única vía natural que hay para una discapacidad intelectual es la formación profesional, directora general. Y revisen los currículums porque es imposible. Y le agradezco todo el interés y las notas que le he visto tomar con todos los participantes. Gracias, Nacho.

CARMEN: Sí, sí, sí. Pues me llamo Carmen y vengo de Galicia. Y mi hijo suele es muy activista, es un chico de 21 años nombrado por la discapacidad. Y como no ha podido estar voy a ser yo su voz. Primero quería haberle dicho a Jesús algo, pero como no está, pues lo voy a decir igualmente. En la necesidad de las etiquetas. Me parece fantástica la teoría. El problema es cuando la administración usa las etiquetas no para ayudar sino para excluir. Otro tema es el de sufrimiento que justifica la existencia de la segregación en base al sufrimiento. Más que mi hijo y mi familia no ha sufrido nadie. Pero es que yo tengo una amiga que tiene una hija súper tímida que es súper frágil y también sufre. Tengo otra amiga que tiene un hijo trans y también sufre. Vamos a hacer colegios para niños tímidos, para niñas trans, para niños con acné que se ríen de ellos, para niñas gordas. Solo se contempla la segregación y el sufrimiento de los que sufren cuando tienen discapacidad. Y eso me parece aberrante. Porque a nadie se le ocurre a alguien que una niña no tiene amigos porque es tímida y dice, ah, pues vamos a llevarlo a un colegio de educación especial o vamos a crear un colegio para niños como ella. ¿Cómo puede ser que en los colegios, en el sistema se nos siga justificando eso? Y encima te hacen sentir fatal porque tú parece que no quieres la felicidad de tu hijo. Que el inspector o la orientadora o el director les importa más la felicidad de tu hijo que a su madre. Bueno, voy a leer unas palabras de mi hijo que reflejó su experiencia en educación secundaria aquí, entre los 14 y los 18 años. Escribió una serie de textos y yo voy a leer uno de ellos. Yo no lo tuve, ni lo tengo, ni lo tendré fácil. Sí, tengo un entorno en el que me encanta vivir. Disfruto de mi vida, mi familia, mis amigos y la gente que he ido encontrando últimamente en mi camino. En ese sentido no puedo ser más afortunado, pero también en mi vida hubo algunos altibajos, aunque para mí pesa más todo lo bueno. Pero por desgracia o por fortuna, al igual que no me olvido de lo bueno, tampoco de lo malo. Esos malos momentos, a pesar de que es difícil de creer de una manera u otra, me ayudaron a ser una persona más fuerte. Mi paso por el sistema educativo ha sido complicado. Algunos profesores han sido muy buenos, pero otros me han tratado mal. Siempre me he sentido solo, especialmente en mi última etapa del instituto. Así que este año he dejado las clases presenciales porque, sobre todo, el último curso para mí ha sido un infierno. No solo por algunos profesores, sino también por mis compañeros y por cómo pasaba el recreo. Completamente solo. Ahora estoy estudiando y voy a Santiago solo a hacer los exámenes. La diferencia es buena en comparación con las clases presenciales porque ya no sufro las cosas que sufrí antes. Tampoco es que me entusiasme lo de este año, pero si tengo que elegir me quedo claramente con estar en casa. A pesar de todo este sufrimiento, nunca ha sido una opción para nosotros apartarle del mundo porque eso es la segregación. Y cuando la apartas del mundo, la apartas para siempre. Y queremos un mundo paralelo para ciertas personas y, de verdad, estamos en el siglo XXI. Hemos hecho la lucha del feminismo, del movimiento LGTBI, de la esclavitud. ¿Para cuándo las personas con discapacidad van a ser humanas? Porque eso es lo que está detrás de todo esto. Que no se las considera plenamente humanas.

GABRIELE: Yo soy Gabriele y vengo de Las Palmas de Gran Canaria. Y soy un alumno de primero de bachillerato. Y me siento uno más cuando puedo aprender y conversar con mis compañeros. Y me siento uno menos cuando no he podido expresar abiertamente hacia los demás. y me han discriminado por ser diferente.

ANA: Hola, yo soy Ana, vengo de Valencia. Y, bueno, llevamos en doble equipo acompañando a familias desde hace 14 años. Vivimos junto a las familias, bueno, pues todo este sufrimiento de la escuela. Y desde casa que hemos hecho, desde casa hemos enseñado a leer a sus hijos y a escribir. Les hemos dado oportunidades de tener un acceso a un sistema de comunicación. Porque los centros escolares ni siquiera saben que existe la tecnología de apoyo. Y a la pregunta que faltan las escuelas, porque también desde doble equipo hemos acompañado a muchísimas escuelas en que quieren esta transformación. Desde las escuelas están acogidos a una ley que todavía habla de inclusión como principio y no como derecho. Una ley educativa que es incoherente, que sigue manteniendo centros de educación especial como forma, en algunos casos, de enviar a parte del alumnado. Tienen que personalizar el aprendizaje y dar respuesta a los estudiantes sin recursos. Sin recursos no solo sin medios de personal, que esto es algo obvio, y con ratios elevadísimas, sino sin recursos a veces de una pizarra digital, de acceso a internet y de cosas básicas que pasan por tener una escuela accesible y para todas las personas. Y bueno, aparte de como anécdota personal, simplemente quería compartir que también soy mamá de un pequeño que no lo tiene fácil, que tiene muchas dificultades y desafíos para ir al cole y también un sobrino. En mi familia hay mucha neurodivergencia y el otro día descubrió lo que era la educación especial. Descubrió que existían centros de educación especial y me hizo una pregunta que yo la voy a hacer hoy aquí. Así que cuando le dije lo que era un centro de educación especial me dijo mamá y por qué alguien quiere que un niño sufra. Ya está, gracias.

ESTELA: Hola. Hola, soy Estela, soy madre de un chaval con una etiqueta tipo como el que decía esta madre, me ha tocado, no tiene diagnóstico, luego está en el saco de nadie y otra hija que no tiene etiqueta y que por lo tanto mi hijo ya tiene 27 años, cumplió el día 13 de este mes pasado. Mientras que mi hija está preparándose oposiciones, va a trabajar, tiene pareja, mi hijo que ha pasado por aulas específicas no tiene nada, ni siquiera amigos. Bueno, yo sobre todo iba a hablar porque Jesús me ha movido. Él dice que cuando estaba en Cáceres pues estaba muy arropado porque la convivencia en su pueblo lo conocía todo el mundo, no había problema. Sí, y en las familias no hay problema porque la convivencia existe. ¿Por qué llegó él a un sitio donde era el único chaval con discapacidad? ¿Por qué no había más chavales con discapacidad? Porque se le ha segregado, porque se le ha quitado de en medio, porque no se conoce la discapacidad. Y la discapacidad se conoce desde la convivencia como se conoce al chico gay, a la chica lesbiana o se conoce a la persona racializada. Y ha hablado de gasto, el gasto que supone un comunicador. Mientras sigamos hablando de gasto y no de que eso es una inversión para el futuro, porque la vida independiente de las personas con discapacidad genera mucho más socioeconómicamente, genera mucho más que la separación. Y luego vemos, porque yo tengo una asociación que se llama Vida Independiente Andalucía. Hicimos el primer proyecto de piloto sobre asistencia personal en Andalucía y contaba con menores y con asistencia también para personas con discapacidad intelectual. Bueno, pues ese proyecto ha generado un beneficio socioeconómico. Esa evaluación se puede ver en nuestra página web. Por cada euro invertido hay un retorno socioeconómico de 3,64 euros. Así que no se me hable de gasto. Todo lo que sea es inversión, inversión en futuro. Y luego vemos, porque yo tengo una asociación que se llama Vida Independiente Andalucía. Hicimos el primer proyecto de piloto sobre asistencia personal en Andalucía y contaba con menores y con asistencia también para personas con discapacidad intelectual. Bueno, pues ese proyecto ha generado un beneficio socioeconómico. Esa evaluación se puede ver en nuestra página web. Por cada euro invertido hay un retorno socioeconómico de 3,64 euros. Así que no se me hable de gasto. Todo lo que sea es inversión, inversión en futuro.

BELÉN: Hola, buenos días. Mi nombre es Belén. Soy madre de una hija con inteligencia límite. No es etiqueta, es etiquetita. Y estamos excluidos de la educación ordinaria. Hay un porcentaje elevadísimo de personas con inteligencia límite que no hay recursos en la educación ordinaria para formarles. Considero que somos la punta de flecha de la discapacidad intelectual. No está preparada la educación ordinaria, ni tan siquiera, de verdad, ni tan siquiera para personas con discapacidad intelectual leve. Y que además te digan que es lo mejor para ella. Es que este no es tu sitio. Es una constante en los colegios de educación ordinaria. Estamos ahí porque peleamos. Y os voy a decir, hay un problema con las familias. Las familias tienen mucho miedo a enfrentarse en los colegios. Porque piensan que si no, le van a echar a su hijo. Entonces, lo de coger y irte a los ministerios o de poner la denuncia en el defensor. Todo eso para las familias. Porque aquí ya somos profesionales de la discapacidad. Pero cuando empiezas a vivir el mundo de la discapacidad, te tiemblan las canillas. Porque te mueres de miedo. Y si encima es, yo os lo digo, desde la discapacidad intelectual ligera y discapacidad intelectual leve. Que es que dices, Dios mío, ¿en qué mundo me voy a meter? Irene, siéntate bien. Porque dices, no quiero que mi hija pertenezca al mundo de la discapacidad. Porque sabemos cómo la sociedad trata a las personas con discapacidad intelectual. Ese es el miedo que tenemos. Nos acosa la vergüenza, nos acosa el miedo. Y hasta que colocamos y superamos, nuestros hijos no se colocan en la sociedad. Y la sociedad es tremendamente dura con la discapacidad intelectual. Y eso lo tenemos que ver desde el punto de vista que como no entra la discapacidad intelectual en el aula, no la va a entrar en la sociedad que no conoce la discapacidad intelectual. Muchas gracias.

VANESSA: Buenos días. Soy Vanessa, recientemente profesora en la UNED. Pero voy a hablar desde mi experiencia respondiendo a la pregunta que lanzaban como orientadora educativa desde 2006 hasta hace pocos meses. Para mí la clave fundamental en la experiencia que he vivido en los centros, en las excursiones de niños que se han ido en alguna ocasión y otras veces no, en el momento en el que han participado y otras veces no, es esto que está saliendo, que es la diferencia a pertenecer a la familia o a un pueblo o la diferencia a no pertenecer. Y para mí ahí la clave, aparte de ratios, aparte de recursos de formación, la clave fundamental es el lenguaje universal de esos docentes que son capaces de mirar a través del afecto y la mirada de situarse y acoger a esos niños y a esas niñas de las que estamos hablando. Esa es la diferencia, el afecto y esa mirada inclusiva que ese docente. Con formación y con ratio lo podrá hacer mejor, pero ante las mismas circunstancias yo como orientadora he vivido dos realidades de niños que parecían en mundos diferentes dentro de un mismo centro educativo, dos situaciones completamente diferentes y solamente cambiaba la persona que estuviese atendiendo a ese niño o a esa niña.

ELENA: Hola. Buenas. Mi nombre es Elena, soy orientadora educativa aquí en la Comunidad de Madrid y aunque tengo experiencia como estudiante, como madre, me voy a centrar un poco en esta parte. Considero muy importante, sí, hacen falta recursos, pero creo que esos recursos se deben desvincular de esas categorías, de esas etiquetas que caen en los niños como una losa. Realmente de nada sirve nuestra evaluación psicopedagógica si al final tenemos que marcarle esa casillita para que reciba esos recursos. Considero que esos recursos, igual que un profesor de educación física, no se tienen en cuenta para el niño con diabetes o el niño con sobrepeso, sino que están para todos. El recurso de pedagogía terapéutica, el TIS, el de audición y lenguaje hay que tenerlo en cuenta también para niños que pueden estar, no sé, llevando un mal divorcio en casa y que eso al final también les impide aprender en el colegio. Por otro lado, quería tener en cuenta también que ya no se trata de tener más recursos si se siguen utilizando igual. La parte de formación, la parte de sensibilización, ya no solo a los maestros y a los profesores, también a inspección educativa, a la parte de la unidad de programas, ¿vale? Revisar esa formación que se hace en las universidades, tanto en magisterio como en la parte de psicología, en el máster de secundaria. Y luego, bueno, deciros también que el maltrato institucional también existe hacia los perfiles de los orientadores, que no encajamos tampoco dentro de esa parte que consideran que tenemos que encajar. Por otro lado, sí que me gustaría a lo largo de los días que estamos aquí, yo dentro de mi evaluación psicopedagógica siempre tengo en cuenta a las familias, al alumno, en la medida en la que éste me puede responder, sobre todo los de primaria. Les pregunto cómo creen que pueden aprender mejor, qué creen que podemos hacer mejor por ellos. Me estoy centrando mucho en la devolución a las familias, en que sepáis qué tenéis que pedir, qué podéis exigir, cómo pelear por vuestros hijos, porque al final yo estoy en el centro, pero soy algo pasajero, digamos. Nada más. Gracias.

ELENA: Gracias. Bueno, habéis puesto a prueba mi paciencia, casi me levanto ya por el micrófono. Muchas gracias. Soy Elena, presido la Asociación Cuidador Lazarillo, y lo que creo que falta a las escuelas son dos cosas importantes para los niños que tienen enfermedad grave, que es que haya una enfermera en las escuelas y que sea por obligación, que los ratios sean similares a los de las empresas, pues por cada 500 alumnos una enfermera, y que sea algo que se ofrezca una garantía estatal para que esto exista, porque al final los niños también, por el hecho de tener necesidad de un cuidado constante de su salud, tienen que salir de muchos centros y bueno, eso lo he vivido en mis propias carnes, con mi hija. Y luego, por otro lado, aparte de la enfermera escolar, haría falta una bolsa de horas para acompañamiento a excursiones, salidas, con o sin pernocta, etcétera. Que eso a veces solamente pueden ir los niños que tengan unos recursos económicos en su familia, que se puedan pagar esos recursos para poder ser uno más, y no puede ser que sean discriminados doble o triplemente, por ser niños, por tener enfermedad grave y además por no tener recursos económicos para poder pagar el recurso que les hace falta. Y todo lo demás ya lo habéis dicho. Muchas gracias.

IGNACIO CALDERÓN: Antes de que continuéis, diría, sabemos que no hay tiempo para todo el mundo en esta asamblea, después están los talleres en los que nos repartimos, somos menos gente, ahí podemos hablar más. Os diría, de las personas que, como tenemos el tiempo muy limitado, las personas que más o menos sienten que el tema que iban a abordar ha sido abordado, que lo dejen, ¿vale? Que renuncien ahora mismo a tocar ese y tocarlo después en el taller. Vale, sigo... No renuncia nadie.

JAVIER: No ha funcionado, Ignacio. Inténtalo de otra manera. (Risas) No, a ver, yo te voy a hacer una trampa. Yo no puedo aportar algo nuevo, pero sí que creo que es una voz que no ha salido todavía. Yo soy Javier, bueno, vengo de Mallorca, trabajo en un centro de educación especial, en el centro de educación especial Joan Mesquida, y actualmente soy orientador y estoy como coordinador del centro de referencia y apoyo a centros ordinarios, que en nuestro caso, bueno, pues hemos conseguido tener un cole, como otras compañeras que tengo aquí como Marta, cada vez más pequeñito, y es muy pequeñito ahora ya, y tenemos un equipo de 20 profesionales en total, aparte de maestros, trabajando en 30 colegios, ¿vale? 600 euros. ¿Qué quería aportar cuando he cogido el micrófono como voz que a lo mejor no había salido aquí todavía? Bueno, yo creo que se necesita un paso de valentía en los centros de educación especial para querer transformarnos. A mí me hace pensar, lo he pensado ahora cuando hablabais, en el gusano y la mariposa. O sea, esto no va de que era, ya no voy a ser más lo que era, yo ya no quiero ser lo que fui. Y esto hay que asumirlo con todas las consecuencias y con todas las trabas y los palos que nos van a dar de por todos los sitios. Pero la mariposa ya no es gusano. O sea, los centros de educación especial y el trabajo en uno tenemos que ser una cosa diferente. Me gusta la comparación porque lo que queremos es ir de flor en flor, ir de colegio en colegio y sacar niños y salir. ¿Qué hemos aportado? Que ya llevamos varios años haciéndolo. Que creo que aquí está una de las claves. Esto no va de unos expertos que van y te dicen lo que tienes que hacer. Esto se trata de ir a ver a personas que no se están viendo. Es validar. Esto se ha escrito. Está en manual. Es el modelo social. No sé cuánto. Quiero decir, no nos hemos inventado nada de nada de nada de nada. Somos cutres en este sentido. Pero no se ve. Luego haré una cita de un filósofo que creo que explica el por qué no se ve. Y la otra clave para mí es la responsabilidad. Nunca, nunca puede estar en el alumno. Siempre está en el sistema y las personas que lo formamos. Esto es clave. Pase lo que pase. Y esto lo digo porque pasan cosas graves a veces. Pero da igual. El foco está en mí. No está en él. Estos son los dos puntos claves para nosotros como centro de educación especial queriendo ser mariposa. Y qué vamos a aportar. Pues bueno, que el colegio sea un sitio más humano. Menos competitivo. Menos opresor. ¿Vale? Donde no haya que querer salir sino querer entrar. Ha dicho Ignacio que nos escuchan del ministerio. Esto me parece como la carta a los reyes. Como algo mágico. Pero bueno, voy a aprovechar. Creo que la modalidad de escolarización se tiene que abolir. Lo siento. Esto es muy grave. No se puede. No se puede. O sea, no podemos hablar de que queremos una sociedad no machista y que el divorcio está prohibido. Es que creo que hay cosas que no pueden existir. Lo siento. Lo digo porque me complica mucho mi trabajo. Yo lo intento. Pero luego me dicen, ya, pero esta opción está ahí. Yo, ya, tienes razón. A la cárcel voy yo. No podemos seguir manteniendo un sistema de evaluaciones centrado en la persona. Por lo que he dicho, la razón es nuestra. Claro que hay condiciones y necesidades. Esto es obvio. Todos las tenemos. Los tenemos. Pero no, el sistema no puede mantenerlo. Y los apoyos no es para reparar a nadie. Es para ver qué le hacía falta para poder estar ahí bien en condiciones y participar. Creo que estas son para el ministerio las tres claves que le daría. Lo siento. Me piden lo del filósofo. Robert Pirsik, no sé si lo conocéis, un filósofo, dijo, cuando miras a un loco, cuando realmente miras a los ojos a un loco, lo único que ves es el reflejo de tu percepción de que ahí hay un loco. El problema de esto es que no has visto a la persona. Esto es lo que nos pasa al sistema educativo. Gracias.

