{"id":7372,"date":"2024-10-27T18:47:45","date_gmt":"2024-10-27T17:47:45","guid":{"rendered":"https:\/\/creemoseducacioninclusiva.com\/?p=7372"},"modified":"2024-10-27T18:47:47","modified_gmt":"2024-10-27T17:47:47","slug":"cuando-se-empezaba-a-hablar-de-integracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/creemoseducacioninclusiva.com\/en\/2024\/10\/cuando-se-empezaba-a-hablar-de-integracion\/","title":{"rendered":"Breves relatos de la escuela oculta\u00a0"},"content":{"rendered":"<h2 class=\"wp-block-heading\">Cuando se empezaba a hablar de integraci\u00f3n e igualdad de oportunidades para los \u201ctullidos\u201d, \u201cinv\u00e1lidos\u201d o \u201cenfermos\u201d<\/h2>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mentxu Arrieta, estudiante adulta\u00a0<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nac\u00ed en Beasain (Gipuzkoa), en el a\u00f1o 1961. En mis primeros meses de vida parec\u00eda una beb\u00e9 sin ninguna caracter\u00edstica \u201crara\u201d o \u201cdefectuosa\u201d, pero con el paso del tiempo mi familia y el pediatra se dieron cuenta de que era una ni\u00f1a con una diversidad funcional que provocaba un descontrol de los movimientos corporales y dificultad para articular las palabras debido al mismo desajuste.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando iba a nacer, mis padres esperaban tener un beb\u00e9 \u201cnormal\u201d para que le ayudara en un futuro a mi hermana, que hab\u00eda nacido cinco a\u00f1os antes, casi con las mismas&nbsp;caracter\u00edsticas f\u00edsicas que yo, adem\u00e1s de incapacidad para articular palabras. Si no fue suficiente con una hija con diversidad funcional, ah\u00ed estaba yo para liar m\u00e1s las cosas. Creo que mis padres se sintieron culpables por no ser capaces de concebir hijos e hijas sin ninguna diversidad funcional.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mi padre no hac\u00eda m\u00e1s que trabajar y mi madre se dedicaba a los quehaceres de la casa y a cuidarnos. Quer\u00edan lo mejor para nosotras. Es cierto que el panorama no era muy alentador y yo creo que vine a dicha familia a cumplir una misi\u00f3n, aunque no sab\u00eda cu\u00e1l. Para muchas personas \u00e9ramos una verg\u00fcenza, una desgracia. La familia de mi padre se sumerg\u00eda en la pena, no sab\u00eda c\u00f3mo tratarnos, en cambio, en la de mi madre nos acog\u00edan como dos ni\u00f1as m\u00e1s. Siempre nos agradaba m\u00e1s estar y compartir con los familiares de mi madre, percib\u00edamos menos pena y mayor acercamiento hacia nosotras.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un primer momento, la comunicaci\u00f3n con mi hermana era bastante elemental, muy primitiva. Cada vez que una quer\u00eda llamar la atenci\u00f3n de la otra, iban y ven\u00edan los tirones de pelos, gritos y golpes o bien abrazos, sonrisas y besos. Siempre est\u00e1bamos entre la agresi\u00f3n y el afecto extremos, cre\u00e1ndonos incoherencias personales. Estaba visto que eso, como lenguaje, no funcionaba. Nuestros padres no eran conscientes de lo que nos suced\u00eda. Cuando nos encontraban peleando, agarr\u00e1ndonos de los pelos, etc., comentaban que ten\u00edamos mal genio; una sal\u00eda con un tortazo y la otra haciendo el gesto de \u201c\u00a1ala, te chinchas!\u201d. No exist\u00edan ayudas t\u00e9cnicas de ning\u00fan tipo y cada uno se deb\u00eda buscar la vida como pudiera.