TOMÁS PERLA: Sí. Buenas. Me llamo Tomás Perla, vengo de Madrid y ya está. Totalmente de acuerdo con lo que acaba de decir aquí el compañero. Soy padre de una persona con discapacidad intelectual. Sí, que soy padre de una persona con discapacidad intelectual y estoy totalmente de acuerdo con lo que... Bueno, totalmente, quiero decir, en general estoy de acuerdo con él. Quería dos cosas decir. Primero, apuntar. La discapacidad intelectual es la gran oculta dentro de la discapacidad en la escuela. Son el 40% más o menos del alumnado con discapacidad está ahí. Es la carne de cañón junto con alguna parte del TEA y, por supuesto, con la pluridiscapacidad, la carne de cañón de los centros de educación especial. Pero la discapacidad intelectual muere cuando se acaba la enseñanza obligatoria. A partir de ahí ya no hay nada. Ya no hay nada, no queda nada. No quedan centros donde ir, no quedan a dónde dirigirse. Lo único que les queda a las personas con discapacidad intelectual es la residencia, el centro ocupacional y punto a pelota. Ahí se acaba. Y esto no... O sea, esto empieza en la escuela. Empieza en la escuela. Dos cosas. Y otra cosa muy importante. Estamos hablando de la importancia que tiene el profesorado. Estamos hablando de lo que piensan nuestros hijos y el alumnado. Estamos hablando de lo que pensamos las familias. Pero en la escuela hay un elemento más, que es qué demonios estamos enseñando. Para qué estamos enseñando. Cómo estamos enseñando. Eso no se plantea. Hablamos de recursos, hablamos de otras historias. Pero tenemos que ir al centro. Y es para qué sirve la escuela. Y esta escuela que tenemos, dudo mucho que sirva para poder sacar a personas que tienen otra forma de actuar. Porque nosotros hablamos de la discapacidad siempre como negación. Nunca como posibilidad. Hablamos... No hablamos de qué posibilidades tienen estas personas de qué hacer. Hablamos de lo que no pueden hacer. Pero no les dejamos cancha para decirles, no tira. Tira para adelante. Tira para adelante. Y eso es un tema que se tiene que plantear en la escuela. Muchas gracias.

IGNACIO CALDERÓN: Muchas gracias. Aquí se añade un tema. Porque no hemos ido mucho, no hemos escorado mucho a eso de la discapacidad. Y sería interesante como volver a retomar el rumbo para que estas últimas preguntas que tú has hecho nos ha llevado a volver a pensar en la escuela no solo para un colectivo, sino para muchos colectivos. Entonces, aquí hay reflexiones importantes que hacer. Vale.

VIKY: Yo soy Viky. Soy una orientadora que forma parte de la red de escuelas por la equidad y la inclusión. La red de escuelas por la equidad y la inclusión. Aquí somos alguna gente. Bueno, somos un grupo de 12 centros que nos hemos unido y que el compromiso que tenemos es hacer cosas parecidas a esto que estamos haciendo hoy aquí, pero en nuestros centros. Para mejorar la equidad y la inclusión. Yo quería decir una cosa. Nosotros llevamos ya un tiempo haciendo estas movidas. Y resulta que cada vez que buscamos el foco, ¿qué nos preocupa? ¿Qué nos preocupa? Siempre nos preocupa una cosa. La convivencia y las relaciones. ¿Y sabéis cuál es uno de los grandes temas que sale en nuestro colegio, pero que ha salido en muchísimos otros? La soledad. La soledad del alumnado. Cuando nosotros hacemos esta pregunta, no es del alumnado con una etiqueta, con dos o con tres. No, no y no. No. Lo que pasa es que cuando hacemos esta pregunta en una clase, la mayoría del alumnado lo ha sufrido alguna vez. Y eso es muy importante. Y antes se decía, bueno, dejar en manos del alumnado una cosa así. Pues bueno, lo que nos hemos dado cuenta es que haciendo estos procesos de investigación colectiva, resulta que salen soluciones súper creativas, súper bonitas, pero sobre todo lo que sale es un compromiso muy fuerte por parte de los Neyén y por parte del alumnado. Un compromiso súper fuerte para que eso no pase. Y yo creo que esto es el camino para avanzar en la inclusión. Esto es. Y las etiquetas son el camino que corta la inclusión.

ROSA: He conseguido engañar a Nacho. Por cuestión de género, dale. Bueno, soy Rosa y vengo de Convive Fundación Cepaim, que es una entidad que trabaja en toda España con acción integral con personas migrantes. Os voy a contar la realidad que tenemos aquí en Madrid en concreto. Nosotros estamos en el barrio de Carabanchel. En Carabanchel, como en el resto de los barrios de la periferia, en los colegios públicos hay un porcentaje de personas migrantes del 90%. En los colegios privados, la historia es que el 90% son niños y niñas de familias autóctonas. Si nos vamos al centro de Madrid, pasa totalmente al contrario. Es decir, los colegios públicos están los niños y niñas de familias autóctonas o, si son familias extranjeras, son de familias de la OCDE, pues una niña de madre japonesa y padre francés. O sea, me entendéis por dónde van los tiros. Desde el Ministerio de Inclusión también se está promoviendo ahora el plan de convivencia intercultural. Es una cosa que se está trabajando, que se quiere… De hecho, desde Fundación CEPAIM estamos participando. ¿De qué forma se puede trabajar o poner en marcha un plan de convivencia intercultural si esa convivencia intercultural no se da en la vida diaria de los niños y niñas? Nada más.

RUBÉN: Bueno, yo soy Rubén, vengo del Consejo Estatal de Colegios de Educadores y Educadoras Sociales y me incorporé en 2009 a trabajar en un equipo de orientación educativa en Andalucía, en Santa Fe, municipios de unos 15.000 habitantes más o menos. Y ahí, pues un poco pensando en lo de cuándo soy, cuándo estoy, cuándo no estoy, había muchas cosas que me interpelaban. Porque, bueno, tuve la suerte de incorporarme al sistema educativo y había muchos temas que a mí me rechinaban en el día a día. Y veía que no era parte de ello. O sea, me enterraron en protocolos de absentismo escolar, ciento y pico, en un solo municipio de mil alumnos. Y durante años estuve en esa y también estuve con temas de expulsiones, convivencia, todos estos conflictos, que cuando te ibas mirando para atrás decías lo que me falta aquí es que pensemos en ciudadanos y ciudadanas y que pensemos en territorio y comunidad. Que yo creo que es un poco una parte que me apetecería atraer a este debate. No somos escuelas que debemos estar al margen de lo que sucede en el territorio y tenemos muchos agentes en el territorio trabajando y que están además deseando colaborar con los centros educativos. No saben a qué puerta tocar, no saben a qué profesor, profesorado, que cambia continuamente. Y bueno, es cierto que me hundí. Hubo un momento que el sistema me hundió porque me pedían estos ciento y pico protocolos que saliesen. Me he visto sentado con familias frente a juicios en los que se pedían esos dos años de cárcel, que comentabais al principio. Fijaos, te ibas a ver estos protocolos y veías lo que comentabais. Que además me interpelaba mucho oír somos familias, ¿qué nos pasa esto? Pues tú tenías la suerte de escuchar esto. Porque por suerte podías salir del centro educativo, me sentaba con las familias, hablaba con ellas. Y claro, veías prostitución, mujeres maltratadas, familias que estaban peleando contra el sistema porque todo esto que había sido comentando de mi hijo con diversidad, discapacidad y demás. Claro, muchas historias que sin embargo desde el sistema educativo tratábamos como números, protocolos, además, súper anonimizados. Y a mí eso me llevaba a una crisis. Dije, hubo de hecho un momento en el que planteé en mi propia consejería, yo así no sigo trabajando. Tuve la suerte de que hubo un compañero que asumió la coordinación a nivel provincial de compensación educativa. Era gitano. Conocía muy bien el sistema de protección. Y además venía del mundo del desarrollo comunitario. Entonces ahí, pues bueno, planteé un órdago diciendo, mira, yo te voy a ser sincero. Si queréis que siga denunciando a familias, porque la solución maravillosa para una niña adolescente embarazada es que su padre y su madre vayan a la cárcel dos años por un delito abandonado al menor. Era como, yo no quiero ser parte de esto. Si queréis que siga siendo parte de esto, yo me pido una excedencia y me voy. No creo en esto, no soy esto. Estoy aquí. Me estáis pidiendo que el alumnado esté aquí también de 8 a 3, pero no son así. Tienen muchas vivencias, muchas historias y quizá hay que buscar ese ser. Entonces, bueno, tuve la suerte que me dejaron trabajar durante varios años en esa idea hasta que llegó el COVID y ya sabéis cómo paro todo. Pero estuve trabajando con activos del territorio, con referentes de familias gitanas, con asociaciones de discapacidad que había en la zona, con líderes deportivos. Los técnicos deportivos fueron clave para la inclusión y la interacción de muchos alumnos que en el sistema educativo lo estábamos perdiendo. O sea, tuvimos que asumir que no éramos referente para ellos por la mañana, pero que había otros agentes del territorio que sí. Y por suerte durante varios años pude ir haciendo este trabajo de red, para mí son las claves, red, comunidad, trabajo fuera del aula, y realmente fue una motivación no solo para mí, sino que hubo muchos compañeros de los equipos educativos que decían, dejo de sentirme solo, por fin encuentro gente con la que colaborar, integrar otras familias, personas en el aula, otras voces, para mí sería la clave, es decir, no tenemos que centrar no solo en la inclusión, en todo esto de los apoyos, que me parece súper importante, ojalá lo consigáis y seguir trabajando por ello, pero creo que necesitamos abrir el centro al territorio. En ese sentido he tenido la suerte de ser educador social en el sistema educativo, me parece maravilloso, es un trabajo que ojalá haya mucha más gente que pueda estar ahí dentro, porque también hemos visto que el profesorado está muy solo, hay situaciones que le vienen grandes, le piden informes, de golpe se destapan el centro educativo, una situación de acoso, una agresión sexual, y te piden ese acompañamiento, me parece súper bonito poder acompañar a mis compañeros en toda esa idea. Son las dos, vamos a cerrar ya. Vamos a cerrar ya.

SANDRA: Buenos días. Me llamo Sandra, y soy mediadora intercultural, y bueno, pues somos un grupo de mujeres gitanas, desde una apuesta de la Asociación Barro, ya hace ya bastante tiempo, también estamos trabajando con el grupo de enseñantes con gitanos, y bueno, pues quería haceros una reflexión muy pequeña, lo primero de todo que me da mucha ilusión, que el planteamiento y la cuestión de la población gitana también esté encima de la mesa, puesto que lamentablemente en el sistema educativo la población gitana está casi fuera de juego, por no decir en su totalidad casi, librándose de los gitanos que a lo mejor tienen un puesto mejor económico, social y económico, se genera de una forma muy fuerte el tema de que el sistema socioeconómico que tiene esta población, que es mi población, la población gitana, pues requiere otro tipo de educación, donde el sistema queda muy fuera, me he encontrado más de 400 alumnos gitanos que solo han titulado en secundaria unos 6 o 7 a lo largo de estos 17 años, y lo que he podido comprobar es que los profesionales que están más preparados, que tienen mayor cualificación e implicación con la población gitana, salen más hacia adelante, y que los que se generan en escuelas gueto, y además cuentan con que las familias no han sido inculcadas a una cultura de la formación, y de lo que es la importancia de la formación, quedan fuera también, entonces nos encontramos con niños que por falta de la cultura de la familia, no me gustaría decir cultura, porque la cultura marginal no pertenece a ninguna cultura, la cultura de la pobreza no existe, para mí es una situación socioeconómica, no cultural. Y partiendo de esa base, de verdad que me hace ilusión que haya profesionales que se planteen que el sistema educativo no acoge a la población gitana.

ALEJANDRA: Hola, buenas. Yo soy Alejandra, vengo de Vigo, de una asociación que se llama APAN, que es una asociación que acompaña y apoya a familias y personas con parálisis cerebral. Y bueno, tenemos una parte de nuestro trabajo donde, bueno, parte del equipo profesional de la entidad acude a centros educativos, gracias a un convenio que tenemos con la Consejería de Educación, no contractual, no nos financian, todo va a costa de la entidad, pero sí nos autoriza a entrar como recurso externo, apoyar y acompañar alumnado afín a nuestra entidad y desarrollar diferentes proyectos de sensibilización. Se han mencionado muchas cosas que no voy a repetirme, pero bueno, sí mencionar que igual que se mencionan a los centros de educación especial como posibles centros de recursos, las entidades sociales sin ánimo de lucro también podemos ser agentes de recursos de apoyo y la realidad que nos encontramos es que muchas veces nos dicen que no, así que en cuanto al tema recursos que se mencionaba por aquí habría que hacerse la interrogación de si es una falta de recursos o también de aprovechamiento de recursos, eso por un lado. Y por último, una de las cosas que hemos percibido a lo largo de todos estos años es que se centran, hay un señalamiento muy grande al alumnado, cuando preguntamos qué necesidades hay se señala mucho al alumnado, es muy fácil decir qué problema tiene el alumno, qué dificultades tiene el alumno, pero este año comenzamos a hacer otra pregunta y es, ¿qué haces tú en cuanto a la autonomía, a la participación y a la relación del alumno? Y hay un silencio verdaderamente incómodo. Así que creo que también es momento de señalar el contexto y ver barreras y facilitadoras desde el contexto escolar y dejar de señalar al alumnado en situación de diversidad. Gracias.

PAULA: Ahora sí, yo soy Paula y vengo de Vigo también. He visto, bueno, me siento identificada con muchas de las palabras que se han tomado en esta mañana, pero hay una cosa que tengo clara y es que tenemos que empezar a pensar y dejar de hablar de inclusión. Los alumnos pertenecen a la escuela, ¿vale? Y tenemos que dejar de excluirlos. Por lo tanto, pienso que la única manera de acabar con la exclusión es que dejen de existir tanto recursos segregados, unidades segregadas, centros segregados. Tenemos que utilizar esos recursos para realmente hacer que los alumnos dejen de ser excluidos y sigan perteneciendo, porque no estamos hablando de inclusión, estamos hablando de que todos pertenecemos a la escuela.

IGNACIO CALDERÓN: Bueno, hay muchas más palabras. Yo pido disculpas porque es imposible, ya no hemos pasado de tiempo. Tenemos, vamos a tener espacio ahora en los talleres para seguir hablando, después tenemos otra asamblea, o sea que no os vais a quedar sin hablar, vamos a hablar, vamos a conversar. Hacemos la parada ya de la comida. Ha sido una asamblea inicial brillante. Os felicito y muchas gracias por el trabajo.

Inauguración, presentación y asamblea inicial

  • Inauguración institucional
  • Presentación: una agenda ciudadana para la educación inclusiva (Min. 35:30)
  • Asamblea Plenaria Inicial: ¿Qué nos está pasando en las escuelas? (Min. 57:05)

Talleres Simultáneos de diagnóstico

  • Taller de diagnóstico de niños, niñas y jóvenes: Realidad y sueños en educación

Talleres Simultáneos de diagnóstico

  • Taller de diagnóstico: barreras para la transición de gusano a mariposa

Transcripción de:

  • Inauguración institucional
  • Presentación: una agenda ciudadana para la educación inclusiva
  • Asamblea Plenaria Inicial: ¿Qué nos está pasando en las escuelas?

 

LUCIO CALLEJA: Bueno, pues muy buenos días a todos los asistentes esta mañana a este acto de inauguración de este encuentro, que es un gusto ver aquí a tanta gente, ver prácticamente lleno este auditorio de esta sede del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Y además verlo lleno de tanta diversidad, con niños, con gente joven, con gente más mayor, con profes, con familias, con alumnos, gente de instituciones, de administraciones, en fin, una variedad que, bueno, que no es ni más ni menos reflejo de la variedad de la sociedad y un poco el motivo por el que estamos aquí esta mañana, para hablar de diversidad, para hablar de inclusión y para compartir experiencias y compartir vivencias. No quiero alargar ni mucho menos esta presentación. Va a haber un breve espacio de presentación institucional. Y entonces, bueno, como lo importante va a empezar después, yo simplemente pido que suban a la mesa Ignacio Calderón, Jesús Martín y Mónica Domínguez, por favor, que van a ser las tres personas que inauguren.

Bueno, mientras se van sentando, Ignacio Calderón Almendros es profesor de la Universidad de Málaga y es, junto con Teresa Rascón, que también está aquí delante, las personas que lideran el grupo de investigación, educación y cambio social. Jesús Martín Blanco es el director general de Derechos de las Personas con Discapacidad, del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. Y Mónica Domínguez García, que es la directora general de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes. Quiero agradecer también la presencia, que está aquí en la primera fila de Julio del Valle, que es el director general para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas LGTBI, del Ministerio de Igualdad. Gracias, Julio, por venir. Y una última cosa, el bucle magnético me han dicho que está en la zona de allá. Os digo, por si hay alguien que lo necesita, que sepáis que está en el lado izquierdo, según estoy yo mirando la sala. Pues nada más, Nacho, cuando quieras tienes la palabra.

IGNACIO CALDERÓN: Bueno, pues muchas gracias, Lucio. Muchas gracias a todos y todas por venir. Muchas gracias al Ministerio por haber dado la oportunidad de generar este espacio de construcción colectiva. Estoy feliz, también nervioso ahora mismo, de iniciar este momento. Bueno, en la tarea me decía Lucio, no te enrolles, comienza algo rapidito, ¿no? Y pensaba cómo introducir este workshop. Y me he remontado hace 25 años, cuando yo empecé a investigar sobre educación. Y en particular, yo estaba tratando de investigar sobre la experiencia, la experiencia del fracaso escolar. Particularmente, la experiencia del fracaso escolar de niños y niñas que vivían en situaciones precarias, en situaciones de pobreza. Y recordaba una historia, una primera historia que escribí con Elena, una estudiante de secundaria de un barrio obrero de Málaga. Esa historia de vida se tituló Liberarse de la escuela. Y liberarse de la escuela era como una pulsión que tanto ella como sus amigos y amigas contaban, que era la de tratar de zafarse del control de la escuela. Después de escribir aquella historia, hice una formación para equipos directivos. Y me llevé algunos fragmentos de lo que Elena me contó. Esos fragmentos lo que contaban, básicamente, es que no recordaba significativamente muchas cosas de la escuela. Comenzaba así. En primero, estuve con un profesor, no recuerdo su nombre. No me acuerdo de sus clases, ni de cómo explicaba, ni de lo que hacíamos en clase. Y ahí continuaba una retahíla de no recuerdo, no recuerdo, no recuerdo. Y un docente de aquella sala me dijo, esa niña tiene amnesia. Y entonces traje la historia de otro niño, en este caso era José, un joven de 17 años, de una familia con muy escasos recursos, de madre gitana, de padre payo. Y comenzaron de nuevo a repetirse esos no me acuerdo, no me acuerdo, no me acuerdo. Y no se acordaba ni de los docentes, ni de los compañeros, ni de los libros, ni de las asignaturas. Tanto que llega un momento en el que me dice, no entiendo qué es lo que ha pasado aquí, ¿eh? porque es que se me ha borrado la memoria del colegio. Como si la memoria del colegio estuviera en un sitio diferente de otras memorias, ¿no? De aquella historia, de la historia de José, escribí con él su biografía que se tituló Sin suerte, pero guerrero hasta la muerte. Ese título también tenía que ver con una pintada que había en la celda en la que él estaba, en el reformatorio, en el centro de menores e infractores, en el que yo lo conocí.

Es decir, que esa irrelevancia de la escuela tuvo un gran impacto en la vida de un niño, como tuvo un gran impacto en la vida de Elena. Bueno, y por aquellas fechas, estamos hablando de hace 25 años, por aquellas fechas, a mi hermano Rafael, la escuela en la que habíamos acudido todos los hermanos y hermanas, le invitó, y lo pongo entre comillas, le invitó a abandonar la escuela para ir a un centro de educación especial. Mi familia se negó a aceptar aquel dictamen y emprendió un camino de disidencia que es complejo y que quería reconocer la legitimidad de mi hermano como legítimo estudiante en esa escuela en la que habíamos estado el resto de hermanos y hermanas. Aquella historia se convirtió en un libro que se tituló, inicialmente, Vertebrar la lucha educativa. y lo que pretendía era que la historia que había ocurrido en mi familia no quedara solo en una familia, sino que pudiera ser algo que sirviera para otras familias avanzar en la lucha por el reconocimiento de los derechos educativos de todos los niños y todas las niñas. Y este este es el sentido del encuentro que comienza ahora. Experiencias como las que acabo de narrar en realidad todavía existen muchos. Incluso en algunos términos han empeorado. Y lo que me hace pensar es que no hemos aprendido suficientemente a reconocer el valor de los saberes de la ciudadanía, de los niños y de las niñas, de sus familias, del profesorado que trabaja con ellos y ellas. Y esos saberes que yo reconocí en Elena, en José Medina, en mi hermano Rafa, en mi propia familia, mi madre, esos saberes son mucho más fuertes cuando se hacen colectivos. Y esto es lo que pretendemos hacer aquí, generar un saber colectivo que permita o que impulse la transformación del sistema. Por eso un espacio como este tiene para mí un gran valor y me genera una gran esperanza porque es una apuesta del ministerio por trabajar para que estas experiencias que han ocurrido, que ocurren desde hace mucho tiempo y que siguen ocurriendo lamentablemente hoy, puedan tener un tapón, puedan comenzar a solucionarse. Así que muchas gracias Mónica por esta oportunidad, muchas gracias al ministerio y gracias a todos y todas por hacerla posible.

LUCIO CALLEJA: Gracias, Nacho. Y a continuación, Jesús Martín, director general de discapacidad, nos va a decir unas palabras también.

JESÚS MARTÍN: Muchas gracias, querido Lucio, querida Mónica, también a ti y también querido Nacho. Buenos días a todas y es un honor compartir este espacio, además, en el día de mi cumpleaños, yo creo que es el mejor regalo que puedo tener, compartir mi 52 cumpleaños con personas que dedicáis vuestro tiempo, vuestro talento a mejorar la educación, que a mi juicio es el mayor capital junto a la infancia que atesora cualquier Estado. Y lo estáis haciendo como corresponde en una democracia avanzada como la nuestra, desde los derechos humanos, es decir, pensando en todo el alumnado sin excepciones. Gracias, querida Mónica, por decir siempre que sí, por trabajar mano a mano, por dejarte la piel, tú y tu equipo, para que la inclusión pivote en nuestro sistema educativo. Y gracias también por trascenderla a la discapacidad y pensar que esto es una cuestión de todas las realidades humanas, de todas las niñas y todos los niños. hoy nos ha convocado la educación pero desde una escuela que iguala, desde una escuela que libera, pero desde una escuela que también incluye. Y efectivamente de eso va la educación inclusiva. Es un sistema que debe ser flexible, debe ser un sistema que celebra la diversidad humana y en la que todos los niños y todas las niñas deben aprender en los mismos espacios. El que tenemos que tener en cuenta que existen diferentes capacidades, grupos étnicos, estaturas, orientaciones sexuales, orígenes, edades y qué es el sistema, el que debe cambiar para acoger esta diversidad y adaptarse a cada estudiante. entenderéis que la escuela es después de la familia el primer lugar de convivencia para la persona y desde esta perspectiva es imprescindible que todo el alumnado, todo el alumnado, también el que con discapacidad, reciban la educación en los mismos colegios. Que el resto de el alumnado de la familia humana para compartir aulas, aprendizajes, patios, extraescolares en los que se construyan los afectos, en los que los niños sean Laura, Adrián y Jesús y no un niño con acondroplasia o un niño sordo o con síndrome de Down. Y sobre todo, que en esos espacios se construya el respeto mutuo. Estas niñas y estos niños van a ser los adultos que gobiernen este país en el futuro. Si desde el principio construimos ese respeto, os aseguro, que nuestra vida, la vida de las personas con discapacidad, la vida de las personas trans, de las personas gitanas, va a ser más fácil. Pues habremos inoculado desde un inicio un virus maravilloso que es el de la inclusión. Y el enfoque inclusivo de esto va este seminario valora a las y los estudiantes como personas, respeta nuestra dignidad inherente y reconoce nuestras necesidades y nuestra capacidad, sí, también, para hacer una contribución valiosa a la sociedad. También, la inclusión reconoce que la diferencia brinda una oportunidad de aprendizaje y reconoce esta relación que es indisociable entre escuela y comunidad para construir estas sociedades en las que todos nos sentimos parte. No solo el alumnado, también el profesorado, el personal que está en las escuelas, las familias. Yo siempre cuento una anécdota. Yo soy de un pueblo muy pequeño de Extremadura y me fui a estudiar gente que será de mi edad a lo que eran entonces las universidades laborales. Me fui a Huesca. Entonces, claro, era un internado de dos mil y pico personas y solo había dos personas con discapacidad. una que era externa, una mujer con parálisis cerebral, Noelia, y yo. Y a mí, sin preguntarme, me dejan exento de educación física. Cuando yo venía de saltar por riscos y por todos los sitios de mi pueblo de mi pueblo, de hacer el cabra, lo que tiene que hacer un niño. Nadie se preocupó de hacerme una adaptación curricular. Y yo, en esa asignatura, no sé cómo será ahora, Mónica, pero antes era una asignatura de mucho esparcimiento, de juego, pues yo me iba a la biblioteca. Y ahí empieza el primer señalamiento. Por no hacer una cosa tan sencilla que ahora lo tenéis muy integrado como una adaptación curricular. La escuela inclusiva supone transformar el sistema educativo para que acoja y aprecie la diversidad sin restricciones.

Es decir, que haya presencia, que haya progreso, que esos niños no solo estén en la escuela, sino que aprendan, y que también participen en los juegos, de las extraescolares, de los patios. Y en el gobierno de España lo tenemos claro, que la educación inclusiva es una meta incontestable. Y lo hacemos desde la determinación, desde el convencimiento, porque así lo dice la convención que este año hace 20 años. Y lo dice la propia LOMLOE. Y un gobierno decente debe respetar su marco legal. La educación inclusiva, por eso me encanta ver tanta gente ver a los chavales que están aquí donde tienen que estar en primera fila, porque sois los protagonistas, ver a familias, ver a la sociedad civil, estoy viendo ahí a Carmen, a la presidenta de Plena Inclusión, ver a docentes, ver a investigadores, porque esto debe abordarse desde el diálogo, desde el sosiego, desde el encuentro. Aquí no sobra nada ni nadie. Todas las voces son valiosas y lo son porque precisamente nos jugamos un tema muy importante, que es el derecho a la educación de nuestras infancias. Y en este reto, que es un reto de país, deben estar, como digo, toda la comunidad educativa, las familias, las organizaciones y, por supuesto, vosotros, los niños y las niñas, cuya opinión es muy importante es muy importante a considerar. Porque vosotras sois los titulares de los derechos, algo que olvidamos muchas veces cuando construimos políticas públicas. Quiero dejar muy claro, mi compañera, la directora general, lo va a subrayar igual que yo. Esto no es una guerra contra nada ni contra nadie. Aquí no se enmienda nada. Esto va de sumar. Esto va de sumar. Por eso, os hemos reunido a toda esta amalgama, que es una representación de lo que es la sociedad, para tener vuestro conocimiento, vuestras dudas sobre lo que va a ser el próximo plan de educación inclusiva, para que sea solvente, para que sea certero, como nos mandata la disposición adicional cuarta de la LOMLOE. En esta ecuación no puede faltar la ciencia, como un pilar clave de nuestra emancipación individual y social, y como palanca también para nuestra liberación de culturas y estructuras capacitistas. Hoy estamos aquí y finalizo para sostener todas juntas la bandera de los derechos humanos, para cristalizar una igualdad que debe ser transformadora del cambio sociocultural y esta igualdad transformadora es la que cuestiona la visión hegemónica en la que persiste un tratamiento diferenciado por motivos de discapacidad, de etnia, de orientación sexual y esta igualdad transformadora es la que va a contribuir a erradicar esas formas sistémicas, estructurales y más ocultas de discriminación. Hoy aquí, a lo largo de estos dos días, vamos a buscar en la educación la mejor aliada para reescribir la historia de las persona con discapacidad, de las personas gitanas, de las personas trans, para que esta sea una historia de autodeterminación, de convivencia, de inclusión y sobre todo de derechos. Muchas gracias.

LUCIO CALLEJA: Pues muchas gracias, Jesús, por tus palabras y también por tu apoyo y como administración y como persona. Y finalizamos este acto protocolario de inauguración de este encuentro con Mónica Domínguez García, directora general de evaluación y cooperación territorial del Ministerio de Educación y responsable también de todo el desarrollo de este plan estratégico de educación inclusiva.

MÓNICA DOMÍNGUEZ: Muchas gracias, Lucio, Nacho, Jesús. Buenos días a todas y a todos. Mira, tal como han ido mencionando mis compañeros en la mesa y también Lucio, hace unos meses que el Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes tomó la determinación que teníamos que elaborar, empezar a diseñar el plan estratégico de educación inclusiva. Un plan que evidentemente requiere de ciencia, como bien decía como bien decía Jesús en sus palabras anteriores, requiere de rigurosidad, requiere de hacer un buen diagnóstico, requiere de muchas cuestiones. Pero desde luego lo que teníamos muy, muy claro en el momento en que empezamos a hablar debemos hacer este plan es lo que hoy va a empezar a darse aquí. Teníamos muy claro cuando empezamos a gestar el plan que no se podía hacer esto sin tener algo muy claro, y es que necesitamos tener en un auditorio un número de personas, hoy casi 200 personas aquí. personas aquí que tienen casi 200 historias distintas, casi 200 vivencias. Y la respuesta de lo que queremos o pretendemos a partir de este momento es poner sobre la mesa la verdad. Y la verdad en mayúsculas. No queremos hablar de estadísticas hoy, no queremos hablar de diagnósticos, no queremos titulares. Queremos de verdad hablar de la verdad de lo que no está funcionando en el sistema educativo español. Queremos la verdad de que somos conocedores y confiamos plenamente en que todas las personas que estáis hoy aquí sentadas tenéis la capacidad de poder cambiar y mejorar el sistema educativo. Cada uno de vosotros con vuestras experiencias, con vuestras vivencias, con los saberes de la ciudadanía, como ha nombrado Nacho anteriormente, va mucho más allá de lo que los manuales, la teoría nos pueda dar. No venimos a un congreso al uso y creo que esto es lo que, por favor, venimos aquí a escuchar y a construir todos juntos. Venimos a reconoceros a todos y cada uno de vosotros como expertos. No os pedimos que vengáis a opinar, pedimos que vengáis a participar. Y con la palabra participación me refiero a una construcción conjunta, a que podamos de verdad sumar, como bien decía Jesús. Permitidme hablar con total honestidad. Yo soy muy consciente que en esta sala hoy aquí hay estudiantes o antiguos estudiantes que habéis aprendido a adaptaros a un sistema en el que quizá habéis sido invisibles en algún momento, en el que habéis tenido que adaptaros vosotros al sistema porque no se ha sabido dar respuesta a vuestras necesidades. También sé que hay otros que pueden hablar muy en positivo de cómo sí se puede garantizar una participación dentro de un centro educativo, cómo se puede sentir parte de una comunidad educativa, cómo se puede sentir de verdad la inclusión en todo el sentido, en todo su sentido más amplio. También hay papás, mamás aquí sentados hoy que habéis luchado muchísimo a lo largo de la trayectoria académica de vuestros hijos e hijas, que quizá en algún momento os habéis sentido solos. A veces incluso habéis tenido que aprender porque nadie, no habéis encontrado la persona que os puede explicar cómo salir de esa dificultad, de esa presión, de ese dolor de ver que no se está dando la respuesta necesaria para vuestras hijas o vuestros hijos. Pero también sé que aquí hay padres y hay madres que sí que pueden hablar en positivo mostrando cómo se pueden funcionar los apoyos coordinándose desde todas las partes, cómo se pueden derribar barreras que existen. También sé que en esta sala hoy hay docentes, hay maestras, hay maestros que habéis puesto en práctica soluciones que son brillantes, que a veces sin apenas recursos habéis sido capaces de dar respuesta, de ser una persona clave y significativa para que alguien, alguna persona, algún estudiante os tome como referente, sepa que sois las personas que les permitisteis tener el éxito y tener la confianza en uno mismo para poder seguir adelante. No podemos dar por sentada que la vocación está entre todos los docentes, debemos trabajar para que realmente se sepa dar la respuesta pertinente. Hay también aquí miembros de equipos directivos que lideráis, que confiáis en vuestros claustros, en vuestras familias, en vuestros alumnos, que hacéis de puente con la administración educativa y que generáis esa transformación que muchas veces parece imposible, pero lo lográis.

Hay investigadores, aquí en esta sala hay mucha gente de la academia, que trabajáis en universidades, en equipos de investigación varios, que habéis sabido convertir en realidad, en una realidad cotidiana, conocimiento riguroso que existe desde las aulas y lo habéis sabido transformar en ciencia, en evidencia científica. Aquí hay asociaciones, instituciones del tercer sector, que desde luego sois los que conocéis mejor que nadie el colectivo, los colectivos que estáis trabajando con ellos y que sabéis estar luchando, dando la cara, viniendo siempre a trabajar con la administración educativa de frente, dando la mano y dando la respuesta que se pretende. Y evidentemente hay miembros de las administraciones no solo educativas, educativas y de otras áreas, que tenéis algo que los demás no tenéis. Y es precisamente la capacidad de hacer que todo cambie de escala, de que estos sueños y de que esta realidad sea una realidad para todos y para todas, de convertir lo excepcional en norma. Y para eso estamos aquí hoy. Así que hoy aquí todos sois imprescindibles. Os doy las gracias sinceras a todos y cada uno de vosotros por haber aceptado, por haber aparcado vuestras agendas, por estar aquí. Y os pido muy sinceramente que vayamos a construir, porque este plan estratégico de educación inclusiva necesita vuestra voz, necesita poder aportar la teoría que se vive dentro de las vivencias de cada uno de vosotros y de vosotras. Quiero aprovechar evidentemente el momento de agradecimiento, no solo a todos los que estáis aquí hoy sentados, sino también muy sinceramente al equipo de investigación, educación y cambio social de la Universidad de Málaga. Aquí está Nacho, ahí está Teresa, sé que venís con un equipo enorme. Muchísimas gracias porque nos estáis acompañando completamente para que, no solo con el contenido y con la mirada, sino también con todo el apoyo metodológico que va a ser necesario para que este congreso, no a la usanza, que va a durar durante dos días, seamos capaces de facilitar la participación, de fomentar el diálogo, de construir ciencia, que es de lo que todos vosotros y vosotras sabéis tanto. Necesitamos que esto sea riguroso y que sea sistemático y que nos aporte de verdad lo que necesitamos. Quiero reconocer también evidentemente la trayectoria del movimiento ciudadano, quererlas creerla, ha mostrado la importancia de lo que significa la conexión, la conexión de unas definiciones que son claves para la mejora educativa, la investigación, la innovación, la experiencia educativa y sobre todo la acción social. Esta conexión son precisamente las claves que buscamos para este congreso, este encuentro.

Queremos construir política pública partiendo de la escucha a quienes conocéis, a quienes vivís y a quienes transformáis la realidad educativa desde dentro. Soy muy consciente que esto es necesario y no se puede trabajar desde los despachos, no se puede trabajar desde la teoría exclusivamente. Es muy, muy, muy necesario tener siempre los pies en el suelo para que sepamos que estamos dando la respuesta coordinada y necesaria. Quiero citar un lema que estoy segura que Jesús lo habrá utilizado muchísimas veces. Es muy simple, son solo cinco palabras. Nada sobre nosotros sin nosotros. Estas cinco palabras tan simples buscan el principio que es fundamental. No puede haber ninguna persona, ninguna que esté ausente de cualquier conversación que vaya a decidir su futuro. Toda la normativa, todas las acciones, todo lo que se hace desde todos los despachos, llamémosle de ministerios, de ayuntamientos, de ayuntamientos, da igual. En cualquiera de las administraciones se debe tener muy, muy en cuenta la vivencia personal, esta acción social. No se pueden tomar decisiones, por tanto, ni diseñar programas, ni diseñar planes emitiendo el gran plan estratégico de educación inclusiva. No se pueden escribir leyes sin preguntar, sin escuchar y sin comprender. Así que este es el objetivo principal del workshop incide, precisamente porque lo que no queremos es hablar de educación inclusiva desde una distancia segura. Estamos aquí para practicarla, para demostrar que es posible construir conocimiento solo y únicamente cuando todas las voces se sientan en la misma mesa. Cuando tenemos en cuenta que las mejores políticas educativas no nacen en los despachos, pero sí nacen con las vivencias de aulas, de pasillos, de patios, de a veces conversaciones incómodas, diría. Pero lo incómodo hay que escuchar y hay que estar enfrente para poder sumar. La inclusión. La inclusión no es un destino al que queramos ponerle un tic. Ya somos un sistema educativo inclusivo. No es una meta. No es un día en el que vayamos a llegar y vayamos a celebrarlo. La inclusión es la manera en la que queremos caminar juntos. Es un proceso. Y caminar juntos exige escuchar de verdad. Insisto otra vez con la palabra con la que he iniciado, que es esa verdad. No queremos escuchar para responder. No queremos escuchar para corregir. No queremos escuchar para defendernos de nada. Queremos escuchar para comprender, para mejorar y para incluir en este plan estratégico de educación inclusiva. Porque todas las acciones que hagamos sabemos que los recursos son muy limitados dentro de las políticas públicas y, por tanto, tenemos que estar muy, muy seguros que toda la acción que vayamos a llevar a cabo sea una acción que de verdad sea algo que genere esta ayuda.