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nosotras segu\u00edamos sin salir demasiado a la calle y sin saber lo que era una silla de ruedas. Ten\u00edamos una sillita de paseo, pero lleg\u00f3 un momento que nuestras piernas sobresal\u00edan bastante, colgaban y resultaba inc\u00f3modo ir de paseo en esas condiciones. Algunos hijos e hijas de las amigas de mi madre ven\u00edan a vernos, pero al poco rato se iban a jugar a la calle con sus amistades. Nosotras no pod\u00edamos jugar como ellos y ellas, pero tampoco comprend\u00edan nuestros juegos o les aburr\u00edan. De todas formas, hab\u00eda una ni\u00f1a que ven\u00eda casi todos los d\u00edas a estar con nosotras y no le costaba entendernos. Jug\u00e1bamos, nos comunic\u00e1bamos cada una como pod\u00eda, nos escuch\u00e1bamos y de vez en cuando nos tra\u00eda a sus hermanos y hermanas peque\u00f1os. Exist\u00edan diferencias f\u00edsicas, pero todo era natural para nosotras. Aquellas tardes eran divertidas y con sabor a inclusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como nosotras no ten\u00edamos sillas de ruedas para salir y en el colegio de Beasain no nos admit\u00edan, nuestra madre se puso a ense\u00f1arnos a leer, escribir y las operaciones b\u00e1sicas de matem\u00e1ticas. Por ejemplo, para ense\u00f1arle a mi hermana a leer y escribir, colocaba encima de la mesa un cuaderno grande con todas las letras del abecedario y las iba vocalizando poco a poco mientras se\u00f1alaba con su \u00edndice la letra. Para comprobar que mi hermana aprend\u00eda, le preguntaba d\u00f3nde estaba determinada letra y mi hermana la se\u00f1alaba con su mano o dedo. Mi madre no acudi\u00f3 mucho a la escuela, pero era muy intuitiva y supo sacar provecho de lo que sab\u00eda para ponerlo al servicio de nuestras necesidades. No conoc\u00eda m\u00e1s pedagog\u00eda que alg\u00fan pellizco cuando no aprend\u00edamos con rapidez o nos&nbsp;distra\u00edamos. Era exigente. Siempre nos dec\u00eda que espabil\u00e1ramos, ya que tendr\u00edamos que estudiar mucho si quer\u00edamos llegar a ser alguien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un segundo momento, cuando aprend\u00ed a leer y escribir correctamente, mi hermana y yo pudimos incorporar un nuevo ingrediente a nuestra heterodoxa forma de comunicarnos. Ella me dibujaba las letras con un dedo en cualquier superficie: el suelo, mi muslo o su brazo. Yo las repet\u00eda oralmente por si hubiese alguna equivocaci\u00f3n y las iba memorizando. Esto dur\u00f3 unos 4 a\u00f1os. Aquello era una forma de lenguaje verbal que precisaba de atenci\u00f3n, inter\u00e9s, paciencia y memoria. La cuesti\u00f3n esencial era que al fin conseguimos dialogar. Y\u2026 sin ser muy consciente de ello, me convert\u00ed en la transmisora de mi hermana. Si ella no hubiera encontrado alguna forma de comunicarse, iba camino a la locura.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1970 nos fuimos a vivir a Donostia \u2013 San Sebasti\u00e1n. Ninguna escuela nos admiti\u00f3 para que asisti\u00e9semos a clase. Alegaban no estar preparados para recibir alumnas como nosotras. Nuestros padres tuvieron que contratar profesorado particular que ven\u00eda a casa para ense\u00f1arnos las distintas materias. Despu\u00e9s se presentaban en nuestra casa dos maestros de la escuela para examinarnos. Al principio no sab\u00edan de qu\u00e9 modo tratarnos, pero con el paso del tiempo, los resultados de los ex\u00e1menes\u2026 se fueron acostumbrando a nosotras. Hac\u00edamos las evaluaciones con una m\u00e1quina el\u00e9ctrica que se compr\u00f3 expresamente para mi hermana, puesto que ten\u00eda m\u00e1s dificultad para comunicarse y escribir a mano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pagar nuestras clases costaba un dineral; era necesario alquilar dos de las tres habitaciones que hab\u00eda en casa. Nosotras dorm\u00edamos en un sof\u00e1-cama de la sala de estar. Para ir de un lado a otro de la casa gate\u00e1bamos. En casa siempre hab\u00eda movimiento de gente, mayormente entre profesorado e inquilinos\/as. No ten\u00edamos mucho contacto con ni\u00f1os y ni\u00f1as de nuestra edad, interactu\u00e1bamos con personas adultas. En un primer momento, el profesorado se quedaba un tanto cortado, paralizado al vernos, aunque con el tiempo se acostumbraban a nuestras caracter\u00edsticas. A los inquilinos e inquilinas les suced\u00eda lo mismo, pero en menor medida, porque la interacci\u00f3n con nosotras era menor. Lo no habitual se convert\u00eda en algo corriente. El ambiente que se respiraba por casa sab\u00eda a cierta inclusi\u00f3n incipiente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mi hermana le compraron su primera silla de ruedas manual a los 17 a\u00f1os. Al principio no la quer\u00eda, puesto que se convert\u00eda en el centro de no pocas miradas. Le daba verg\u00fcenza. A m\u00ed me la compraron un a\u00f1o despu\u00e9s, no hac\u00eda mucho caso a las miradas indiscretas e ignorantes de la gente. La resiliencia se pon\u00eda a prueba. Nuestro padre segu\u00eda currando y currando, y nuestra madre siempre a tope con la casa y nosotras. Un d\u00eda, el cura que ven\u00eda a casa a darnos la comuni\u00f3n, le pregunt\u00f3 a nuestra madre si nos permitir\u00eda salir con un grupo de chicas. D\u00edas despu\u00e9s las conocimos personalmente y empezamos a salir, por primera vez, sin nuestros padres. Ese fue nuestro primer grupo de amigas fuera de casa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por aquella \u00e9poca, en los medios de comunicaci\u00f3n se empezaba a hablar de integraci\u00f3n e igualdad de&nbsp;oportunidades para los \u201ctullidos\u201d, \u201cinv\u00e1lidos\u201d o \u201cenfermos\u201d. Al principio, fueron grupos de personas con alguna patolog\u00eda espec\u00edfica, o colectivos de personas marginadas por las mismas razones. Parroquias, asociaciones, asum\u00edan la defensa de nuestros derechos, la mejora en nuestros niveles de vida, el acceso a empleos; incluso, para ser llamados de otra manera y no ser considerados \u201cenfermos\u201d. La presencia social de la discapacidad hab\u00eda empezado y se nos empez\u00f3 a ver. Era como si todos los que ten\u00edamos alg\u00fan tipo de diversidad funcional hubi\u00e9semos asumido la responsabilidad de hacer pedagog\u00eda social, demostrando que \u00e9ramos seres humanos con el mismo derecho a la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una ma\u00f1ana de 1978, ocurri\u00f3 uno de los hechos m\u00e1s importantes de nuestra vida. Como era de rutina, hac\u00edamos nuestros ejercicios de rehabilitaci\u00f3n. Mi hermana ten\u00eda en las manos unas f\u00e9rulas de hierro correctoras de postura con sacos de arena encima. En la otra mesa, yo realizaba ejercicios de pinza manual\u2026 o al menos eso intentaba.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hab\u00eda transcurrido el tiempo establecido y nadie ven\u00eda a quit\u00e1rselas. El dolor era muy fuerte y cada segundo que pasaba le aumentaba. Ella no pod\u00eda hablar, gritar, ni gesticular con las manos presas. De pronto se le ocurri\u00f3 dibujar letras con los ojos. Las trazaba bien grandes, may\u00fasculas, haciendo una peque\u00f1a pausa entre una y otra. Ten\u00eda que darse prisa, las manos estaban moradas y adormecidas por la falta de circulaci\u00f3n. La situaci\u00f3n era tensa. Tras varios ensayos, gir\u00f3 la cabeza hacia m\u00ed. Le mir\u00e9, intentaba adivinar lo que le ocurr\u00eda. Nos separaban unos 6 metros. Dibuj\u00f3 reiteradamente algo parecido a la letra \u201cT\u201d. Al principio la interpret\u00e9 como una cruz. La vocalic\u00e9 en&nbsp;tono de pregunta, me lo neg\u00f3 con la cabeza. Esto se repiti\u00f3 varias veces, hasta que de mi