Por tanto, a lo largo de estos dos días os vamos a pedir, por favor, que compartáis esas experiencias que quizá nunca hayáis puesto en palabras, que quizá incluso os obliguen a sacar intimidades, pero que es el momento para que podáis hacer preguntas, dar respuestas, disentir si es necesario. Equivocarse. No pasa nada. Para eso estamos, para escucharnos y para trabajar juntos. Porque quizá una voz sola, muchas veces lo habréis vivido, una vez sola puede ser que no se escuche suficiente, que sea ignorada o que no sea escuchada con suficientemente acción. Lo que queremos es que 200 personas, 200 voces, si construyen un camino. Para finalizar, quiero mencionar una cita de Paulo Freire, un pedagogo de finales del siglo XX, en lo que creo que es una frase que resume muy bien el objetivo de este Congreso. Nadie educa a nadie, ni siquiera uno se educa a sí mismo. Los hombres solo se educan entre sí con la mediación del mundo. Hoy en esta sala esto no es una teoría. Queremos que esto de verdad sea una realidad. Va el workshop terminará mañana, por la tarde, vamos a salir por esta puerta, vamos a terminar este workshop. Pero realmente lo que empieza hoy es otra cosa. Esperamos que se generen vínculos. que podamos cruzar ideas, que podamos escuchar verdades, no siempre cómodas, que generemos compromisos y la pregunta que os lanzo hoy no es si somos capaces de construir una educación más justa, es si nos atrevemos a hacerlo juntos. Bienvenidas y bienvenidos. Empecemos. Muchas gracias.

LUCIO CALLEJA: Bueno, pues muchísimas gracias a los tres por vuestras palabras y, como decía la directora general, empecemos. Esto empieza ahora, empieza con una primera presentación que, como tenéis en los programas, lleva como título “Una agenda ciudadana para la educación inclusiva”. Simplemente por cuestiones de ubicación, esta será la sala general, donde tendremos los encuentros de grupo, luego después tenemos cuatro salas independientes, donde se irán generando los talleres para la discusión. Están, conforme salimos aquí a la derecha, hay otra que está en la sexta planta, que coge el acceso, pero bueno, ya os irán indicando la gente del equipo, todos los que están allí detrás son el equipo de educación inclusiva del ministerio, a los que también agradezco encarecidamente el gran esfuerzo que estáis haciendo por que esto vaya adelante. Y, bueno, pues a partir de este momento, ya os digo, sentiros como en casa. Estáis en vuestra casa. Creo que es fundamental que se genere esa confianza, esa tranquilidad, que os sintáis a gusto y que os dejéis llevar por las emociones y por la necesidad de compartir todo aquello que habéis vivido, que estáis viviendo, porque de ese compartir esperamos, como ministerio, poder ir construyendo políticas educativas. Muchas gracias y empezamos.

IGNACIO CALDERÓN: Sí, sí, hola. Bueno, pues vamos a continuar, a iniciar la tarea. Tere y yo venimos con la idea de establecer un poquito el marco del workshop, del trabajo que vamos a desarrollar. Lo primero, teníamos apuntado por aquí bienvenida. Bueno, bienvenidos, bienvenidas a todos y todas. Gracias por estar aquí. Gracias por haber venido desde lugares lejanos, de haber dejado todas las cosas que tenemos que hacer, que son siempre muchas e importantes, y de haber decidido dedicar dos días a un trabajo intenso, porque de lo que se trata es de hacer un workshop participativo, es decir, de generar un espacio en el que todo el mundo participa aquí, nadie vino a ver, sino que aquí hemos venido todos a tomar parte. Un workshop se funda sobre algo que planteaba ahora Mónica, y es que se funda sobre el reconocimiento de que todos los seres humanos tenemos un saber que es valioso, y que además es insustituible. Entonces, el saber, por ejemplo, de estos chicos y chicas, es insustituible por toda esa gente grande que hay por ahí. Lo que vosotros y vosotras sabéis, no lo sabemos el resto. Y nos interesa saber lo que ellos piensan, pero también lo que piensa Nuria o lo que piensa Ricardo. Nos interesa saber qué es lo que sabe la gente. Y nos interesa porque en las escuelas, en muchas ocasiones, esos saberes que parten de la experiencia de cada cual no son suficientemente valorados. Y si los valorásemos, nuestras escuelas tendrían recursos para ir mejorando. Entonces, este workshop es una construcción colectiva en la que vamos a tratar de entrelazar los saberes, los distintos saberes que hay aquí, en esta sala. Y lo vamos a hacer para construir un conocimiento que no es solo un conocimiento sin más, sino que es un conocimiento, por una parte, emocionado, es decir, que tiene que estar vinculado con nuestras vidas, con lo que nos importa. Y, por otra parte, es un conocimiento para actuar, para provocar actuación, en este caso, de la Administración, pero también para provocar una actuación en nosotros y nosotras.

TERESA RASCÓN: Bueno, yo primero sumarme a esa bienvenida de Nacho. Es una alegría ver aquí tanta, tanta diversidad. Y, sobre todo, es una alegría que tengamos este espacio para poder discutir con confianza y libremente la pregunta fundamental que nos trae hoy aquí, con este workshop, que es qué está pasando, qué no está pasando en la escuela, para que muchos niños y niñas no se sientan hoy día incluidos en ella. Y eso es un poquito el motivo del día de hoy, de la jornada de hoy, hacer un diagnóstico sobre qué está pasando y, a partir de ahí, pensar juntos qué podemos hacer para conseguir esa escuela de nuestros sueños, ¿verdad? Esa escuela que todos queremos y todas queremos. Por aquí dicen sí, los alumnos. Entonces, en realidad, hoy es el primer encuentro presencial del workshop, pero este workshop comienza ya hace unos días cuando os empezamos solicitando una serie de vídeos a las familias, al alumnado. A la familia os pedimos, si recordáis, que contarais una alegría y, bueno, y algo… Un dolor. Un dolor. Un dolor. Y al alumnado le pedíamos que contaran cuándo se habían sentido uno más y cuándo uno menos. Bueno, agradeceros de antemano la gran cantidad de vídeos que hemos recibido. Muchísimas gracias. Evidentemente todos nos los podemos proyectar aquí porque tenemos un tiempo muy cortito, pero sí que hemos querido empezar recogiendo una de esas voces del alumnado, que es la voz de Fabricio. No sé si está preparado por ahí el vídeo. Y bueno, él nos va a contar cuándo se ha sentido uno más y cuándo uno menos.

Bueno, como veis, Fabricio nos contaba cuándo se ha sentido uno más. ¿Y cuándo se ha sentido uno más? Pues cuando utilizaba un lenguaje que a veces es poco valorado en la escuela, que es el lenguaje del arte y otra manera de comunicarnos, ¿verdad? Pero también decía, a veces me he sentido uno menos. ¿Cuándo me he sentido uno menos? Pues lo que nos decía Fabricio es que se había sentido uno menos cuando no llegaba o notaba que no llegaba al ritmo de sus compañeros. Esto que nos dice, pues lo que nos dice es que la educación inclusiva es un proceso colectivo. Necesitamos a todos y a todas, sin excepción, en esas aulas. Bueno, como os decía, este workshop está dividido en dos momentos fundamentales. Hay un primer momento, que es el que vamos a vivir hoy, que es de diagnóstico. Sí que se iniciarán algunas propuestas, pero sobre todo lo que queremos es responder a esa pregunta que planteábamos al principio. Y habrá un segundo momento mañana, más en profundidad, donde analizaremos o trabajaremos conjuntamente, contando con todas las voces que hay aquí, en esas propuestas de mejora. Esos serán los dos grandes momentos que se encadenarán con distintas asambleas y talleres, que vamos a ir organizando a lo largo del día, entre hoy y mañana.

IGNACIO CALDERÓN: Bueno, vamos a continuar. Después de esta presentación que estamos haciendo, comenzaremos con la primera asamblea. Vamos a, como decía Tere, vamos a encadenar asambleas y talleres. Las asambleas son espacios en los que compartimos experiencias, saberes, emociones, propuestas. Son espacios en los que contamos, en gran medida, cosas que son íntimas. Lo que nos interesaría es que este espacio que comienza ahora, igual que Fabricio acaba de compartir algo que es íntimo, que es parte de su experiencia escolar, lo que nos gustaría es construir la propuesta que se emana de este espacio, de este workshop, a partir de ese compartir íntimo de cada uno y cada una. Ese compartir también tiene que tener en cuenta, esto nos gustaría advertirlo, aunque lo tenéis advertido desde el principio, cuando hiciste las inscripciones. Esto ahora mismo es una gran plaza pública. Es decir, estamos en un espacio que se está grabando, en el que queremos aprender de lo que nosotros contamos, de modo que, igual que os invitamos a contar parte de vuestra experiencia, también os decimos, contad solo la parte de vuestra experiencia que queráis compartir en esa plaza pública que es Internet, porque esta grabación después será publicada. De modo que tengamos muy presente todo el tiempo eso y, teniéndolo en cuenta, compartimos lo que entendamos valioso. Contar historias, como acaba de contar Fabricio, nos permite entrelazar nuestra historia. Es decir, que la historia de Fabricio tiene que ver también con mi propia historia. Y lo que pretendíamos con esta recolección de vídeos, de experiencias, era cómo esas historias podían hacernos despejos para nuestras propias historias, para ir pensando cómo hemos vivido nosotros la experiencia de estar en la escuela. Al entrelazar las historias vamos construyendo algo colectivo y eso tiene un gran poder. Tiene el poder de que lo que estamos construyendo trasciende la historia de Fabricio, trasciende la historia de Nacho o la historia de Tere, porque lo que estamos es construyendo algo que nos abarca a todos. Sin embargo, tenemos muy poco tiempo. O sea, tenemos dos días, pero tenemos muy poco tiempo para construir. Entonces, tenemos que tener muy claro todo y todas que tenemos, a pesar de que tenemos tiempo, tenemos muy poco tiempo para hablar. Y eso implica que asumamos que tenemos que gestionar muy bien nuestro tiempo. Las intervenciones vamos a intentar que sean como de dos, tres minutos. Intervenciones breves. Intervenciones que permitan que haya mucha conversación. Intervenciones que permitan que haya mucha conversación. Y esto implica que pensemos muy bien de toda tu historia, de toda tu trayectoria como madre o como docente o como estudiante, de todo lo que tú has vivido, qué es lo que te parece fundamental que deberías contar aquí y que se lo deberías contar al Ministerio de Educación de España. Que es fuerte, ¿no? Que es fuerte. Dice, pues esto que me pasó a mí, esto lo tengo que contar yo al Ministerio de Educación de España. Pero también, esto que me pasó a mí, tengo que contárselo yo a esta gente que hay aquí que está escuchando sin juzgar. Sino que está escuchando para tratar de aprender y de construir algo nuevo. Entonces, tenemos que priorizar, eso se llama categorizar la experiencia y la categorización es uno de los pasos fundamentales que hacemos los investigadores educativos. Entonces, aquí lo que tenemos es a casi 200 personas haciendo investigación educativa, Eso se llama ciencia ciudadana, es construir el saber desde la gente común y corriente, construir el saber nuestro que cuestiona en muchas ocasiones los poderes que muchas veces nos someten. Y en esta idea traemos el segundo vídeo, el vídeo de Abril, que lo vamos a proyectar ahora para continuar también con esas voces, construyendo lo que viene a continuación.

TERESA RASCÓN: Bueno, pues después de esta otra experiencia tenemos que continuar porque, como dice Nacho, tenemos poco tiempo, pero ese tiempo es muy valioso por lo que hemos tenido que organizarlo muy bien. Bueno, pues vamos a comenzar con una asamblea en la que haremos una lluvia de ideas para contestar a esa pregunta que planteábamos al principio, ¿no? ¿Qué está pasando en nuestras escuelas para que haya muchos niños y niñas que no se sienten incluidos? Una vez terminemos la asamblea y esa lluvia de ideas, nos iremos al almuerzo a las dos de la tarde, que lo pondrán por aquí fuera. Y, mientras tanto, durante un ratito, pues un grupo de facilitadores nos vamos a reunir para, de todas las temáticas que habéis ido sacando cada uno de vosotros en esta primera asamblea, sacar algunos temas importantes que pueden aunar otros y que sean motivo de los talleres que después vamos a celebrar. Es decir, que los talleres, los temas de los talleres van a emerger de esta primera asamblea, ¿vale? Entonces, una vez se hayan decidido los temas, al principio del almuerzo, en cuanto vayáis terminando de almorzar un poquito antes de las cuatro de la tarde, os vais pasando, ahora nos dirán por dónde estarán colocados los papeles, dónde os podéis ir apuntando a los talleres. Hay que apuntarse porque el aforo es muy limitado, ¿vale? Me parece que son en torno a unas cuarenta plazas por taller. Entonces, nos tenemos que ir apuntando al que nos interese. Después de esos talleres, que se iniciarán, como digo, a las cuatro de la tarde, habrá una pausa para el café. Y tras la pausa del café, haremos una puesta en común de lo que se ha tratado en los distintos talleres. Así, aquellos compañeros y compañeras, aquellos alumnos y alumnas que no hayan tenido la oportunidad de estar en todos los talleres, pues hagan una idea de qué ha pasado en esos otros espacios. Y tras esta puesta en común, la idea es que hagamos una asamblea final. En esa asamblea final, si bien vamos a profundizar en el análisis de este diagnóstico que comentábamos antes, ya va a ser también un momento en el que van, como decíamos al principio, la idea es que vayáis ya elaborando algunas propuestas de acción. Aunque mañana será el día en el que trabajemos más sobre estas propuestas, bueno, esto puede ser un inicio para comenzar el trabajo de mañana. Entonces, ese va a ser un poco el planning que hemos hecho para hoy, pero tenemos que cumplir muy bien con los tiempos, para que todos y todas tengamos la oportunidad también de tener nuestro ratito para expresar qué opinamos y qué podemos proponer en este sentido.

IGNACIO CALDERÓN: Importante, como decía Tere, el límite de tiempo, asumir el límite de tiempo y que no te lo tengamos que decir, oye, ¿qué te has pasado de tiempo? Pero vaya, que no os preocupéis que os lo decimos. O sea, que no hay problema, ¿vale? Si os pasáis, te vamos a tirar de la oreja sin problema. Cuando alguien toma la palabra, levanta la mano, se le pasará el micro. Es importante que todo lo que se diga, se diga con el micro, porque todo se está grabando y para que la grabación esté correcta, que se diga con el micro. Y lo primero que hacemos es presentarnos. Hola, soy Nacho, vengo de Málaga. ¿Vale? Y nos ponemos de pie. O sea, te pones de pie. Hola, soy Nacho. Y vengo de Málaga o te presentas como quieres y ya cuentas lo que quieres, ¿vale? Cuando alguien habla, el resto... Escuchamos. Pero escuchar es escuchar. Escuchar es querer entender lo que la otra persona está diciendo o lo que la otra persona está contando, ¿eh? Con respeto a la persona y a su experiencia. Y lo que vamos a tratar de construir es una agenda ciudadana. Es una agenda de cómo la ciudadanía puede impulsar el plan estratégico del ministerio y también qué papel tenemos nosotros en el impulsar la educación inclusiva. Bueno, antes del último vídeo con el que vamos a comenzar ya la primera asamblea, yo quería dar las gracias a los intérpretes, a los técnicos que están haciendo la labor de que todo esto quede grabado, a los técnicos del ministerio por el trabajo que han ido desarrollando y, bueno, y a todos y todas por haber venido aquí. Pasamos ahora al tercer vídeo, que es el de Martín, Héctor y Lucas.

Ahí va el primer tema, ¡pum! Primer tema. La pregunta no era baladí, la pregunta que se hizo es una pregunta diseñada por otro estudiante. Hay un vídeo de él, Antón, que dice que de hecho él escribe su historia en una afirmación de que es uno más, no uno menos. Hablar de uno más y uno menos tiene que ver con lo que dice Héctor. To be or not to be. Ser y estar o no ser y estar en la escuela. Y aquí se abre la palabra.

ALEJANDRO: Hola, buenos días. Soy Alejandro, el padre de Rubén Calleja. Muchos me conoceréis seguramente porque ya llevamos una trayectoria muy grande de muchos años de lucha y resistencia por la defensa del derecho a la educación inclusiva. Vengo de León y, bueno, quisiera contar una anécdota que ha ocurrido hace poco, nadie conoce, normalmente hablamos mucho, pero bueno. Es una anécdota que me llamó la atención de hace una semana. Rubén es un joven con síndrome de Down que está trabajando en un centro de Alzheimer, en una empresa ordinaria. Es el único trabajador con discapacidad que está trabajando en el centro de Alzheimer. Y llegó para hacer el ingreso una familia al centro de Alzheimer de León. Y, bueno, el familiar que llevaba a la persona con Alzheimer reconocía a Rubén, que está allí, lógicamente, haciendo labores, trabajando. Y comentó a la administrativa que iba a hacer el ingreso con la guerra que nos dio su padre en la dirección provincial. ¿Cuánto le tuvimos que aguantar y cuánto tuvimos que soportar las presiones que nos venían por la lucha que llevaba esta familia? Claro, la administrativa, Rubén, ya lleva ya unos cuantos años trabajando en este centro. Sabe perfectamente nuestra historia, el León es muy conocida. Y le dijo, pues, lo mismo que tú quieres que tu familiar se le reconozcan los derechos y esté bien atendido, eso es lo que buscaba el padre de Rubén. Que se le reconociese su derecho a la educación inclusiva y que estuviese bien atendido. Pero ya no volví a hablar.

IGNACIO CALDERÓN: Alejandro, yo diría, perdona que te interrumpa, diría, es que hay mucha gente que no conoce vuestra historia. Entonces, no des por sentada la historia en un minutito.