boca sali\u00f3 el sonido de la \u201cT\u201d. \u00a1Al fin!, hab\u00eda captado la idea. A partir de ese momento fue m\u00e1s sencillo porque el m\u00e9todo es l\u00f3gico. La frase era: \u201cTENGO LAS MANOS FR\u00cdAS\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando todo pas\u00f3, comprendimos que est\u00e1bamos frente a una posibilidad de alcances insospechados. Inmediatamente, nos pusimos a trabajar en la investigaci\u00f3n y comparativa de distintas t\u00e9cnicas de comunicaci\u00f3n que pod\u00edan resultar similares; as\u00ed como en su sistematizaci\u00f3n, metodolog\u00eda, dise\u00f1o y aplicaciones, de acuerdo a las variables m\u00e1s conocidas de diversidad funcional que podr\u00edan necesitarlo. Hab\u00edamos creado una forma personal, no fon\u00e9tica, de transmitir el lenguaje verbal. Despu\u00e9s lo registramos como el M\u00e9todo Arrieta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los estudios yo me esforzaba al m\u00e1ximo en todas las materias. Me hubiese gustado ser m\u00e9dico, no obstante, tuve que cambiar de idea a causa de mis condiciones f\u00edsicas. Cuando me preguntaban qu\u00e9 quer\u00eda estudiar de mayor, respond\u00eda orgullosa y con una sonrisa de complicidad: \u201cEstudiar\u00e9 Psicolog\u00eda\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pas\u00f3 el tiempo, termin\u00e9 la EGB y comenc\u00e9 BUP en un colegio de monjas. Mis padres pensaban que era mejor la educaci\u00f3n que se impart\u00eda en un centro privado. Segu\u00eda recibiendo clases de profesorado particular en casa y continuaba yendo a examinarme al colegio. No tuve problemas y siempre me daban el tiempo necesario para realizar los ex\u00e1menes, que los hac\u00eda por medio de la m\u00e1quina el\u00e9ctrica <em>Olivetti Lettera 36 <\/em>de mi hermana. Como&nbsp;dicha m\u00e1quina hac\u00eda ruido al teclear, me pon\u00edan en un aula aparte para que llevase a cabo las evaluaciones y de ese modo no molestaba a las dem\u00e1s alumnas. No ten\u00edan miramientos, recib\u00ed unos cuantos suspensos en matem\u00e1ticas, que en las repescas aprobaba. No ten\u00eda problemas, aunque tampoco me relacionaba con las alumnas de mi curso. Parec\u00eda que no hab\u00eda lugar para la inclusi\u00f3n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Termin\u00e9 BUP y tuve que cambiar de centro educativo, all\u00ed no impart\u00edan el COU. Mis padres me llevaron a otro colegio de monjas, aunque a m\u00ed no me hac\u00eda mucha gracia, hubiese preferido asistir a un centro educativo p\u00fablico. En aquel lugar la cosa cambi\u00f3 porque comenc\u00e9 a acudir a clase con el resto de las alumnas; creo que les sorprend\u00ed, aunque me acogieron bastante bien, era la \u00fanica persona con diversidad funcional. No me costaba mucho relacionarme y, poco a poco, fui capaz de demostrar que a pesar de no caminar y hablar con dificultad, mi mente no estaba mermada. Hice pocas, pero buenas amigas, no solo para el tiempo que durase el curso, sino tambi\u00e9n para el ocio, las amistades, etc.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como no pod\u00eda tomar apuntes, ped\u00eda a mis compa\u00f1eras sus apuntes y hac\u00eda fotocopias de los mismos. Tuve una profesora que cre\u00eda que copiaba en los ex\u00e1menes porque estaban bien realizados. Lleg\u00f3 incluso a registrarme. Pensaba que, como estaba en una silla de ruedas y no pod\u00eda coger los apuntes, mentalmente no era normal. Termin\u00e9 haciendo los ex\u00e1menes de historia escoltada por dos monjas junto a m\u00ed, una a babor y otra a estribor, aquello era digno de verlo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alguna vez me present\u00e9 a diferentes ex\u00e1menes de diversas materias, y me suspendieron por el simple hecho de que hab\u00edan tenido cortes prolongados de luz. Aquello no era justo, yo necesitaba energ\u00eda el\u00e9ctrica para que funcionase mi m\u00e1quina de escribir, no era culpa m\u00eda que no hubiese electricidad. Ped\u00ed hacerlos en otro momento, pasaban de m\u00ed, alegaban que no hab\u00eda tiempo. Esa actitud me enfadaba. La resiliencia se pon\u00eda a prueba tambi\u00e9n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprobada la Selectividad, decid\u00ed matricularme en la carrera de Psicolog\u00eda en una universidad p\u00fablica; fueron los mejores a\u00f1os de mi vida como estudiante. Continuaba siendo la \u00fanica alumna con diversidad funcional, los docentes y alumnos se extra\u00f1aban al verme. Percibir tantos ojos puestos en m\u00ed me agobiaba, pero todos y todas tuvimos que seguir un proceso de adaptaci\u00f3n. Me encantaba hacer preguntas y poner al profesorado en peque\u00f1os apuros. Esto lo hac\u00eda por dos razones: me gustaba aclarar mis dudas y para demostrar a la clase que no ten\u00eda ninguna merma cerebral. Escrib\u00eda las preguntas con un <em>Canon Communicator, <\/em>una m\u00e1quina de peque\u00f1as dimensiones y teclado port\u00e1til. Funcionaba a bater\u00eda. Todo lo que escrib\u00eda se imprim\u00eda en una peque\u00f1a tira de papel, parecida a una serpentina, que el interlocutor pod\u00eda leer f\u00e1cilmente. En mi \u00e9poca universitaria fue un gran aliado. Pod\u00eda preguntar al profesorado, plantearles dudas o cualquier otra cosa. La m\u00e1quina la pod\u00eda acoplar al reposabrazos de mi silla de ruedas, ya que ten\u00eda un velcro y con una ranura para que se acoplase el aparato y no se cayese. Yo me sent\u00eda muy a gusto utiliz\u00e1ndolo, pues era muy discreto y bastante silencioso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Consegu\u00ed ser respetada y, a veces, un tanto admirada. Cinco a\u00f1os muy intensos, aprendiendo diversidad de cosas nuevas, conociendo gente; las opiniones m\u00e1s variadas, conceptos para todos los gustos, otras formas de pensar y de vivir. Me sent\u00eda integrada, respetada y con una cuadrilla multiprop\u00f3sito para estudiar, hacer los trabajos, ligar, pasear y las juergas. Todo ello me enriqueci\u00f3 e hizo crecer como persona. Mi hermana obtuvo el Graduado Escolar y prefiri\u00f3 estudiar idiomas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por aquella \u00e9poca, los a\u00f1os 80, las universidades ni otros muchos edificios p\u00fablicos eran accesibles. Los ascensores brillaban por su ausencia, los escalones y escaleras no cesaban de aparecer por cualquier esquina. Mis compa\u00f1eros de clase m\u00e1s de una vez me tuvieron que ayudar a subir un piso para llegar al aula asignada. De todas formas, hac\u00eda una petici\u00f3n de cambio de aula y se solucionaba \u00e1gilmente.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Despu\u00e9s de licenciarme en Psicolog\u00eda me diplom\u00e9 en Criminolog\u00eda. Incluso tuve la oportunidad de asistir a una autopsia llevada a cabo por el antrop\u00f3logo forense, Paco Etxeberr\u00eda. No era nada habitual encontrarse a una persona como yo en un lugar as\u00ed, estaba visto que era una atrevida. Lo malo de la situaci\u00f3n era el olor que desprend\u00eda el fallecido, puesto que dicha persona llevaba m\u00e1s de una semana muerta.