ALEJANDRO: Esa es lo que vi. Quería iniciar con la anécdota, entre comillas, que es muy importante. Y, bueno, pues, la historia nuestra, pues, son 15 años de lucha y resistencia. Hemos estado peleando por el derecho a la educación inclusiva de nuestro hijo. Con 10 años, Rubén fue apartado de la escuela ordinaria, en la que estuvo perfectamente escolarizado e integrado. Hasta que surgió, pues, un profesor que no le quiso en el aula. Y ahí se activó toda la maquinaria de informes psicopedagógicos, dictámenes de escolarización. Y, al final, pues, bueno, el dictamen dictaminó al centro especial. Nosotros nos negamos, lógicamente, Rubén nunca pisó el centro especial. Ahí iniciamos una lucha a muerte con la administración educativa, con la política educativa de este país y con un sistema que no nos quiso. No quiso a Rubén y no quiso a su familia. A Rubén le rechazó, le discriminó. Nunca le pudo segregar porque nosotros no lo permitimos. A nosotros nos costó, como padres, sufrir el acoso tanto de la administración educativa como incluso de la Fiscalía de Menores, que nos denunciaron por un delito de abandono de familia, por no llevar a nuestro hijo al centro especial. Y el fiscal de menores de León nos imputó un delito penal de abandono de familia. Delito penal. Por defender el derecho humano fundamental de nuestro hijo a la educación inclusiva. Tuvimos que ir a juicio, le ganamos, pero fue una presión tremenda, increíble la que tuvimos soportar, porque se nos pudo haber quitado la patria potestad, pudimos ir a la cárcel, estábamos dispuestos a ir a la cárcel por defender a nuestro hijo, y al final lo sacamos adelante, y lógicamente, de aquella que sepamos, ya no ha vuelto la Administración a denunciar realmente a ninguna familia, porque la que está fallando es la Administración, el sistema está fallando, que rechace y discrimina, no las familias y menos el alumno, o sea, el mundo al revés, tenemos que estar peleando para que se reconozca un derecho reconocido, que es un derecho constitucional y un derecho que está en la Convención de Derechos Humanos, de las personas con discapacidad, y que son de obligado cumplimiento en este país. No es una cosa que, bueno, si quiero, sí, si quiero, no, no, no, no, no. El derecho es del menor y tiene que ser sí o sí. Hemos conseguido dos sentencias muy importantes, porque al final de todo el proceso tuvimos que llegar hasta la ONU, para que se reconociese el derecho y la dignidad de Rubén, y después del dictamen del Comité de la ONU, que nos dio la razón, después de no habernos dado el Tribunal Constitucional, ni Estrasburgo, ni las derechas instancias, tuvimos que recurrir para que el Estado acatase el dictamen del Comité de la ONU, que es de obligado cumplimiento, sí o sí. Y hemos tenido que ir por dos veces al Tribunal Supremo, para que ahora sí, ya, porque el dictamen obliga, ahora sí, el derecho y la dignidad de Rubén ha quedado judicialmente reconocido, incluso se nos tiene que abonar una indemnización por ello, y hemos creado una base y una jurisprudencia que ahí está, y contra ella la Administración no puede, no tiene el poder para rechazar y discriminar al alumnado. Entonces, ahí tenemos que andar, tenemos que seguir, tenemos que pelear, todavía, hoy en día, hay tanta o más discriminación que hace unos años, parece mentira, pero la base jurídica para luchar y pelearlo está ahí, la hemos conseguido y tenemos que seguir. Gracias.

ALICIA: Hola, buenos días a todos. Yo me llamo Alicia, vengo de Cantabria, y soy de una asociación que se llama Famundi, que es de familias adoptivas y acogedoras, pero en este caso vengo representando a Cora, que es la coordinadora a nivel nacional de todas las familias adoptivas y acogedoras de España. Yo quería decir que muchos de los niños que acaban en el sistema de protección de menores tienen problemas en la escuela, porque normalmente presentan patologías que la escuela no quiere ver, que tienen que ver con el pasado, porque muchos han sufrido malos tratos, abusos, y todo eso influye en el aprendizaje de estos niños en el comportamiento, suelen ser muy disruptivos, y luego los diagnósticos que se hacen en la escuela son casi todos erróneos si es que se hacen, porque muchas veces no se hace ni diagnóstico, ¿no? El diagnóstico es que las familias no sabemos educarlos y que ellos son unos malos educados o unos vagos. También muchos de ellos sufren discriminación por el hecho de ser adoptados, o muchos de ellos son racializados y también sufren discriminación. Hay muchos prejuicios, tanto en docentes como en todo el colectivo de la escuela, referente a la adopción y al acogimiento, y es una pelea que llevamos las familias desde hace muchos años, y todavía hemos conseguido poco, la verdad, muy poco hemos conseguido. Y nada más.

IGNACIO CALDERÓN: Para las intervenciones sí que diría que en la medida de lo posible, tengamos en cuenta que hay diferentes edades, desde muy pequeñitos hasta muy grandecitos, en la sala intentemos regular el lenguaje para que pueda servirnos a todos, en la medida de lo posible.

MARI CARMEN: Hola, mi nombre es Mari Carmen, vengo de Pedro Muñoz, un pueblo de Ciudad Real, Castilla-La Mancha, y, bueno, en primer lugar, tenía dos cosas en mente, y lo siento, pero son negativas. Una, el maltrato institucional que sufre el alumnado y las familias, como ponía, por ejemplo, Alejandro. El maltrato institucional que recibimos las familias, no solo por falta muchas veces de contestación, directamente etiquetar, clasificar y decidir sobre el alumnado, sin dar opción a qué opine ni el alumnado ni la familia. El maltrato institucional cuando intentas denunciar esas situaciones y nadie te hace caso, incluido el real patronato de la discapacidad, como fue nuestro caso. A las familias y al alumnado no se las suele escuchar, y eso es algo que yo me gustaría que de aquí saliera ese cambio, que se escuche a las familias, que creo que por eso estamos aquí, y al alumnado, muy importante. Y otro punto negativo que nosotros encontramos en el funcionamiento del sistema educativo es la inspección, la inspección educativa. Echamos mucho en falta, y es algo que nosotros hemos intentado trabajar en el plan estratégico de inclusión educativa de Castilla-La Mancha, que está ahora en proceso final, Y es que inspección inspeccione y se asegure de que el trabajo se está haciendo bien, de que no existe una discriminación, de que la normativa se cumple. Y luego también tengo que decir que hay mucho docente, mucho profesional muy bueno que quiere trabajar, que tiene muchas ganas de incluir y que no se les deja. No se les deja porque el sistema no les deja, no les da opción. Porque cuando un profesional acude a estas cosas y se va cargando las pilas y dice, cuando llega a mi centro esto va a ser de otra manera. Y llega al centro y tiene un equipo directivo que le dice, quieto, quieto, que aquí tenemos los recursos que tenemos. Porque hablamos mucho de los cambios que hay que hacer, pero para eso hay que poner recursos, además de formación. Y formación obligatoria, porque no podemos permitir iniciar un cambio en el sistema sin iniciar una formación obligatoria en inclusión. Y en inclusión en general, no solo en discapacidad. Porque sabemos que hay muchas DEA y si vamos formando, vamos segregando, vamos a formar en DUA, en los diferentes sistemas que tenemos de formación para poder llegar a todo el alumnado.

MERCEDES SÁNCHEZ: Buenos días. Bueno, lo primero agradecer la posibilidad de este espacio tan enriquecedor. Me llamo Mercedes Sánchez, soy profesora de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense. Una facultad en la que formamos a la gente de magisterio y a la gente de secundaria con el máster de formación del profesorado. En relación con el que falta, yo veo tres cosas muy claves. Lo primero, que en el sistema educativo, empezando por infantil y terminando por la universidad, se invisibilizan todo el rato realidades. Cuando hablamos de diversidad, se asocia a diversidad funcional, estamos dejando de lado diversidades etnicoculturales, diversidades exogenéricas, diversidades familiares. Lo hablaba la madre de las familias adoptivas. Realmente es que se invisibilizan todo el rato un montón de diversidades. Entonces, ¿cómo se va a incluir algo que ni siquiera se menciona en ninguna etapa educativa? Por otro lado, este adultocentrismo tan grande que se recoge, no se escucha la voz del alumnado, ni de las criaturas pequeñas, ni casi de estudiantes de las facultades de educación. Y por último, a mí me parece algo fundamental, el tema de los recursos. Tiene que haber un control de qué está pasando en las comunidades autónomas. Yo vengo de la comunidad autónoma de Madrid y a mí me parece una cosa alucinante lo que está sucediendo, primero, con las ratios, con los salarios del profesorado. Que es que yo hablaba con una maestra 0-3, que estamos ahora 0-3 en una lucha encarnizada. En el País Vasco cobran el doble que en Madrid. Entonces, algo desde el Ministerio que vea qué está pasando con los fondos destinados a la inclusión educativa, desde las diferentes comunidades autónomas y que está pasando sobre todo con las ratios, porque es que con las ratios que tenemos realmente es muy complejo. Y que está pasando también con los planes de formación de profesorado y de la formación permanente del profesorado a que se está dando importancia. Gracias.

BELÉN: Hola, yo soy Belén, vengo de Zaragoza. Y bueno, supongo que no lo sabréis porque tengo una discapacidad que es invisible, que si no me hago una coleta pues no lo veis. Soy sorda de nacimiento, tengo discapacidad auditiva y puedo escuchar gracias a dos implantes cocleares que tengo. Me parece increíble que hagáis esta iniciativa para conocer las realidades que se ocultan en las escuelas. Yo he terminado la universidad y pues conozco diferentes realidades que he ido pasando durante todos mis ámbitos escolares. Y nada, pues aquí quería comentar ahora mismo pues que el año pasado hubo una realidad que... Tenemos la obligación de hacer el examen de la PAU, que antes era de EVAU, bueno pues la PAU, para pasar a la universidad. Pues el año pasado un compañero nuestro que vengo de Fiapas le hicieron quitarse las prótesis auditivas para realizar el examen. Cosa que es un derecho nuestro el poder escuchar, el poder oír y que lo necesitamos para hacer el examen. Cualquier indicación que nos vaya a dar el profesorado o cualquier cosa, pues me parece muy injusto que todavía siga pasando hoy en día esto. Además sabiendo que él había pedido adaptaciones y que iba con adaptaciones que el tribunal ya lo sabía y los docentes con los que iba a hacer el examen también lo sabían. Entonces pues eso, creo que todavía faltan muchas cosas por cambiar y que la realidad que sí que estamos luchando por conseguir una educación inclusiva, pero que todavía faltan esas pequeñas cosas que no nos pueden quitar el derecho de oír.

BELÉN JURADO: Hola, buenas. Yo soy Belén, madre de dos hijos. Tengo a Lucía con 18 años con autismo y tengo a Marcos con 15 años sin autismo. Yo últimamente, debido a nuestra experiencia en la escuela, que ha sido muy muy mala, horrible, pues a Lucía la diagnosticaron con tres añitos, la metieron en una aula TEA porque no tuvimos opción de otra cosa y en la aula TEA se ha pasado día tras día, de curso tras curso, pues hasta ahora que tiene 18 años y ya sale. Yo pienso mucho últimamente en el valor de las personas, en el valor de mi hijo o en el valor de mi hija. El valor de mi hija en el sistema educativo ha sido cero patatero. Nunca la han querido, nunca han contado con ella, no ha podido ir a excursiones, no ha podido estar en su clase ordinaria con todos los compañeros, pero el valor de mi hijo sí ha sido de un 10, ¿no? Él no tiene autismo, entonces sí ha podido estar en excursiones y sí ha podido estar en su clase ordinaria, sí ha podido participar de todo. Para nosotros, para mi familia, mis hijos tienen el mismo valor, pero para el sistema educativo y para la sociedad en general no tienen el mismo valor. De hecho, mi hijo dentro de unos años tiene oportunidad de estudiar una carrera, un ciclo o lo que le dé la gana. Mi hija, el año que viene, después de toda la lucha que hemos tenido para que estuviera dentro de un aula ordinaria, nada más que su derecho, ¿no? Que eso que te venden muy bonito de que va a estar en el aula TEA cuando necesite, pero luego va a estar en el aula ordinaria casi todo el tiempo, en nuestra experiencia es falso. Al revés, se ha tirado mucho más en el aula TEA. Entonces, mi hijo el año que viene estudiará una carrera, en el curso, en los siguientes, y mi hija el año que viene se va a educación especial porque no hay otra opción. Tenemos que llevarla a un colegio de educación especial con la que no estamos de acuerdo porque creemos que es segregación, al igual que las aulas TEA, y eso es la única opción o dejarla en casa. Tiene 18 años, se le ha negado todo durante todos estos años en la escuela. Si se paras en la escuela, se paras para la vida entera, como decía una amiga, La separaron desde el primer día con tres añitos. Va a estar separada hasta que muera porque la escuela debió hacer su trabajo de no separarla, sino de estar con todos, como era su derecho. Nuestra experiencia ha sido horrible. Muchos me conoceréis. Yo soy Belén Jurado, vivo en Madrid y suelo compartir todas nuestras experiencias por redes sociales. Yo creé lo de él y no pasa nada, que son muchas experiencias reales de prácticas educativas que se silencian y que se ocultan en las escuelas y que existen, pero que no pasa nada porque existan. Nadie va a hacer nada y me gustaría también que luego saliera en algún taller. ¿Qué tenemos que hacer las familias para que se nos escuche, como han dicho antes? ¿O qué tenemos que hacer las familias para que nuestros hijos a los 18 años salgan del colegio y no tengan a dónde ir? Solamente le den la opción de educación especial. Muchas gracias.

DANIEL: Me llamo Daniel. Ahorita estoy en el espectro, fui recogido dentro del espectro como hace unos años. Y una cosa que, desde que he estudiado aquí, desde que bueno, ya estoy unos años ya fuera del colegio, pero en todos los años que he estado en el colegio, una cosa que siempre he notado y siempre me ha impactado era la falta de empatía, la falta de educación y la falta de... Y también la falta de empatía, educación y tolerancia. Que especialmente entre los chicos de los años que estuve, todos actuaban de una forma. Y si no eras visto actuando de esa forma, eras el forastero, eras lo que nadie quería. Y todos estén dispuestos a hacer lo que sepas, que no eras querido en ese ambiente. Y en casi todos los institutos que he ido aquí, hasta en mi primer centro de FP, había poco, poco se hacía cuando había ese tipo de problemas. En todos los centros y colegios que he estado, solo dos donde realmente hicieron alguna cosa respecto de eso. Y eso es todo.

FEDERICO: Buenas tardes, mi nombre es Federico. Yo vengo de Sevilla y represento a la Asociación de Enseñantes con Gitano. Tengo aquí también compañera de Madrid, pero bueno, voy a empezar yo. Con la pregunta de uno más, uno menos, yo creo que el primer problema, y para todas, ¿no? Para todas las discapacidades, inmigrantes o pueblos gitanos, el primer problema es el etiquetaje. Y el etiquetaje se da, por desgracia, desde infantil por culpa, no solamente de las propias familias, sino por culpa del propio sistema educativo, que nos venden cuando nos formamos, que no se puede etiquetar, pero lo primero que se hace es el etiquetaje en el centro educativo. ¿Eso qué produce? Estereotipos, prejuicios, racismo. Y mientras, en el caso de los pueblos gitanos, más racializada sea la persona, pues más tendrá, más estereotipos, más prejuicios y mayor discriminación desarrollará a lo largo de su trayectoria educativa. Más todavía, si ponemos la excusa, que no es esa la única excusa del problema residencial, porque los centros guetos no es solamente un problema residencial. Existen centros guetos por otros problemas, que es multidiverso, vamos directamente. Entonces, pues peor todavía en ese sentido. Y en este plan de educación inclusiva, que nosotros hemos estado intentando aportar la parte teórica, pues eso es lo primordial, erradicar el tema de la segregación escolar y evitar futuros centros segregados o guetos. Y igual que existe el micromachismo, existe también el microrracismo y el microrracismo institucional. Yo, por suerte o por desgracia, estoy en los procesos de realojo de familias gitanas. Y cuando no estás en un proceso en fecha de matriculación, pues el proceso es ir a la dirección con el jefe de inspectores. El jefe de inspectores te da la carta para ir al centro educativo atendiendo a la cercanía y necesidad de esa familia. Y si la primera estampa que te encuentras es un colegio que es racista, pues imaginarse la familia cómo va a ser atendida el tercer día o cuarto día cuando se acompaña. Y eso hay que trabajarlo, porque, por desgracia, cada día nos encontramos más profesorados muy, muy trabajadores, pero también nos encontramos con profesores y profesoras, maestros y maestras, que nos dan un poco con la mayor riqueza de los centros educativos, que es las diversidades. Y otra cosa más importante que demuestra todo eso es cuando nos encontramos con personas gitanas no racializadas. Montones de sitios hemos estado en el que dicen, no, pero si aquí no hay gitanos. Y te dicen barbaridades, no, si aquí no son asentistas, aquí vienen lavados, aquí vienen todos limpios. Y eso se te da desde los centros educativos de infantil y primaria, bachillerato, incluso en universidades públicas y privadas. Y esos aspectos hay que trabajarlos para realmente tener un centro educativo inclusivo. Gracias.

JOAQUÍN: ¿Qué tal? Bueno, lo primero, gracias por la oportunidad de habernos reunido tantas personas que vienen a rehacer la escuela. Bueno, voy a plantear la experiencia como docente. Yo soy profesor de secundaria, educador social, cooperante en educación transformadora para el desarrollo. Y lo que me encuentro en mis aulas, lo que me he encontrado en mis aulas, son tres muros principalmente. El muro de la primera evaluación. Soy profesor de enseñanza secundaria. Cuando, después de pasar por una experiencia primaria poco traumática, llegan chicas y chicos y suspenden ocho en la primera evaluación, ¿no? Y empieza la cantinela de cómo pudieron pasar desde primaria y luego suspender ocho. Pues el problema es, creo que es otro, ¿no? El problema es una cultura del examen sin acompañamiento, sin relación de ayuda y una conflictividad fabricada por el propio sistema, de ahí que se llame el centro de difícil desempeño, que afecta especialmente al alumnado gitano, también al marroquí, alumnado afrodescendiente y rumano y, por supuesto, alumnado con discapacidades, que no está de acuerdo con ser separado del grupo, que no quiere estar en un aula específica dentro del centro ordinario. Eso lo que produce, ya digo, es conflictividad, aulas del sudor donde nadie quiere estar, ni el alumnado, ni las familias, ni el propio profesorado. Luego tenemos otro muro, que es el muro de la criba, ¿no? En segundo y tercero eso, alumnado con mochilas de suspensos enormes, ¿no? Sin expectativas de éxito, que empiezan a faltar de manera sistemática, ¿no? Y solo vienen para que servicios sociales no intervengan. Eso produce abandono temprano a los 16 años y afecta a todas las personas que he dicho anteriormente, a las que todavía están. Les queda todavía el muro del limbo en cuarto de la ESO y en formación de grado medio. Se purifica y se excluye a quienes son visiblemente diversos, ¿no? Esto afecta al alumnado racializado y aparte del alumnado con discapacidad. Se recomienda que eviten el bachillerato y la educación superior. Se rebaja la nota media de este alumnado, con lo cual no puede acceder a la mayoría de los ciclos de grado medio. Y esto, ya digo, es especialmente grave en el caso de las personas con discapacidad, porque ni siquiera se le da el título de la ESO. Y te argumentan y alegan que es que no cumplen los mínimos, ¿no? O sea, me parece tremendo.