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en nuestra situaci\u00f3n era casi una utop\u00eda conseguir un empleo, en 1982 decidimos crear nuestra propia empresa: una librer\u00eda-papeler\u00eda en Amara (Donostia-San Sebasti\u00e1n), nuestro barrio. Entre las dos&nbsp;atend\u00edamos, cobr\u00e1bamos y administr\u00e1bamos\u2026 En fin, ten\u00edamos que hacer de todo. Nuestra madre tambi\u00e9n nos ayudaba, sobre todo para ir y traer en su coche los pedidos desde los almacenes mayoristas, limpiar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aquel negocio fue una especie de escuela para el barrio. Demostramos que \u00e9ramos capaces de trabajar, a pesar de nuestras condiciones f\u00edsicas. La relaci\u00f3n con los clientes era muy buena. Supimos ganar el respeto y lealtad de propios y extra\u00f1os; algo que conseguimos cultivando siempre una actitud de seriedad, respeto, saber escuchar y responsabilidad. Era preciso dar para recibir. All\u00ed aprendimos todos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1996 me compr\u00e9 mi primer ordenador, ya que decid\u00ed realizar mi tesis doctoral en Psicolog\u00eda y no quer\u00eda que pasasen unas cuantas d\u00e9cadas escribi\u00e9ndola con la <em>Olivetti praxis 45D<\/em>. En aquellos a\u00f1os, los ordenadores no ten\u00edan panel de control ni el apartado del Centro de Accesibilidad para activar el uso del teclado y presionar m\u00e9todos abreviados del teclado de dos o tres teclas a la vez. Ante tal situaci\u00f3n, ni corta ni perezosa, un amigo y yo ideamos y construimos un artilugio met\u00e1lico con base de madera bastante ligero que en su otro extremo terminaba en un trozo de plomo. Yo lo colocaba a mi izquierda, soy zurda, cerca del teclado. Lo agarraba por la varilla de metal, pon\u00eda con cuidado la punta de plomo encima de una tecla, y seguidamente pulsaba con mi dedo escribiente en otra tecla. A pesar de tener que utilizar este artilugio, me sent\u00eda much\u00edsimo m\u00e1s c\u00f3moda que con la m\u00e1quina de escribir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al poco tiempo lleg\u00f3 Internet con todas sus posibilidades y casi sin las barreras del mundo real. Nunca he podido utilizar un rat\u00f3n porque mi pulso va a su aire. Por otro lado, aunque utilice solo dos dedos para escribir, no me siento demasiado lenta. Pienso que cada persona busca sus trucos para explotar sus capacidades lo mejor posible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En 1998 present\u00e9 mi tesis doctoral: \u201cActitudes y creencias sociales de los j\u00f3venes vascos sobre la minusval\u00eda f\u00edsica\u201d; a d\u00eda de hoy y con la nueva nomenclatura, se titular\u00eda \u201cActitudes y creencias sociales de los j\u00f3venes vascos sobre la diversidad funcional f\u00edsica\u201d. Escrib\u00ed en unos cuantos folios un resumen de la misma y una amiga de clase lo ley\u00f3, ya que por entonces no exist\u00eda, o yo no conoc\u00eda, ning\u00fan programa con voz que se pudiese acoplar a un ordenador. Defend\u00ed mi tesis con un ordenador port\u00e1til que me dej\u00f3 Agust\u00edn Echevarr\u00eda, mi director de tesis. Dicho ordenador no destacaba por su accesibilidad a las personas con diversidad funcional f\u00edsica. No obstante, pude responder a las preguntas de los miembros del jurado, saliendo airosa de la prueba. El jurado fue exquisitamente inclusivo, a decir verdad, el tema se prestaba a ello.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Quiero terminar con una frase que invita a la reflexi\u00f3n: Los ni\u00f1os y las ni\u00f1as peque\u00f1as no excluyen, acogen toda diversidad; aprendamos de ellos y ellas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:100px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se empezaba a hablar de integraci\u00f3n e igualdad de oportunidades para los \u201ctullidos\u201d, \u201cinv\u00e1lidos\u201d o \u201cenfermos\u201d Mentxu Arrieta, estudiante adulta\u00a0 Nac\u00ed en Beasain (Gipuzkoa), en el a\u00f1o 1961. En mis