IGNACIO CALDERÓN: ¿Es tu nombre, por favor? Joaquín.

Yo primero, sí que me gustaría escuchar a los chavales y luego hablo yo. Porque están ahí esperando. Primero aquí.

NEYÉN: Hola, me llamo Neyén. Hola, me llamo Albert. Y os queremos contar una historia que nos pasó en nuestro colegio que vimos y que no nos gustó, la verdad, que mucho. Nosotros estábamos en el patio del comedor, ¿vale? Y estábamos jugando tal y de repente vimos que unos niños le tiraban piedras a una niña que, por así decirlo, tiene como una especie de autismo, ¿no? Que, pues no se sabía defender tal. Ella pensaba que era un juego, pero esos niños no lo estaban haciendo a modo de un juego. Lo estaban haciendo porque les parecía divertido tirarles piedras. Y entonces nosotros, la niña, se metió al baño, ¿no? Para esconderse. Y los niños fueron tirando piedras para entrar al baño. Hay como una especie de cristal. Le tiraron piedras al cristal, tal. Y entonces cogimos, entramos y mi amigo Albert le dijo a un niño, oye, ¿qué estás haciendo? El niño le dijo, tirarle piedras. Y Albert le dijo, ¿por qué? Y se quedó en blanco. Y al final luego fuimos a un monitor del comedor. Y le dijimos lo que estaba pasando tal, lo solucionaron un poco y ahora os va a hablar él.

ALBERT: Bueno, y al final nosotros lo arreglamos, ¿vale? De cualquier manera, lo intentamos arreglar. Sí, se arregló. Y nosotros, pues, es que no tenemos muchos monitores del minchador. Tenemos uno por cada clase, o sea, por dos clases. Y somos 46 niños, más o menos, en dos clases. Y entonces queríamos decir esto porque queríamos tener más monitores en el minchador. Porque si no hay más problemas en el minchador.

IGNACIO CALDERÓN: A ver, que me ha encantado vuestra anécdota de Neyén y Albert, pero yo pregunto, ¿cómo lo arreglasteis? Porque ha dicho de cualquier manera, yo quiero saber cuál era esa manera.

NEYÉN: Bueno, pues, fuimos al monitor de nuestro curso. Uno, o sea, el que le estaba tirando piedras, lo llevamos al monitor. Y entonces el monitor habló con él y le dijimos que no volviera a tirar piedras a la gente. Ni a ella ni a nadie más.

ESTIFO: Sí. Yo soy Estifo y vengo también con mi madre de Cora. Pero bueno, yo voy a hablar ahora como estudiante de Magisterio de Educación Infantil y en relación un poco con lo que han dicho los niños. Y simplemente que yo creo que algo que hay que cambiar respecto a la pregunta que hicisteis al principio es que hay que cambiar un poco como los objetivos de la enseñanza. Es decir, no centrarnos tanto en los contenidos curriculares típicos como matemáticas, lengua y todo eso, que está muy bien. Pero yo creo que si queremos un cambio, sobre todo hacia la inclusión, hay que centrarse en crear ciudadanos que estén preparados para la sociedad, para la diversidad. Y simplemente, pues sí es verdad que lo que he dicho, las mates y todo eso es muy importante y no hay que dejarlo atrás. Pero sin incidir desde infantil, primaria, sobre todo, que son los más pequeños, en crear a ciudadanos y saber lo que les prepara para la sociedad, lo que es la sociedad. Porque muchos, pues igual en primaria, en infantil, no entienden eso. Y si no lo empezamos desde ahí, no vamos a llegar nunca al cambio ese que estamos buscando con esto, por ejemplo.

JESÚS MARTÍN: Oye, me están cantando, la verdad, que me están cantando. Bueno, yo en primer lugar, por alusiones, quería pedirle disculpas a la madre esta que dice que no la hemos escuchado desde el Real Patronato a disposición. Las puertas abiertas para escucharte y en primer lugar, cuando quieras, por supuesto. Está aquí mi compañera Carmen y en primer lugar, disculpas. Como a mí lo que me interesa mucho este taller, por supuesto, escuchar a adultos, escuchar a Neyén, a Albert, a los chavales que están aquí. Porque, claro, estamos hablando de no etiquetar, de la inclusión. Pero luego esto, como yo he sido un chaval con discapacidad, ¿qué hacía yo? Mi discapacidad es muy visible. Muy visible y además está asociada a cuestiones muy claves como la risa, pues el enano, el bufón, todas estas cosas, ¿vale? Entonces, o sea, claro, pues vas buscando estrategias. Yo me voy de un pueblo muy pequeño, de Cáceres, donde era un entorno protegido, de alguna manera, todos me conocían y todos me habían visto crecer, no, porque no crecí mucho, pero todos me habían visto desde siempre con este cuerpo y pues yo era uno más, ¿no? Me voy en la adolescencia, pues haceros cargo, cuando todos ligan menos tú, pues a un macro instituto donde soy el único chaval con discapacidad. Y claro, te quieres sentir parte del grupo. Yo, la verdad es que no sé si por ser del pueblo o por lo que sea, yo tenía mis estrategias o tuve mis estrategias para que la gente se olvidara de mi cuerpo. Y yo tuve, pues no lo sé por qué, tenía dotes de liderazgo. Pero no todos los chavales pueden tener esa personalidad. Entonces, yo escuchando a ellos que, bueno, pues que hagan este ejercicio de denuncia, de protección, o sea, eso es difícil. Eso es difícil porque tú normalmente te quieres sentir parte del grupo. Parte del grupo y ese tipo de responsabilidad dársela a los chavales a mí me parece a veces complicado. En los programas estos de los planes de convivencia, ese tipo de cuestiones hay que tenerlas en cuenta. Ellos lo explicaban, lo explicabais muy bien. O sea, cómo, cómo aparece, cómo convive, cómo convive una niña con autismo o una niña con parálisis cerebral que se comunica a través de un ordenador. ¿Qué se le explica a esos chavales? ¿Qué se le explica a esos chavales? Se les explica algo, no se les explica nada. Y luego está el tema de las etiquetas, porque aquí se habla de una manera, desde la filosofía, de etiquetar o de no etiquetar. Pero es que la administración necesita poner nombres a las cosas. O sí, o sí, necesita poner nombres a las cosas. Yo he sido un gran defensor de las no etiquetas. Pero ahora, y sé que esto va a ser disruptivo, pero como esto es una asamblea, hay que ser disruptivo, hay que generar debate. Cuando se estuvo construyendo la LOSU, la ley del sistema universitario, se hablaba de las unidades de diversidad. Y eso a mí me preocupaba, porque la discapacidad en el sistema educativo necesita gasto. Necesita inversión. Y si no le ponemos nombres a las cosas, quedamos dibujadas en una amalgama de la diversidad, en que evidentemente no es lo mismo, y hay que decir las cosas claras, no es lo mismo lo que necesita una persona gay, una persona lesbiana, lo digo porque yo también lo soy, no es lo mismo que lo que necesita un chico con paralel cerebral autismo. No es lo mismo. Y se necesitan otros tipos de apoyos para que participe de la educación. Por tanto, hay que buscar, yo no sé si la palabra se etiqueta, pero hay que buscar herramientas, herramientas, para que esos chavales, esos chavales y esas chavalas, tengan asegurado el derecho a la educación. Por tanto, ojo con los chavales, o sea, cómo se está haciendo. Preguntémonos también de dónde vienen esas resistencias, de dónde vienen esas resistencias. Si es miedo, porque yo cuando he escuchado a voces que defienden la educación especial, que también son valiosas, pues su miedo es a que su hijo no sufra en la escuela. Porque la educación ordinaria no es educación inclusiva. No nos equivoquemos. No es educación inclusiva. Y este plan va de eso. Va de darle una vuelta de campana al sistema educativo para que acoja a niñas como la hija de Rocío, como yo, o como niñas y niños gitanos. De eso va esto. De darle una vuelta de campana. Y hay que mirar a los chavales cómo se les está atendiendo, pero hay que mirar también y hay que repensarse uno mismo. Sorry. Gracias.

MARÍA JOSÉ: Hola. Mi nombre es María José. Soy la madre de Raúl, un chico con grandes necesidades de apoyo y que no tiene voz. Y estoy aquí para darle voz. Disculpadme, estoy un poquito nerviosa. Sí que quería comentar a Jesús que a mi hijo... Disculpe, Jesús. Escúcheme. Lo que tiene mi hijo, le voy a decir lo que es diagnosticado. Te ha tocado. O sea, no le puedo poner una etiqueta al niño porque es un te ha tocado. Tiene grandes necesidades de apoyo y mi hijo se ha pasado toda la etapa educativa sintiendo cómo no lo querían en ningún centro. Quiero que sepan todo el mundo que yo estoy tocada emocionalmente de por vida del sufrimiento tan grande que yo he llevado. Y no estoy aquí para visibilizar mi sufrimiento, sino el de él que no tiene voz. Necesito que entiendan que hay chicos con grandes necesidades de apoyo educativo y de otros apoyos que no tienen voz y que son humanos y que también quieren estar en la escuela. Y yo quiero y siempre he querido un espacio para mi hijo en una escuela ordinaria. No me los echéis, no echéis a los chicos por no poder hablar o por tener grandes necesidades. Mi hijo es un ciudadano de pleno derecho y se los habéis vulnerado. La administración, los profesionales, me habéis hecho muchísimo daño y especialmente a mi hijo. Y estoy aquí para alzar su voz. Por favor, que los profesionales se formen. Dejar de decirnos que nuestros hijos no tienen derecho a estar en un centro educativo. Pero por favor, ¿por qué? Es un ser humano maravilloso. Es un ser humano maravilloso. Tiene capacidades que muchos profesionales no han sabido ver porque no han querido verlo. No habla. Bueno, camina. Pero parece que no presta atención, por favor. Si es un chico que tiene afectada el área de la comunicación, que no habla, que no le proporcionáis un sistema alternativo de la comunicación, que no tiene ni pizarras digitales, ¿cómo queréis que os escuche si no se entiende? Por Dios, si no se entiende. Y se le ha catalogado toda su vida. Por favor, escuchadme. Nuestros hijos con grandes necesidades de apoyo también son hijos, son niños. Y tienen derecho a estar en una escuela inclusiva. Desde el minuto uno mi hijo ya es grande. Desde el minuto uno que yo supe que Raúl era un niño especial, que me dijeron, ¿te ha tocado? Ese fue el diagnóstico y es que no sabemos lo que tiene. Es que me ha tocado. Yo estoy súper orgullosa de la vida porque me haya tocado este niño. Nos ha hecho familias a una familia maravillosa. Tengo unos hijos, dos hijos mayores, maravillosos, a los que les he enseñado este legado. Luchar por la educación inclusiva. No quiero que mis nietos ni las futuras generaciones sufran lo que yo he sufrido. Y estoy viendo que hay un retroceso. Por favor, a la Administración se lo pido. Por favor, escúchenos. Hay un retroceso. Hay gente que quiere que estemos encerrados. ¿Por qué? Porque mi hijo tiene que estar encerrado. Quiero que sepan que hace muchísimos años yo abrí junto con otra madre un aula abierta. Me dijeron que era un aula abierta y dije, ¡oh, la leche! Esto es lo que yo quiero para mi hijo. Primera mentira. No era un aula abierta. Se convirtió en un gueto. En un centro. En un minicentro de educación especial. En un centro ordinario. Raúl. ¿Cómo va a entrar a esto? Por favor, ¿cómo va a entrar aquí? No, hombre. ¿Dónde va Raúl? ¿Sabéis dónde acabó Raúl? Debajo de una cancha de tenis. Sentado. Eso era donde se integraba. En el patio. Su padre y yo lo miramos. A través de la reja y lloramos. Quiero que esa es la realidad. Después llegaron los 16 años y nos fuimos a un centro de educación especial. Segunda mentira de la educación. No había educación. No sé qué pasa. Yo os hablo de mi experiencia de vida. La historia de vida de mi hijo. Nadie creyó en él. Nadie le puso una pizarra digital. Nadie le puso un comunicador. ¿Qué hacía Raúl? Pues, ¡oh, oh! ¿Qué es lo que sabe hacer? Ojalá pudieras verme, cariño. Para decir que estoy aquí. Para apoyarte. Y para apoyar a tantos niños como tú. Para que no les hagan sufrir lo que te han hecho sufrir a ti. Por favor. Solo pido eso. Y pido muchísima formación y obligatoria. Es que no se dan cuenta que yo no puedo, si soy docente, elegir si a este niño me entero de lo que tiene o de lo que no tiene o me formo. Tenemos que ayudar a las personas en los entornos ordinarios. Es que esto no tiene sentido. Y por favor, de verdad que comprendáis que detrás de cada niño hay una familia. Una familia que ha sufrido muchísimo. Gracias.

JESÚS MARTÍN: Solo una cosa que no dije antes, que no nos olvidemos, no nos olvidemos, estamos en un Estado de Derecho y yo siempre animo, sé que es agotador, sé que es agotador y al miedo a Alejandro que se denuncie, que se denuncien prácticas que son contrarias al ordenamiento jurídico. Se denuncie. O sea, está bien, este espacio de asamblea es muy interesante, pero también hay que ir a los espacios de denuncia para denunciar situaciones que son discriminatorias. Nada más.

IGNACIO CALDERÓN: Pero, pero, yo diría Jesús, una cosa es la denuncia individual y otra cosa es lo que está ocurriendo aquí, que es una denuncia colectiva.

JESÚS MARTÍN: Estamos tomando nota, la directora de educación y yo estamos tomando nota y esto nace de una propuesta del gobierno. Queremos escuchar, pero cuando pasen cosas flagrantes...

IGNACIO CALDERÓN: Pero es que pasan muchas. Claro, lo que se está viendo es que pasan muchas. Vale, a ver, por aquí...

LAURA BADÍA: Sí, ahora hemos cambiado porque le quería decir una cosita a Jesús, que es un poco de controversia, pero aprovecho. A ver, bueno, yo soy Laura Badía, presidenta de la Asociación Segundo Maestro, desde... es una asociación que acompañamos a familias de niños con discapacidad para garantizar el derecho a la educación de estos niños. Y antes de que se vaya Jesús, solo decirle, Jesús, que aquí todas las familias que hemos estado escuchando, lo que están dejando de manifiesto es que las instituciones no les escuchan. Y nosotros como asociación hemos invitado en numerosas ocasiones a las familias a que presenten su denuncia, tanto al defensor del pueblo como a la Oficina de Atención a la Discapacidad, y es demasiado constante las respuestas. Esto no es nuestra competencia. Esto no es nuestra competencia. Nosotros lo trasladamos a las personas que son las que tienen la competencia. A mí me duele mucho, a mí me duele mucho como persona que discapacidad. No, no, no, no, es que tengo que hacer pedagogía de esto. Hay que hacer pedagogía de lo que pasa. Cuando a mí me llega una denuncia, una denuncia de un centro concreto, con nombre y apellidos, que está haciendo un acto de discriminación, ¿yo qué hago como Administración General? Yo lo traslado a la Administración competente para que actúe, porque yo no tengo, a mí la ley de discapacidad me impide actuar directamente para sancionar a ese centro educativo. Yo lo pongo en conocimiento de ello. No le puedes sancionar, pero puedes hacer algún informe. Yo hago ese informe, eso se hace, Laura, pero nosotros tenemos que informar a la persona que no somos competentes y que se da traslado con un informe y eso se hace a la Administración competente. Que tampoco responde. Y cuando la familia va al defensor del pueblo, ojo, no todos los defensores del pueblo, es cierto que hay defensores del pueblo de comunidades autónomas que actúan. Y las familias, con un simple informe, hemos hecho esta investigación, hemos solicitado esto a la Administración, a la Consejería de turno y no ha actuado, eso sí que ayuda administrativamente a la familia. No el silencio y el no soy competente, porque entonces las familias, lo que realmente están poniendo aquí de manifiesto, es que están solas. Están solas, nadie es competente, ni la Consejería de Educación, ni el Ministerio, ni el Defensor del Pueblo, ni la Inspección Educativa, ni las Direcciones de Área Territorial, ni la Viceconsejería, o sea, es que nadie es competente. Entonces, no tienen las familias, ningún organismo, ni autonómico, ni estatal, donde hacer llegar sus denuncias y que alguien les escuche. Gracias.

IGNACIO CALDERÓN: Gracias. Vale. Bueno. No, pero no. Es que hay muchas palabras. Hay muchas palabras. Hay muchas palabras. Tienen que ser intervenciones muy breves. Pensad cómo las hacéis para hacerlas muy breves, para que podamos hablar todos y todas.

CAROLINA: Buenos días. Mi nombre es Carolina. Vengo en representación de la Plataforma Canaria de Educación Inclusiva. Soy madre de una niña con síndrome de Down, la cual está expulsada del sistema educativo hace dos años que la tengo en casa conmigo. He emprendido la misma lucha que emprendió Alejandro Calleja con su hijo y le he plantado cara a la administración para no permitir que maltraten a mi hija, obligándola a estar en un entorno en el cual ella no quiere estar ni va a aprender y por el contrario me la van a discapacitar. Hoy he venido a hablar en nombre propio, como madre, en nombre de mi hija y en nombre de todas las familias canarias que no tienen voz, que no tienen a nadie que las ampare y que no están siendo escuchadas.