primeros meses de vida parec\u00eda una beb\u00e9 sin ninguna caracter\u00edstica \u201crara\u201d o \u201cdefectuosa\u201d, pero con el paso del tiempo mi familia y el pediatra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1905,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ocean_post_layout":"","ocean_both_sidebars_style":"","ocean_both_sidebars_content_width":0,"ocean_both_sidebars_sidebars_width":0,"ocean_sidebar":"0","ocean_second_sidebar":"0","ocean_disable_margins":"enable","ocean_add_body_class":"","ocean_shortcode_before_top_bar":"","ocean_shortcode_after_top_bar":"","ocean_shortcode_before_header":"","ocean_shortcode_after_header":"","ocean_has_shortcode":"","ocean_shortcode_after_title":"","ocean_shortcode_before_footer_widgets":"","ocean_shortcode_after_footer_widgets":"","ocean_shortcode_before_footer_bottom":"","ocean_shortcode_after_footer_bottom":"","ocean_display_top_bar":"default","ocean_display_header":"default","ocean_header_style":"","ocean_center_header_left_menu":"0","ocean_custom_header_template":"0","ocean_custom_logo":0,"ocean_custom_retina_logo":0,"ocean_custom_logo_max_width":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_width":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_width":0,"ocean_custom_logo_max_height":0,"ocean_custom_logo_tablet_max_height":0,"ocean_custom_logo_mobile_max_height":0,"ocean_header_custom_menu":"0","ocean_menu_typo_font_family":"0","ocean_menu_typo_font_subset":"","ocean_menu_typo_font_size":0,"ocean_menu_typo_font_size_tablet":0,"ocean_menu_typo_font_size_mobile":0,"ocean_menu_typo_font_size_unit":"px","ocean_menu_typo_font_weight":"","ocean_menu_typo_font_weight_tablet":"","ocean_menu_typo_font_weight_mobile":"","ocean_menu_typo_transform":"","ocean_menu_typo_transform_tablet":"","ocean_menu_typo_transform_mobile":"","ocean_menu_typo_line_height":0,"ocean_menu_typo_line_height_tablet":0,"ocean_menu_typo_line_height_mobile":0,"ocean_menu_typo_line_height_unit":"","ocean_menu_typo_spacing":0,"ocean_menu_typo_spacing_tablet":0,"ocean_menu_typo_spacing_mobile":0,"ocean_menu_typo_spacing_unit":"","ocean_menu_link_color":"","ocean_menu_link_color_hover":"","ocean_menu_link_color_active":"","ocean_menu_link_background":"","ocean_menu_link_hover_background":"","ocean_menu_link_active_background":"","ocean_menu_social_links_bg":"","ocean_menu_social_hover_links_bg":"","ocean_menu_social_links_color":"","ocean_menu_social_hover_links_color":"","ocean_disable_title":"default","ocean_disable_heading":"default","ocean_post_title":"","ocean_post_subheading":"","ocean_post_title_style":"","ocean_post_title_background_color":"","ocean_post_title_background":0,"ocean_post_title_bg_image_position":"","ocean_post_title_bg_image_attachment":"","ocean_post_title_bg_image_repeat":"","ocean_post_title_bg_image_size":"","ocean_post_title_height":0,"ocean_post_title_bg_overlay":0.5,"ocean_post_title_bg_overlay_color":"","ocean_disable_breadcrumbs":"default","ocean_breadcrumbs_color":"","ocean_breadcrumbs_separator_color":"","ocean_breadcrumbs_links_color":"","ocean_breadcrumbs_links_hover_color":"","ocean_display_footer_widgets":"default","ocean_display_footer_bottom":"default","ocean_custom_footer_template":"0","ocean_post_oembed":"","ocean_post_self_hosted_media":"","ocean_post_video_embed":"","ocean_link_format":"","ocean_link_format_target":"self","ocean_quote_format":"","ocean_quote_format_link":"post","ocean_gallery_link_images":"off","ocean_gallery_id":[],"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-7372","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general","entry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.7 - 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