INMACULADA BLANCO: Bueno, muchas gracias. Es tan emotivo y tan emocionante escucharos a todos aquí hoy, que realmente es emocionante. Yo soy Inmaculada blanco, Macu para los amigos y quería decir dos cosas. Tenemos en la educación ordinaria una criba importantísima en sexto de primaria. En sexto de primaria es donde empieza la deriva de educación especial, insistente por parte de los orientadores fundamentalmente, que algunos deberían saber que es sacar a ese alumno del sistema educativo. No es que va… No, no, no es terapia ocupacional. Le está sacando usted del sistema educativo. Y realmente la segunda criba es, si has conseguido superar todos los retos que ha habido y pasas a secundaria, en segundo de secundaria, volvemos a tener la hermosa invitación a esta educación especial o pasar a formación profesional de grado básico. Es decir, para la discapacidad intelectual hay barreras que son insalvables por cómo está el sistema educativo. directora general, el sistema educativo de formación profesional y los currículums que hay en grado medio de formación profesional son imposibles, sin ningún tipo de adaptación curricular que lo supere una persona con discapacidad intelectual. Es imposible. Imposible. Y la única vía natural que hay para una discapacidad intelectual es la formación profesional, directora general. Y revisen los currículums porque es imposible. Y le agradezco todo el interés y las notas que le he visto tomar con todos los participantes. Gracias, Nacho.

CARMEN: Sí, sí, sí. Pues me llamo Carmen y vengo de Galicia. Y mi hijo suele es muy activista, es un chico de 21 años nombrado por la discapacidad. Y como no ha podido estar voy a ser yo su voz. Primero quería haberle dicho a Jesús algo, pero como no está, pues lo voy a decir igualmente. En la necesidad de las etiquetas. Me parece fantástica la teoría. El problema es cuando la administración usa las etiquetas no para ayudar sino para excluir. Otro tema es el de sufrimiento que justifica la existencia de la segregación en base al sufrimiento. Más que mi hijo y mi familia no ha sufrido nadie. Pero es que yo tengo una amiga que tiene una hija súper tímida que es súper frágil y también sufre. Tengo otra amiga que tiene un hijo trans y también sufre. Vamos a hacer colegios para niños tímidos, para niñas trans, para niños con acné que se ríen de ellos, para niñas gordas. Solo se contempla la segregación y el sufrimiento de los que sufren cuando tienen discapacidad. Y eso me parece aberrante. Porque a nadie se le ocurre a alguien que una niña no tiene amigos porque es tímida y dice, ah, pues vamos a llevarlo a un colegio de educación especial o vamos a crear un colegio para niños como ella. ¿Cómo puede ser que en los colegios, en el sistema se nos siga justificando eso? Y encima te hacen sentir fatal porque tú parece que no quieres la felicidad de tu hijo. Que el inspector o la orientadora o el director les importa más la felicidad de tu hijo que a su madre. Bueno, voy a leer unas palabras de mi hijo que reflejó su experiencia en educación secundaria aquí, entre los 14 y los 18 años. Escribió una serie de textos y yo voy a leer uno de ellos. Yo no lo tuve, ni lo tengo, ni lo tendré fácil. Sí, tengo un entorno en el que me encanta vivir. Disfruto de mi vida, mi familia, mis amigos y la gente que he ido encontrando últimamente en mi camino. En ese sentido no puedo ser más afortunado, pero también en mi vida hubo algunos altibajos, aunque para mí pesa más todo lo bueno. Pero por desgracia o por fortuna, al igual que no me olvido de lo bueno, tampoco de lo malo. Esos malos momentos, a pesar de que es difícil de creer de una manera u otra, me ayudaron a ser una persona más fuerte. Mi paso por el sistema educativo ha sido complicado. Algunos profesores han sido muy buenos, pero otros me han tratado mal. Siempre me he sentido solo, especialmente en mi última etapa del instituto. Así que este año he dejado las clases presenciales porque, sobre todo, el último curso para mí ha sido un infierno. No solo por algunos profesores, sino también por mis compañeros y por cómo pasaba el recreo. Completamente solo. Ahora estoy estudiando y voy a Santiago solo a hacer los exámenes. La diferencia es buena en comparación con las clases presenciales porque ya no sufro las cosas que sufrí antes. Tampoco es que me entusiasme lo de este año, pero si tengo que elegir me quedo claramente con estar en casa. A pesar de todo este sufrimiento, nunca ha sido una opción para nosotros apartarle del mundo porque eso es la segregación. Y cuando la apartas del mundo, la apartas para siempre. Y queremos un mundo paralelo para ciertas personas y, de verdad, estamos en el siglo XXI. Hemos hecho la lucha del feminismo, del movimiento LGTBI, de la esclavitud. ¿Para cuándo las personas con discapacidad van a ser humanas? Porque eso es lo que está detrás de todo esto. Que no se las considera plenamente humanas.

GABRIELE: Yo soy Gabriele y vengo de Las Palmas de Gran Canaria. Y soy un alumno de primero de bachillerato. Y me siento uno más cuando puedo aprender y conversar con mis compañeros. Y me siento uno menos cuando no he podido expresar abiertamente hacia los demás. y me han discriminado por ser diferente.

ANA: Hola, yo soy Ana, vengo de Valencia. Y, bueno, llevamos en doble equipo acompañando a familias desde hace 14 años. Vivimos junto a las familias, bueno, pues todo este sufrimiento de la escuela. Y desde casa que hemos hecho, desde casa hemos enseñado a leer a sus hijos y a escribir. Les hemos dado oportunidades de tener un acceso a un sistema de comunicación. Porque los centros escolares ni siquiera saben que existe la tecnología de apoyo. Y a la pregunta que faltan las escuelas, porque también desde doble equipo hemos acompañado a muchísimas escuelas en que quieren esta transformación. Desde las escuelas están acogidos a una ley que todavía habla de inclusión como principio y no como derecho. Una ley educativa que es incoherente, que sigue manteniendo centros de educación especial como forma, en algunos casos, de enviar a parte del alumnado. Tienen que personalizar el aprendizaje y dar respuesta a los estudiantes sin recursos. Sin recursos no solo sin medios de personal, que esto es algo obvio, y con ratios elevadísimas, sino sin recursos a veces de una pizarra digital, de acceso a internet y de cosas básicas que pasan por tener una escuela accesible y para todas las personas. Y bueno, aparte de como anécdota personal, simplemente quería compartir que también soy mamá de un pequeño que no lo tiene fácil, que tiene muchas dificultades y desafíos para ir al cole y también un sobrino. En mi familia hay mucha neurodivergencia y el otro día descubrió lo que era la educación especial. Descubrió que existían centros de educación especial y me hizo una pregunta que yo la voy a hacer hoy aquí. Así que cuando le dije lo que era un centro de educación especial me dijo mamá y por qué alguien quiere que un niño sufra. Ya está, gracias.

ESTELA: Hola. Hola, soy Estela, soy madre de un chaval con una etiqueta tipo como el que decía esta madre, me ha tocado, no tiene diagnóstico, luego está en el saco de nadie y otra hija que no tiene etiqueta y que por lo tanto mi hijo ya tiene 27 años, cumplió el día 13 de este mes pasado. Mientras que mi hija está preparándose oposiciones, va a trabajar, tiene pareja, mi hijo que ha pasado por aulas específicas no tiene nada, ni siquiera amigos. Bueno, yo sobre todo iba a hablar porque Jesús me ha movido. Él dice que cuando estaba en Cáceres pues estaba muy arropado porque la convivencia en su pueblo lo conocía todo el mundo, no había problema. Sí, y en las familias no hay problema porque la convivencia existe. ¿Por qué llegó él a un sitio donde era el único chaval con discapacidad? ¿Por qué no había más chavales con discapacidad? Porque se le ha segregado, porque se le ha quitado de en medio, porque no se conoce la discapacidad. Y la discapacidad se conoce desde la convivencia como se conoce al chico gay, a la chica lesbiana o se conoce a la persona racializada. Y ha hablado de gasto, el gasto que supone un comunicador. Mientras sigamos hablando de gasto y no de que eso es una inversión para el futuro, porque la vida independiente de las personas con discapacidad genera mucho más socioeconómicamente, genera mucho más que la separación. Y luego vemos, porque yo tengo una asociación que se llama Vida Independiente Andalucía. Hicimos el primer proyecto de piloto sobre asistencia personal en Andalucía y contaba con menores y con asistencia también para personas con discapacidad intelectual. Bueno, pues ese proyecto ha generado un beneficio socioeconómico. Esa evaluación se puede ver en nuestra página web. Por cada euro invertido hay un retorno socioeconómico de 3,64 euros. Así que no se me hable de gasto. Todo lo que sea es inversión, inversión en futuro. Y luego vemos, porque yo tengo una asociación que se llama Vida Independiente Andalucía. Hicimos el primer proyecto de piloto sobre asistencia personal en Andalucía y contaba con menores y con asistencia también para personas con discapacidad intelectual. Bueno, pues ese proyecto ha generado un beneficio socioeconómico. Esa evaluación se puede ver en nuestra página web. Por cada euro invertido hay un retorno socioeconómico de 3,64 euros. Así que no se me hable de gasto. Todo lo que sea es inversión, inversión en futuro.

BELÉN: Hola, buenos días. Mi nombre es Belén. Soy madre de una hija con inteligencia límite. No es etiqueta, es etiquetita. Y estamos excluidos de la educación ordinaria. Hay un porcentaje elevadísimo de personas con inteligencia límite que no hay recursos en la educación ordinaria para formarles. Considero que somos la punta de flecha de la discapacidad intelectual. No está preparada la educación ordinaria, ni tan siquiera, de verdad, ni tan siquiera para personas con discapacidad intelectual leve. Y que además te digan que es lo mejor para ella. Es que este no es tu sitio. Es una constante en los colegios de educación ordinaria. Estamos ahí porque peleamos. Y os voy a decir, hay un problema con las familias. Las familias tienen mucho miedo a enfrentarse en los colegios. Porque piensan que si no, le van a echar a su hijo. Entonces, lo de coger y irte a los ministerios o de poner la denuncia en el defensor. Todo eso para las familias. Porque aquí ya somos profesionales de la discapacidad. Pero cuando empiezas a vivir el mundo de la discapacidad, te tiemblan las canillas. Porque te mueres de miedo. Y si encima es, yo os lo digo, desde la discapacidad intelectual ligera y discapacidad intelectual leve. Que es que dices, Dios mío, ¿en qué mundo me voy a meter? Irene, siéntate bien. Porque dices, no quiero que mi hija pertenezca al mundo de la discapacidad. Porque sabemos cómo la sociedad trata a las personas con discapacidad intelectual. Ese es el miedo que tenemos. Nos acosa la vergüenza, nos acosa el miedo. Y hasta que colocamos y superamos, nuestros hijos no se colocan en la sociedad. Y la sociedad es tremendamente dura con la discapacidad intelectual. Y eso lo tenemos que ver desde el punto de vista que como no entra la discapacidad intelectual en el aula, no la va a entrar en la sociedad que no conoce la discapacidad intelectual. Muchas gracias.

VANESSA: Buenos días. Soy Vanessa, recientemente profesora en la UNED. Pero voy a hablar desde mi experiencia respondiendo a la pregunta que lanzaban como orientadora educativa desde 2006 hasta hace pocos meses. Para mí la clave fundamental en la experiencia que he vivido en los centros, en las excursiones de niños que se han ido en alguna ocasión y otras veces no, en el momento en el que han participado y otras veces no, es esto que está saliendo, que es la diferencia a pertenecer a la familia o a un pueblo o la diferencia a no pertenecer. Y para mí ahí la clave, aparte de ratios, aparte de recursos de formación, la clave fundamental es el lenguaje universal de esos docentes que son capaces de mirar a través del afecto y la mirada de situarse y acoger a esos niños y a esas niñas de las que estamos hablando. Esa es la diferencia, el afecto y esa mirada inclusiva que ese docente. Con formación y con ratio lo podrá hacer mejor, pero ante las mismas circunstancias yo como orientadora he vivido dos realidades de niños que parecían en mundos diferentes dentro de un mismo centro educativo, dos situaciones completamente diferentes y solamente cambiaba la persona que estuviese atendiendo a ese niño o a esa niña.

ELENA: Hola. Buenas. Mi nombre es Elena, soy orientadora educativa aquí en la Comunidad de Madrid y aunque tengo experiencia como estudiante, como madre, me voy a centrar un poco en esta parte. Considero muy importante, sí, hacen falta recursos, pero creo que esos recursos se deben desvincular de esas categorías, de esas etiquetas que caen en los niños como una losa. Realmente de nada sirve nuestra evaluación psicopedagógica si al final tenemos que marcarle esa casillita para que reciba esos recursos. Considero que esos recursos, igual que un profesor de educación física, no se tienen en cuenta para el niño con diabetes o el niño con sobrepeso, sino que están para todos. El recurso de pedagogía terapéutica, el TIS, el de audición y lenguaje hay que tenerlo en cuenta también para niños que pueden estar, no sé, llevando un mal divorcio en casa y que eso al final también les impide aprender en el colegio. Por otro lado, quería tener en cuenta también que ya no se trata de tener más recursos si se siguen utilizando igual. La parte de formación, la parte de sensibilización, ya no solo a los maestros y a los profesores, también a inspección educativa, a la parte de la unidad de programas, ¿vale? Revisar esa formación que se hace en las universidades, tanto en magisterio como en la parte de psicología, en el máster de secundaria. Y luego, bueno, deciros también que el maltrato institucional también existe hacia los perfiles de los orientadores, que no encajamos tampoco dentro de esa parte que consideran que tenemos que encajar. Por otro lado, sí que me gustaría a lo largo de los días que estamos aquí, yo dentro de mi evaluación psicopedagógica siempre tengo en cuenta a las familias, al alumno, en la medida en la que éste me puede responder, sobre todo los de primaria. Les pregunto cómo creen que pueden aprender mejor, qué creen que podemos hacer mejor por ellos. Me estoy centrando mucho en la devolución a las familias, en que sepáis qué tenéis que pedir, qué podéis exigir, cómo pelear por vuestros hijos, porque al final yo estoy en el centro, pero soy algo pasajero, digamos. Nada más. Gracias.

ELENA: Gracias. Bueno, habéis puesto a prueba mi paciencia, casi me levanto ya por el micrófono. Muchas gracias. Soy Elena, presido la Asociación Cuidador Lazarillo, y lo que creo que falta a las escuelas son dos cosas importantes para los niños que tienen enfermedad grave, que es que haya una enfermera en las escuelas y que sea por obligación, que los ratios sean similares a los de las empresas, pues por cada 500 alumnos una enfermera, y que sea algo que se ofrezca una garantía estatal para que esto exista, porque al final los niños también, por el hecho de tener necesidad de un cuidado constante de su salud, tienen que salir de muchos centros y bueno, eso lo he vivido en mis propias carnes, con mi hija. Y luego, por otro lado, aparte de la enfermera escolar, haría falta una bolsa de horas para acompañamiento a excursiones, salidas, con o sin pernocta, etcétera. Que eso a veces solamente pueden ir los niños que tengan unos recursos económicos en su familia, que se puedan pagar esos recursos para poder ser uno más, y no puede ser que sean discriminados doble o triplemente, por ser niños, por tener enfermedad grave y además por no tener recursos económicos para poder pagar el recurso que les hace falta. Y todo lo demás ya lo habéis dicho. Muchas gracias.

IGNACIO CALDERÓN: Antes de que continuéis, diría, sabemos que no hay tiempo para todo el mundo en esta asamblea, después están los talleres en los que nos repartimos, somos menos gente, ahí podemos hablar más. Os diría, de las personas que, como tenemos el tiempo muy limitado, las personas que más o menos sienten que el tema que iban a abordar ha sido abordado, que lo dejen, ¿vale? Que renuncien ahora mismo a tocar ese y tocarlo después en el taller. Vale, sigo... No renuncia nadie.

JAVIER: No ha funcionado, Ignacio. Inténtalo de otra manera. (Risas) No, a ver, yo te voy a hacer una trampa. Yo no puedo aportar algo nuevo, pero sí que creo que es una voz que no ha salido todavía. Yo soy Javier, bueno, vengo de Mallorca, trabajo en un centro de educación especial, en el centro de educación especial Joan Mesquida, y actualmente soy orientador y estoy como coordinador del centro de referencia y apoyo a centros ordinarios, que en nuestro caso, bueno, pues hemos conseguido tener un cole, como otras compañeras que tengo aquí como Marta, cada vez más pequeñito, y es muy pequeñito ahora ya, y tenemos un equipo de 20 profesionales en total, aparte de maestros, trabajando en 30 colegios, ¿vale? 600 euros. ¿Qué quería aportar cuando he cogido el micrófono como voz que a lo mejor no había salido aquí todavía? Bueno, yo creo que se necesita un paso de valentía en los centros de educación especial para querer transformarnos. A mí me hace pensar, lo he pensado ahora cuando hablabais, en el gusano y la mariposa. O sea, esto no va de que era, ya no voy a ser más lo que era, yo ya no quiero ser lo que fui. Y esto hay que asumirlo con todas las consecuencias y con todas las trabas y los palos que nos van a dar de por todos los sitios. Pero la mariposa ya no es gusano. O sea, los centros de educación especial y el trabajo en uno tenemos que ser una cosa diferente. Me gusta la comparación porque lo que queremos es ir de flor en flor, ir de colegio en colegio y sacar niños y salir. ¿Qué hemos aportado? Que ya llevamos varios años haciéndolo. Que creo que aquí está una de las claves. Esto no va de unos expertos que van y te dicen lo que tienes que hacer. Esto se trata de ir a ver a personas que no se están viendo. Es validar. Esto se ha escrito. Está en manual. Es el modelo social. No sé cuánto. Quiero decir, no nos hemos inventado nada de nada de nada de nada. Somos cutres en este sentido. Pero no se ve. Luego haré una cita de un filósofo que creo que explica el por qué no se ve. Y la otra clave para mí es la responsabilidad. Nunca, nunca puede estar en el alumno. Siempre está en el sistema y las personas que lo formamos. Esto es clave. Pase lo que pase. Y esto lo digo porque pasan cosas graves a veces. Pero da igual. El foco está en mí. No está en él. Estos son los dos puntos claves para nosotros como centro de educación especial queriendo ser mariposa. Y qué vamos a aportar. Pues bueno, que el colegio sea un sitio más humano. Menos competitivo. Menos opresor. ¿Vale? Donde no haya que querer salir sino querer entrar. Ha dicho Ignacio que nos escuchan del ministerio. Esto me parece como la carta a los reyes. Como algo mágico. Pero bueno, voy a aprovechar. Creo que la modalidad de escolarización se tiene que abolir. Lo siento. Esto es muy grave. No se puede. No se puede. O sea, no podemos hablar de que queremos una sociedad no machista y que el divorcio está prohibido. Es que creo que hay cosas que no pueden existir. Lo siento. Lo digo porque me complica mucho mi trabajo. Yo lo intento. Pero luego me dicen, ya, pero esta opción está ahí. Yo, ya, tienes razón. A la cárcel voy yo. No podemos seguir manteniendo un sistema de evaluaciones centrado en la persona. Por lo que he dicho, la razón es nuestra. Claro que hay condiciones y necesidades. Esto es obvio. Todos las tenemos. Los tenemos. Pero no, el sistema no puede mantenerlo. Y los apoyos no es para reparar a nadie. Es para ver qué le hacía falta para poder estar ahí bien en condiciones y participar. Creo que estas son para el ministerio las tres claves que le daría. Lo siento. Me piden lo del filósofo. Robert Pirsik, no sé si lo conocéis, un filósofo, dijo, cuando miras a un loco, cuando realmente miras a los ojos a un loco, lo único que ves es el reflejo de tu percepción de que ahí hay un loco. El problema de esto es que no has visto a la persona. Esto es lo que nos pasa al sistema educativo. Gracias.

TOMÁS PERLA: Sí. Buenas. Me llamo Tomás Perla, vengo de Madrid y ya está. Totalmente de acuerdo con lo que acaba de decir aquí el compañero. Soy padre de una persona con discapacidad intelectual. Sí, que soy padre de una persona con discapacidad intelectual y estoy totalmente de acuerdo con lo que... Bueno, totalmente, quiero decir, en general estoy de acuerdo con él. Quería dos cosas decir. Primero, apuntar. La discapacidad intelectual es la gran oculta dentro de la discapacidad en la escuela. Son el 40% más o menos del alumnado con discapacidad está ahí. Es la carne de cañón junto con alguna parte del TEA y, por supuesto, con la pluridiscapacidad, la carne de cañón de los centros de educación especial. Pero la discapacidad intelectual muere cuando se acaba la enseñanza obligatoria. A partir de ahí ya no hay nada. Ya no hay nada, no queda nada. No quedan centros donde ir, no quedan a dónde dirigirse. Lo único que les queda a las personas con discapacidad intelectual es la residencia, el centro ocupacional y punto a pelota. Ahí se acaba. Y esto no... O sea, esto empieza en la escuela. Empieza en la escuela. Dos cosas. Y otra cosa muy importante. Estamos hablando de la importancia que tiene el profesorado. Estamos hablando de lo que piensan nuestros hijos y el alumnado. Estamos hablando de lo que pensamos las familias. Pero en la escuela hay un elemento más, que es qué demonios estamos enseñando. Para qué estamos enseñando. Cómo estamos enseñando. Eso no se plantea. Hablamos de recursos, hablamos de otras historias. Pero tenemos que ir al centro. Y es para qué sirve la escuela. Y esta escuela que tenemos, dudo mucho que sirva para poder sacar a personas que tienen otra forma de actuar. Porque nosotros hablamos de la discapacidad siempre como negación. Nunca como posibilidad. Hablamos... No hablamos de qué posibilidades tienen estas personas de qué hacer. Hablamos de lo que no pueden hacer. Pero no les dejamos cancha para decirles, no tira. Tira para adelante. Tira para adelante. Y eso es un tema que se tiene que plantear en la escuela. Muchas gracias.

IGNACIO CALDERÓN: Muchas gracias. Aquí se añade un tema. Porque no hemos ido mucho, no hemos escorado mucho a eso de la discapacidad. Y sería interesante como volver a retomar el rumbo para que estas últimas preguntas que tú has hecho nos ha llevado a volver a pensar en la escuela no solo para un colectivo, sino para muchos colectivos. Entonces, aquí hay reflexiones importantes que hacer. Vale.

VIKY: Yo soy Viky. Soy una orientadora que forma parte de la red de escuelas por la equidad y la inclusión. La red de escuelas por la equidad y la inclusión. Aquí somos alguna gente. Bueno, somos un grupo de 12 centros que nos hemos unido y que el compromiso que tenemos es hacer cosas parecidas a esto que estamos haciendo hoy aquí, pero en nuestros centros. Para mejorar la equidad y la inclusión. Yo quería decir una cosa. Nosotros llevamos ya un tiempo haciendo estas movidas. Y resulta que cada vez que buscamos el foco, ¿qué nos preocupa? ¿Qué nos preocupa? Siempre nos preocupa una cosa. La convivencia y las relaciones. ¿Y sabéis cuál es uno de los grandes temas que sale en nuestro colegio, pero que ha salido en muchísimos otros? La soledad. La soledad del alumnado. Cuando nosotros hacemos esta pregunta, no es del alumnado con una etiqueta, con dos o con tres. No, no y no. No. Lo que pasa es que cuando hacemos esta pregunta en una clase, la mayoría del alumnado lo ha sufrido alguna vez. Y eso es muy importante. Y antes se decía, bueno, dejar en manos del alumnado una cosa así. Pues bueno, lo que nos hemos dado cuenta es que haciendo estos procesos de investigación colectiva, resulta que salen soluciones súper creativas, súper bonitas, pero sobre todo lo que sale es un compromiso muy fuerte por parte de los Neyén y por parte del alumnado. Un compromiso súper fuerte para que eso no pase. Y yo creo que esto es el camino para avanzar en la inclusión. Esto es. Y las etiquetas son el camino que corta la inclusión.

ROSA: He conseguido engañar a Nacho. Por cuestión de género, dale. Bueno, soy Rosa y vengo de Convive Fundación Cepaim, que es una entidad que trabaja en toda España con acción integral con personas migrantes. Os voy a contar la realidad que tenemos aquí en Madrid en concreto. Nosotros estamos en el barrio de Carabanchel. En Carabanchel, como en el resto de los barrios de la periferia, en los colegios públicos hay un porcentaje de personas migrantes del 90%. En los colegios privados, la historia es que el 90% son niños y niñas de familias autóctonas. Si nos vamos al centro de Madrid, pasa totalmente al contrario. Es decir, los colegios públicos están los niños y niñas de familias autóctonas o, si son familias extranjeras, son de familias de la OCDE, pues una niña de madre japonesa y padre francés. O sea, me entendéis por dónde van los tiros. Desde el Ministerio de Inclusión también se está promoviendo ahora el plan de convivencia intercultural. Es una cosa que se está trabajando, que se quiere… De hecho, desde Fundación CEPAIM estamos participando. ¿De qué forma se puede trabajar o poner en marcha un plan de convivencia intercultural si esa convivencia intercultural no se da en la vida diaria de los niños y niñas? Nada más.

RUBÉN: Bueno, yo soy Rubén, vengo del Consejo Estatal de Colegios de Educadores y Educadoras Sociales y me incorporé en 2009 a trabajar en un equipo de orientación educativa en Andalucía, en Santa Fe, municipios de unos 15.000 habitantes más o menos. Y ahí, pues un poco pensando en lo de cuándo soy, cuándo estoy, cuándo no estoy, había muchas cosas que me interpelaban. Porque, bueno, tuve la suerte de incorporarme al sistema educativo y había muchos temas que a mí me rechinaban en el día a día. Y veía que no era parte de ello. O sea, me enterraron en protocolos de absentismo escolar, ciento y pico, en un solo municipio de mil alumnos. Y durante años estuve en esa y también estuve con temas de expulsiones, convivencia, todos estos conflictos, que cuando te ibas mirando para atrás decías lo que me falta aquí es que pensemos en ciudadanos y ciudadanas y que pensemos en territorio y comunidad. Que yo creo que es un poco una parte que me apetecería atraer a este debate. No somos escuelas que debemos estar al margen de lo que sucede en el territorio y tenemos muchos agentes en el territorio trabajando y que están además deseando colaborar con los centros educativos. No saben a qué puerta tocar, no saben a qué profesor, profesorado, que cambia continuamente. Y bueno, es cierto que me hundí. Hubo un momento que el sistema me hundió porque me pedían estos ciento y pico protocolos que saliesen. Me he visto sentado con familias frente a juicios en los que se pedían esos dos años de cárcel, que comentabais al principio. Fijaos, te ibas a ver estos protocolos y veías lo que comentabais. Que además me interpelaba mucho oír somos familias, ¿qué nos pasa esto? Pues tú tenías la suerte de escuchar esto. Porque por suerte podías salir del centro educativo, me sentaba con las familias, hablaba con ellas. Y claro, veías prostitución, mujeres maltratadas, familias que estaban peleando contra el sistema porque todo esto que había sido comentando de mi hijo con diversidad, discapacidad y demás. Claro, muchas historias que sin embargo desde el sistema educativo tratábamos como números, protocolos, además, súper anonimizados. Y a mí eso me llevaba a una crisis. Dije, hubo de hecho un momento en el que planteé en mi propia consejería, yo así no sigo trabajando. Tuve la suerte de que hubo un compañero que asumió la coordinación a nivel provincial de compensación educativa. Era gitano. Conocía muy bien el sistema de protección. Y además venía del mundo del desarrollo comunitario. Entonces ahí, pues bueno, planteé un órdago diciendo, mira, yo te voy a ser sincero. Si queréis que siga denunciando a familias, porque la solución maravillosa para una niña adolescente embarazada es que su padre y su madre vayan a la cárcel dos años por un delito abandonado al menor. Era como, yo no quiero ser parte de esto. Si queréis que siga siendo parte de esto, yo me pido una excedencia y me voy. No creo en esto, no soy esto. Estoy aquí. Me estáis pidiendo que el alumnado esté aquí también de 8 a 3, pero no son así. Tienen muchas vivencias, muchas historias y quizá hay que buscar ese ser. Entonces, bueno, tuve la suerte que me dejaron trabajar durante varios años en esa idea hasta que llegó el COVID y ya sabéis cómo paro todo. Pero estuve trabajando con activos del territorio, con referentes de familias gitanas, con asociaciones de discapacidad que había en la zona, con líderes deportivos. Los técnicos deportivos fueron clave para la inclusión y la interacción de muchos alumnos que en el sistema educativo lo estábamos perdiendo. O sea, tuvimos que asumir que no éramos referente para ellos por la mañana, pero que había otros agentes del territorio que sí. Y por suerte durante varios años pude ir haciendo este trabajo de red, para mí son las claves, red, comunidad, trabajo fuera del aula, y realmente fue una motivación no solo para mí, sino que hubo muchos compañeros de los equipos educativos que decían, dejo de sentirme solo, por fin encuentro gente con la que colaborar, integrar otras familias, personas en el aula, otras voces, para mí sería la clave, es decir, no tenemos que centrar no solo en la inclusión, en todo esto de los apoyos, que me parece súper importante, ojalá lo consigáis y seguir trabajando por ello, pero creo que necesitamos abrir el centro al territorio. En ese sentido he tenido la suerte de ser educador social en el sistema educativo, me parece maravilloso, es un trabajo que ojalá haya mucha más gente que pueda estar ahí dentro, porque también hemos visto que el profesorado está muy solo, hay situaciones que le vienen grandes, le piden informes, de golpe se destapan el centro educativo, una situación de acoso, una agresión sexual, y te piden ese acompañamiento, me parece súper bonito poder acompañar a mis compañeros en toda esa idea. Son las dos, vamos a cerrar ya. Vamos a cerrar ya.

SANDRA: Buenos días. Me llamo Sandra, y soy mediadora intercultural, y bueno, pues somos un grupo de mujeres gitanas, desde una apuesta de la Asociación Barro, ya hace ya bastante tiempo, también estamos trabajando con el grupo de enseñantes con gitanos, y bueno, pues quería haceros una reflexión muy pequeña, lo primero de todo que me da mucha ilusión, que el planteamiento y la cuestión de la población gitana también esté encima de la mesa, puesto que lamentablemente en el sistema educativo la población gitana está casi fuera de juego, por no decir en su totalidad casi, librándose de los gitanos que a lo mejor tienen un puesto mejor económico, social y económico, se genera de una forma muy fuerte el tema de que el sistema socioeconómico que tiene esta población, que es mi población, la población gitana, pues requiere otro tipo de educación, donde el sistema queda muy fuera, me he encontrado más de 400 alumnos gitanos que solo han titulado en secundaria unos 6 o 7 a lo largo de estos 17 años, y lo que he podido comprobar es que los profesionales que están más preparados, que tienen mayor cualificación e implicación con la población gitana, salen más hacia adelante, y que los que se generan en escuelas gueto, y además cuentan con que las familias no han sido inculcadas a una cultura de la formación, y de lo que es la importancia de la formación, quedan fuera también, entonces nos encontramos con niños que por falta de la cultura de la familia, no me gustaría decir cultura, porque la cultura marginal no pertenece a ninguna cultura, la cultura de la pobreza no existe, para mí es una situación socioeconómica, no cultural. Y partiendo de esa base, de verdad que me hace ilusión que haya profesionales que se planteen que el sistema educativo no acoge a la población gitana.

ALEJANDRA: Hola, buenas. Yo soy Alejandra, vengo de Vigo, de una asociación que se llama APAN, que es una asociación que acompaña y apoya a familias y personas con parálisis cerebral. Y bueno, tenemos una parte de nuestro trabajo donde, bueno, parte del equipo profesional de la entidad acude a centros educativos, gracias a un convenio que tenemos con la Consejería de Educación, no contractual, no nos financian, todo va a costa de la entidad, pero sí nos autoriza a entrar como recurso externo, apoyar y acompañar alumnado afín a nuestra entidad y desarrollar diferentes proyectos de sensibilización. Se han mencionado muchas cosas que no voy a repetirme, pero bueno, sí mencionar que igual que se mencionan a los centros de educación especial como posibles centros de recursos, las entidades sociales sin ánimo de lucro también podemos ser agentes de recursos de apoyo y la realidad que nos encontramos es que muchas veces nos dicen que no, así que en cuanto al tema recursos que se mencionaba por aquí habría que hacerse la interrogación de si es una falta de recursos o también de aprovechamiento de recursos, eso por un lado. Y por último, una de las cosas que hemos percibido a lo largo de todos estos años es que se centran, hay un señalamiento muy grande al alumnado, cuando preguntamos qué necesidades hay se señala mucho al alumnado, es muy fácil decir qué problema tiene el alumno, qué dificultades tiene el alumno, pero este año comenzamos a hacer otra pregunta y es, ¿qué haces tú en cuanto a la autonomía, a la participación y a la relación del alumno? Y hay un silencio verdaderamente incómodo. Así que creo que también es momento de señalar el contexto y ver barreras y facilitadoras desde el contexto escolar y dejar de señalar al alumnado en situación de diversidad. Gracias.

PAULA: Ahora sí, yo soy Paula y vengo de Vigo también. He visto, bueno, me siento identificada con muchas de las palabras que se han tomado en esta mañana, pero hay una cosa que tengo clara y es que tenemos que empezar a pensar y dejar de hablar de inclusión. Los alumnos pertenecen a la escuela, ¿vale? Y tenemos que dejar de excluirlos. Por lo tanto, pienso que la única manera de acabar con la exclusión es que dejen de existir tanto recursos segregados, unidades segregadas, centros segregados. Tenemos que utilizar esos recursos para realmente hacer que los alumnos dejen de ser excluidos y sigan perteneciendo, porque no estamos hablando de inclusión, estamos hablando de que todos pertenecemos a la escuela.

IGNACIO CALDERÓN: Bueno, hay muchas más palabras. Yo pido disculpas porque es imposible, ya no hemos pasado de tiempo. Tenemos, vamos a tener espacio ahora en los talleres para seguir hablando, después tenemos otra asamblea, o sea que no os vais a quedar sin hablar, vamos a hablar, vamos a conversar. Hacemos la parada ya de la comida. Ha sido una asamblea inicial brillante. Os felicito y muchas gracias por el trabajo.

Talleres Simultáneos de diagnóstico

  • Taller de Diagnóstico: barreras para abrir la escuela a la comunidad y al territorio

Talleres Simultáneos de diagnóstico

  • Taller de Diagnóstico: barreras generadas por el etiquetaje

Puesta en común y Asamblea de proyección

  • Puesta en común de talleres de diagnóstico: compartimos análisis
  • Asamblea de proyección: inicio de propuestas de desarrollo (Min. 27:38)

Jornada 2: Propuestas

Asamblea Inicial

  • Asamblea Plenaria: recuperamos lo construido

Talleres simultáneos para la acción

  • Taller para la acción: alternativas de niños, niñas y jóvenes para hacer realidad sus sueños en educación

Talleres simultáneos para la acción

  • Taller para la acción: alternativas para hacer la transición de gusano a mariposa

Talleres simultáneos para la acción

  • Taller para la acción: barreras generadas por el etiquetaje

Asamblea de Cierre

  • Asamblea final: ¿Qué vamos a hacer mañana?
  • Conclusiones y cierre (Min. 01:19:43)

Algunos testimonios del Workshop Incide

Durante las dos jornadas dedicadas a la reflexión compartida en el Workshop Incide, se fueron sucediendo voces distintas, que partían de realidades diferentes, de experiencias muy diversas de acuerdo con los colectivos a los que pertenecían, y de las vivencias que habían experimentado. Cada una de esas voces fue aportando algo nuevo a la conversación, que se modulaba con ellas, redirigía los debates, y generaba nuevos nodos y análisis que contemplaban emociones y saberes, diagnósticos y propuestas.

De este modo, las construcciones van pasando de ser personales a colectivas, de un colectivo a varios, de unas realidades a otras. Se trata, pues, de construir un diálogo interseccional en el que se va arrojando luz con cada testimonio a las barreras a la presencia, al aprendizaje y a la participación en las escuelas, es decir, todo aquello que impide que toda la comunidad se sienta parte plena del sistema educativo. Se construye así un diagnóstico participativo de la realidad escolar en relación con la inclusión y la equidad, que se funda en experiencias concretas, y que avanza gracias a la construcción colectiva hacia modelos alternativos que superan las desigualdades detectadas.

Una metodología contrastada

La metodología empleada en este workshop ha sido previamente desarrollada en los Proyectos de I+D+i RTI2018-099218-A-I00 y PID2022-140193OB-I00, financiados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Estos proyectos, dirigidos desde la Universidad de Málaga, han facilitado la emergencia del movimiento por la educación inclusiva Quererla es Crearla, que aúna el activismo social y educativo, la participación ciudadana y las evidencias científicas internacionales. Los resultados han sido presentados en los principales Congresos Internacionales de educación, publicados en algunas de las revistas científicas más prestigiosas del mundo en este ámbito, y todo ello ha recolectado un importante número de reconocimientos, entre los que destacan premios de la American Educational Research Association (Chicago, 2023) y de Down Syndrome International (Naciones Unidas, Nueva York, 2024).

Más información sobre el trabajo académico de Quererla es Crearla puede encontrarse AQUÍ.

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